martes, 18 de octubre de 2016

Conoce la fórmula de la Autoestima: A=(AI.P+)M

Vivir con una actitud de Autoestima alta es un valor en nuestra sociedad, pues todos sabemos que una buena Autoestima va directamente relacionado con una vida de éxito, ya sea a nivel personal, profesional o social. Pero como hemos apuntado, la Autoestima es una actitud, un estado de conciencia de nosotros mismos en referencia a la realidad que nos rodea y, por tanto, como toda actitud se puede trabajar e integrar como un rasgo más de nuestras personalidades (patologías emocionales a parte) dentro de la materia ya conocida como Desarrollo Competencial.

No obstante, aunque no es temática del presente artículo, cabe exponer que un rasgo externo común de la Autoestima es la manifestación de los sentimientos de alegría y de capacidad, aunque mal gestionada la Autoestima puede derivar en prepotencia y soberbia alejándose así de los beneficios propios de la Inteligencia Emocional. Mientras que un rasgo externo común de la falta de Autoestima es la manifestación de los sentimientos de miedo e incapacidad, que llevados a sus extremos puede derivar en el sentimiento de tristeza, el cual si se prolonga en el tiempo llega a convertirse en un estado emocional conocido como depresión.

Veamos a continuación, de manera sencilla, los factores claves que componen la nomenclatura de la Autoestima:

A=(AI.P+)M

La Autoestima (A) es igual a la multiplicación de los productos de la Autoridad Interna (AI) por el Pensamiento Positivo (P+) elevado al factor de la Motivación (M).

1.-Autoridad Interna (AI)

Como ya sabemos, la Autoridad Interna es la capacidad de mostrarnos con nosotros mismos y ante el mundo tal y como somos realmente. Una capacidad que requiere de tres factores claves:

1.-Fidelidad a nosotros mismos: Pero para ser fieles a nosotros mismos debemos saber quién somos, qué queremos, y en qué dirección queremos ir.

2.-Templanza: Para no dejarnos arrastrar por el mundo exterior (y así no traicionarnos a nosotros mismos), con la serenidad de observación necesaria para saber cuál es el mejor momento para actuar, de qué manera y en qué dirección.

y, 3.-Presencia: Porque si no somos conscientes de lo que sucede en el momento presente, no podemos tener Templanza y, a su vez, no hay posibilidad de ser fieles a nosotros mismos.

Resumiendo: Autoridad Interna es Fidelidad a uno mismo, pero no hay Fidelidad a uno mismo sin Templanza, ni Templanza sin Presencia.

En este punto, y para no extendernos, nos remitiremos a la fórmula de la Autoridad Interna de la serie de artículos de las Fórmulas de la Vida.

2.-Pensamiento Positivo (P+)

Pero la Autoridad Interna per se no es Autoestima, aunque representa un elemento fundamental de la nomenclatura, pues una persona puede tener Autoridad Interna pero ser negativa, propio de sentimientos encontrados como la prepotencia y la frustración. Es por ello que la Autoridad Interna necesita, entre otros elementos, del factor de los Pensamientos Positivos para definirse como Autoestima.

Como hemos apuntado, el sentimiento externo definitorio por excelencia de la Autoestima es la Alegría, el cual solo se produce a partir de Pensamientos Positivos, sabedores que en el mundo de nuestra ingeniería mental humana son los Pensamientos los que crean a los Sentimientos, siendo estos la carga emocional de los primeros.

Asimismo, apuntaremos que los sentimientos como cargas emocionales cuentan con ondas de energía vibracionales que forman un espectro de longitudes de ondas sinusoidales (como las gráficas de las ondas que emite la corriente eléctrica alterna o las ondas electromagnéticas de radio). Y que entre las mayores frecuencias vibratorias de dicho espectro energético se relaciona con el sentimiento de la Alegría (la más alta es el Amor), mientras que la frecuencia vibratoria más baja se relaciona con el Miedo. Cuanto más nos acercamos hacia el sentimiento de la Alegría, decimos que tenemos Sentimientos Positivos y emitimos una vibración energética alta, mientras que a mayor proximidad del sentimiento del Miedo, experimentamos lo que llamamos Sentimientos Negativos y emitimos una vibración energética baja. A mayor proximidad de la frecuencia vibratoria del sentimiento de Alegría, mayor grado de Autoestima manifiesta la persona. La importancia entre una frecuencia emocional vibracional alta y otra baja, radica en el hecho que (física pura), en este Universo conocido donde todo es energía y la energía ni se crea ni se destruye solo se transforma, a mayor vibración energética mayor capacidad de creación de realidades nuevas y posibles existe, en contraposición de lo que sucede a menor vibración donde se manifiesta la involución e incluso desaparición de realidades existentes.

Pero para crear ese sentimiento de Alegría, requerimos previamente de Pensamientos Positivos que lo generen, los cuales necesitan una actitud activa por parte de la persona para que éstos formen parte de su hábito de conducta. Un proceso que, entre otros factores, se consigue gracias a las prácticas de la Higiene Mental y de la Higiene Emocional, así como de una Conciencia Despierta que nos ayude a realizar el cambio necesario para una buena calidad de nuestros Pensamientos, en pos de modificar nuestras estructuras neurolingüísticas negativas en otras de grado positivo.

Para profundizar en este y otros aspectos claves definitorios de la ingeniería mental humana, recomiendo la lectura de mi obra “Manualdel Ejecutivo Feliz (Tecnología Mental para una buena salud emocional)”, Ed. Bubok, 2016, publicado en formato eBook y de descarga gratuita. Así como de lectura más rápida, en este punto concreto de la formulación nos remitiremos, para no extendernos, en la fórmula de los Pensamientos Positivos de la serie de artículos de las Fórmulas de la Vida.

3.-Motivación (M)

El tercer y último factor determinante de la nomenclatura de la Autoestima es la Motivación, el cual no solo completa a la Autoridad Interna y el Pensamiento Positivo, sino que los eleva a un estado exponencial e incluso sin el cual éstos no podrían existir. Pues la Motivación es la solidez de los cimientos en que se sustenta la Autoridad Interna y el Pensamiento Positivo, dando sentido de ser y propósito de vida a la existencia de ambos.

La Motivación, que puede ser personal, profesional o social, es la que define el objetivo, busca la seguridad y se reafirma en la autorealización, entre otros factores, sobre los que se construye la Autoridad Interna y el Pensamiento Positivo que, combinados sincrónicamente entre sí, conforman la Autoestima. En otras palabras, la Motivación es el aliento de la persona que da vida y fuerza de existencia tanto a la Autoridad Interna como al Pensamiento Positivo.

En este punto concreto de la formulación nos remitiremos, para no extendernos, en la fórmula de la Motivación de la serie de artículos de las Fórmulas de la Vida.

Acabaremos subrayando que la Autoestima, más allá de representar un rasgo de personalidad, es un hábito de conducta, por lo que se puede cultivar e integrar en nuestro día a día para poder disfrutar de una vida sana emocionalmente y, por extensión, autorealizable personalmente. Pues nuestra riqueza como personas no radica en lo que tenemos, sino en los que somos; aunque paradójicamente para tener, primero hay que Ser, y para ello necesitamos de una Autoestima consolidada. Fiat Lux!