martes, 11 de octubre de 2016

Conoce la fórmula de la Autoridad Interna: AI=F(T/P)

El concepto de Autoridad Interna es más propio del mundo del desarrollo personal de ciertas escuelas de origen oriental, que del Management donde lo substituimos por terminologías tales como Personalidad o Carácter para definir el conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y que la diferencian de los demás, destacando o sobresaliendo en una determinada actividad o ambiente social. Pero personalmente me gusta más el concepto de Autoridad Interna porque, a diferencia de las definiciones sociales sobre Personalidad o Carácter, comporta un valor añadido inestimable: la fidelidad a uno mismo. Así pues, podemos definir la Autoridad Interna como la cualidad de una persona -no exenta de fortaleza y valentía- de mostrarse consigo mismo y frente al resto del mundo tal y como es, lo que hace de la Autoridad Interna el punto de apoyo de Arquímedes -metafóricamente hablando- para mover tanto el mundo exterior (Desarrollo Competencial) como el mundo interior (Inteligencia Emocional).

El hecho que un concepto como la Autoridad Interna deba tomar relevancia en el mundo de la gestión empresarial es, justamente, por la emergencia de una materia clave y vanguardista en el Management: el Desarrollo Competencial, cuya piedra filosofal es la Inteligencia Emocional, propia del mundo no ya racional (heredera del pensamiento cartesiano), sino del mundo emocional. Sabedores, a estas alturas, que las ciencias empresariales demuestran empíricamente que al menos un 80 por ciento del éxito de los directivos, cuadros intermedios y trabajadores proviene de la Inteligencia Emocional. En otras palabras, y parafraseando a Daniel Goleman, "si no controlas tus habilidades emocionales, si no tienes consciencia de ti mismo, si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes, si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos". Unas habilidades que, por otro lado, marcan los rasgos diferenciales en materia de Management dentro de la nueva Cuarta Revolución Industrial, como así lo manifiesta el Foro Económico Mundial en sus informes sobre futuras tendencias económicas.

Veamos a continuación, de manera sintetizada, los factores claves de la formulación de la Autoridad Interna:

AI=F(T/P)

La Autoridad Interna (AI) es igual al factor de la Fidelidad a uno mismo (F) por la división de los productos de la Templanza (T) y la Presencia (P).

1.-Fidelidad a uno mismo (F)

El primer factor que define y determina la esencia de la Autoridad Interna es la Fidelidad a uno mismo, ya que si una persona no es fiel a sí misma la autoridad que mueve su vida no es interna, sino externa. Es decir, condicionada por los demás, lo que conlleva que el rumbo que sigue su vida viene marcado por otros, por lo que nunca perseguirá éxitos propios sino de terceros. Es por ello que para que una persona pueda ser fiel a sí misma debe contar con tres cualidades indisociables:

I.-Saber Quién es:
Para ello debe reencontrarse con sigo mismo, que es lo mismo que tener Conciencia de quién es realmente, no de quien le han dicho que es y debe hacer. En este punto, la persona se reconecta, reconoce y acepta en la intimidad de su mundo emocional, su Yo Emocional.

II.-Saber Qué Quiere:
Para ello se debe armonizar aquello que se piensa (Yo Mental) con aquello que se siente (Yo Emocional), pues no hay persona más perdida que aquella que piensa una cosa y siente otra muy diferente, lo que conlleva a tensiones internas que acaban generando estados anímicos insanos. Una persona sabe lo que quiere cuando Pensamiento y Sentimiento están alineados, conscientes que no podemos obligarnos a sentir algo diferente a aquello que sentimos, pero sí a pensar en sintonía con lo que sentimos.

III.-Saber Qué Dirección Tomar:
Para ello debe marcarse un objetivo. Este quizás es uno de los factores más complicados, pues muchas personas no saben qué quieren realmente en sus vidas y, por tanto, no hay rumbo que tomar. Pero una vez se vislumbra el objetivo que se desea alcanzar -que puede pertenecer tanto al ámbito personal, como profesional, y/o al social-, las acciones que realicemos deben ir alineadas con lo que pensamos y sentimos. Esta triple alineación (Sentimiento-Pensamiento-Acto) es lo que da Propósito y Sentido a nuestra vida, que a su vez reatroalimenta nuestra Motivación y fuerza de voluntad por ser fieles a nosotros mismos: la esencia de la Autoridad Interna.

2.-Templanza (T)

Pero no podemos mostrarnos con Fidelidad a nosotros mismos y al resto del mundo, si no practicamos la Templanza. Es decir, si no cultivamos la equilibrada cualidad del sosiego y la reflexión ante un mundo exterior en vertiginoso cambio y transformación (in medio virtus). Pues sin Templanza es fácil dejarse arrastrar por los devenires de los acontecimientos que nos rodean, perdiendo así no solo nuestro rumbo fijado, sino traicionando la propia Fidelidad hacia nosotros mismos.

La actitud de Templanza es aquella que busca, de manera paciente y observadora, el momento apropiado para actuar frente a una situación, circunstancia o hecho concreto, por convulso que sea, con el objetivo de tomar la acción más beneficiosa para los intereses personales, que no son otros que aquellos definidos por la Fidelidad con uno mismo. Así pues, la Templanza es la manifestación externa de la Autoridad Interna, sabedores que no hay Templanza sin Fidelidad consigo mismo.

3.-Presencia (P)

Pero para que haya Templanza, que preserve los principios de Fidelidad con uno mismo frente al mundo, debe de haber Presencia, que es la cualidad de ser conscientes de lo que sucede tanto a nuestro alrededor como en nuestro interior. La Presencia solo tiene un tiempo de manifestación: el presente, el aquí y al hora. Por lo que no tendremos Presencia si vivimos anclados en un pasado (que ya no existe) o proyectados sobre un futuro (que todavía no existe), muy propio de una sociedad enajenada de si misma.

La cualidad de la Presencia nos permite ser conscientes de lo que transcurre en el justo momento en el que vivimos, el único instante que tenemos y podemos controlar, que es el espacio-tiempo concreto en el que se pone a examen nuestra Autoridad Interna, y que determinará la buena dirección del rumbo marcado. No podemos manifestarnos en un estado de Autoridad Interna con nosotros mismos y frente al mundo si no somos conscientes del presente en que vivimos. Por ello (y sin profundizar en el tema para no extendernos), la máxima reza que Presencia es Consciencia, y Consciencia es Presencia, dos caras de una misma moneda que transcurren en un único tiempo: el presente.

Así pues, a modo de resumen de la formulación, afirmaremos que Autoridad Interna es Fidelidad a uno mismo, pero que no hay Fidelidad a uno mismo sin Templanza, ni Templanza sin Presencia.


Para profundizar y conocer las prácticas y técnicas que desarrollan de manera más extensa los diversos factores de la fórmula de la Autoridad Interna, recomiendo la lectura de mi obra “Manual del Ejecutivo Feliz (Tecnología Mental para una buena salud emocional)”, Ed. Bubok, 2016, publicado en formato eBook de descarga gratuita. Fiat Lux!