lunes, 27 de junio de 2016

Sin Justicia ni Universal ni Social, solo queda tu tenacidad personal

Cuando hablamos de valores universales, incluimos la Justicia como un ideal supremo y abstracto de lo justo, pero lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos un concepto particular y concreto de lo que es justo según nuestro determinismo cultural y nuestra propia experiencia de vida personal. Es por ello que aquello que es justo para unos, para otros no lo es, y sobre dichas creencias -sean en uno u otro sentido- reafirmamos nuestra identidad con nosotros mismos y en relación al resto del mundo con el que convivimos. Un debate de rabiosa actualidad social en los tiempos de crisis económica que vivimos, siendo a su vez tan antiguo como la propia humanidad.
Está claro que nuestro concepto romántico de la Justicia como valor supremo nos viene determinado por la filosofía platónica, y más particularmente -aunque menos conocido- por su obra la República donde Sócrates, como personaje narrativo, conceptualiza la Justicia como una armonía social ya en la antigua Grecia, donde los gobernantes deben ser lo más sabios y justos posibles. Si bien nuestro concepto social de la Justicia, como conjunto de pautas y criterios que establecen un marco adecuado de convivencia entre personas e instituciones (pautas que crean nuestros políticos en los parlamentos como poder legislativo en forma de leyes), nos viene determinado por el Derecho Romano, y más particularmente por el jurista romano Ulpiano, quien definía la Justicia como la constante y perpetua voluntad de darle a cada cual lo que le corresponde.
Y, ¿qué es aquello que nos corresponde a cada uno?, podríamos preguntarnos como ciudadanos de a pié. Una pregunta que si bien Aristóteles ya resolvió como aquello que cada ciudadano se merece en proporción a su contribución a la sociedad, a sus necesidades y a sus méritos personales (Justicia como igualdad proporcional), todavía sigue sin estar claro más de 2.300 años más tarde. Por no estar claro, no está claro ni en nuestra Constitución, de cuyo principio fundamental de Igualdad para todos aún se debate si debe entenderse como igualdad material o igualdad de oportunidades. Y si no que se lo pregunten a un autónomo, a un parado de larga duración con familia a su cargo sin derecho a subsidio, o a un empresario del IBEX-35. Diferentes maneras de entender lo que le corresponde a cada cual, ya sea a nivel individual o colectivo, que marca las diferencias ideológicas entre partidos políticos, que son al final quienes redefinen y actualizan constantemente el concepto de Justicia.
Una Justicia de correspondencia proporcional directamente relacionada al esfuerzo individual de cada persona que tiene cabida en un marco capitalista de libre mercado en expansión (modelo norteamericano), complementado y equilibrado por los derechos sociales garantizados en un Estado del Bienestar Social (modelo europeo); pero que se rompe en períodos de recesión o de estancamiento económico y de desmantelamiento de los preceptos sociales, como está sucediendo en España hasta la fecha con casi ya una década a nuestras espaldas de crisis económica (tiempo suficiente para consumir los ahorros familiares de las clases populares y medias reservados para improvistos o tiempos difíciles).
Pues la Justicia como igualdad proporcional se basa en la recompensa de la cultura del esfuerzo (quid pro quo), pero ¿qué sucede cuando una persona, aun esforzándose en su día a día por mejorar, no alcanza a disfrutar de una vida digna? Y si no que se lo digan a los jóvenes recién licenciados -con posgrados o masters incluídos- que no pueden independizarse de casa de sus padres, a los trabajadores -ya sean asalariados o libres profesionales- que no son ni mileuristas (lo cual no les alcanza ni para pagar el alquiler de un piso barato), o a los trabajadores altamente cualificados mayores de 40 años que no pueden reincorporarse al mercado laboral (aún estando en plenas facultades profesionales, con importantes cargas familiares a las que responder, y quedándoles al menos 40 años más de esperanza de vida). Para todas estas personas, donde no hay correspondencia efectiva y práctica entre esfuerzo y recompensa en sus vidas diarias, la Justicia social no existe. Y, por ende, tampoco existe la Justicia como valor universal.
Así pues, si no hay Justicia Universal -concepciones teológicas a parte-, ni tampoco hay Justicia Social, ¿qué hacemos?. La respuesta tan solo tiene tres opciones posibles:
I.-Resignarse, lo que conlleva la rendición frente ya no a una vida mejor, sino incluso a una vida digna. (Otra opción válida es abrazar la vida monacal)
II.-Movilizarse Socialmente, lo que conlleva una firme voluntad de coordinación y correlación de fuerzas colectivas en una dirección cuyos resultados suelen ser a largo plazo, por no decir a generaciones vista. (Y si no que se lo pregunten a los llamados partidos políticos nuevos)
o, III.-Movilizarse Personalmente, lo que conlleva optimizar (por enésima vez, si es necesario) nuestras fuerzas, habilidades y aptitudes a corto y medio plazo, o lo que es lo mismo: potenciar nuestro activo humano desde un punto de vista de Desarrollo Competencial. En otras palabras: si la Justicia social no te alcanza, conquista tu propia Justicia personal dentro de la sociedad, (eso sí, de manera ordenada y sin altercados). Pues, al final, nadie va a vivir la vida por ti.
Con independencia que una persona esté comprometida o no en un cambio generacional del concepto de Justicia Social propio de las movilizaciones sociales, lo cierto es que como la vida es tiempo, y el tiempo apremia por ser caduco para nuestras efímeras existencias, personalmente considero la tercera opción de Movilizarse Personalmente como la solución más inteligente y práctica para nuestras vidas humanas, profundamente humanas (como diría Nietzsche).
Llegados a este punto, la pregunta del millón no puede ser otra que la que reza: ¿cómo puedo alcanzar la Justicia Social de manera práctica en mi vida a través de la Movilización Personal, que me garantice una vida digna y -si puede ser- próspera? La respuesta, si bien es propia para desarrollar en un libro o en un curso, puede resolverse de manera inicial y aproximada mediante una de las múltiples formulaciones en materia de Desarrollo Competencial que se postulan en Las Fórmulas de la Vida: Conoce la Fórmula de Gestión para Mejorar, cuyos compuestos alquímicos claves para alcanzar la Justicia Personal se basan en la gestión del fracaso,  la gestión del conocimiento y la gestión de la reinvención.

Así que, amig@s, ante la ausencia de una Justicia Universal o Social -para decepción de muchos-, y ante la incapacidad de la Política por resolver las necesidades urgentes de sus conciudadanos socialmente más débiles, solo queda la tenacidad personal. 

Est victoria in perseverant / La victoria es de los perseverantes.
Fiat Lux!


Tarraco Scipionum Opus, a 27 de junio de 2016
(Reflexión del día después de las segundas elecciones generales en España).



jueves, 9 de junio de 2016

Conoce la fórmula de Gestión del NO Recibido: GNR=(P.GE.DPO/T)M

El otro día, en ocasión de una reunión sobre desarrollo competencial, un comercial de banca me apuntó la necesidad de formular sobre la Gestión del No. Un tema que con anterioridad ya había desarrollado en cursos formativos dirigidos a equipos de venta face to face, y más específicamente de task force. Pocas horas más tarde, motivado por la materia, esbocé la fórmula en un momento de tranquilidad en la terraza de un bar después de comer. Al llegar la noche le comenté el enfoque a Teresa, mi pareja, la cual me hizo ver -en una acertada reflexión-, que la Gestión del No no podía dar como resultado una única formulación, sino dos: la Gestión del No Recibido -de mayor aplicación al mundo de las ventas, y sobre el que yo me había centrado-, y la Gestión del No Dado -más propia del desarrollo personal, del que requiere saber decir no ante una situación-. Es por ello, y sirva el relato introductorio como explicación, que este breve artículo se centra sobre la formulación de la gestión de las negativas que una persona puede recibir tanto a nivel personal, social o profesional, siendo de mayor trascendencia si cabe en el mundo comercial por necesidad imperativa en los tiempos que corren.

Veamos, a continuación y de manera práctica y sintética, la formulación de la Gestión del No Recibido:

GNR=(P.GE.DPO/T)M

La fórmula de la Gestión del No Recibido es igual a la suma de los productos de la Persistencia (P), por la Gestión Emocional (GE) y por la Dirección Por Objetivos (DPO), dividido por el factor Tiempo (T), y elevado a la potencia de la Motivación (M).

1.-Persistencia (P)

Quien no la persigue, no la consigue, reza el refranero español. Una sabiduría popular que bien podemos aplicar a la Gestión del No Recibido.

Hagamos un pequeño ejercicio antes de continuar: cojamos un papel y dibujemos una circunferencia, en cuyo perímetro escribiremos de manera continua y sin espacios la palabra “NO” hasta cerrar el círculo. Si damos vueltas a la circunferencia dibujada, si leemos en círculo la leyenda escrita, nos daremos cuenta que el “NO” acaba convirtiéndose en un “ON”, que es abierto, sinónimo de un “Sí”; en contraposición al significado del “No”, sinónimo de negativa y de cerrado. Este inocente juego de palabras espanglish, nos permite ver que un “No” aislado no es más que una singularidad dentro de un proceso evolutivo mayor que solo transforma la singularidad mediante la persistencia en el recorrido de dicho proceso.

Es por ello que el valor de la Persistencia cuenta, en su naturaleza práctica, con tres factores claves:

I.-Estadística; porque es la ciencia de las probabilidades, pero para que haya un cálculo sobre probabilidades debe de haber un volumen crítico de elementos ponderables, cuyo punto de inflexión numérico viene dado por el contexto (en continuo cambio) y la experiencia (referencias en continua revisión). En otras palabras: para conseguir un “Sí”, sé que requiero de un número determinado de “No's” previos como media, por lo que estadísticamente sé que a cada nuevo “No” estoy más cerca de un “Sí” probable.

II.-Flexibilidad; porque es el arte de la adaptación al medio en un sprint o carrera de fondo que persiste hasta conseguir su objetivo. La Flexibilidad es la inteligencia al servicio de la Persistencia a modo de estrategia, siendo el factor que marca los ritmos, la (re)dirección y las acciones de la Persistencia.

y, III.-Convicción; de lo que se oferta, vende, promueve o se presenta, es lo mejor o, en su defecto, de lo mejor que existe en el mercado. Porque no hay nada más importante para la Persistencia que creer en lo que se ofrece, pues la fe sobre nuestro producto/servicio como un relevante activo personal, social, y/o empresarial otorga al factor de la Persistencia la sostenibilidad en el tiempo necesaria para la consecución de sus objetivos. Si creemos en algo, y sabemos que es bueno, apostamos por ello.

2.-Gestión Emocional (GE)

La Gestión Emocional es un factor clave en la Gestión del No Recibido, pues ahí se demuestra la madurez emocional de la persona. Hay personas con una alta cualificación profesional que, sin embargo, se derrumban a la primera de cambio ante una negativa continuada, frustrando el recorrido de la Persistencia y, por tanto, rompiendo el ciclo NO/ON.

El factor de la Gestión Emocional es muy extenso de abarcar, pues en definitiva compone el amplio abanico de materias que conforman el Desarrollo Competencial, objeto de “Las Fórmulas de la Vida”. No obstante, en el caso que nos ocupa, apuntaremos que está muy relacionado tanto con la salubridad de nuestro nivel de autoestima, como con el factor de la Motivación, y que si por algo destacan las emociones es porque determinan nuestra actitud frente a una situación, lo que produce un efecto directo de causalidad con nuestro entorno. Pero si tuviéramos que dar una sola técnica como consejo clave, esta es sin duda: el movimiento (en nuestra acción):

I.-Porque solo el movimiento genera movimiento.

II.-Porque el movimiento es la manifestación externa de la Persistencia.

y, III.-Porque el movimiento ayuda a mantener una mente sana y un estado emocional equilibrado (en el mundo comercial frente las negativas continuas recibidas).

En este punto, y a falta que los equipos comerciales incorporen de manera habitual cursos formativos sobre gestión emocional en sus dinámicas de técnicas de venta, recomiendo la lectura de la Fórmula del Pensamiento Positivo en la serie de artículos de “Las Fórmulas de la Vida”.

3.-Dirección Por Objetivos (DPO)

Pero infructuosa e ineficaz sería nuestra Persistencia y Gestión Emocional sin un objetivo al que dirigirnos, siendo un sinsentido en cualquier acción comercial que se precie. Es por ello que el factor de la Dirección Por Objetivos es tan importante en la Gestión del No Recibido, ya no solo porque marca en una dirección y sentido nuestras acciones, sino por que la Dirección Por Objetivos per se comporta una auditoría continua de las mismas, basándose en el análisis de los logros sobre el proceso y la ejecución de las acciones correctoras continuas necesarias para la consecución de nuestro objetivo. Un análisis y una acciones correctoras que repercuten directamente sobre cinco vectores bien definidos:

I.-Producto/Servicio
II.-Estrategia
III.-Target (Público Objetivo/Prescriptores/Segmentación del Mercado)
IV.-Mensaje (Comunicación Verbal/Promoción)
V.-Confianza (Comunicación No Verbal -íntimamente ligado a la Gestión Emocional-)

Unos vectores que en todo proceso de Gestión del No Recibido debemos ajustar y adecuar a cada nuevo paso, pues las negativas obtenidas no solo nos acercan más al objetivo que buscamos desde un punto de vista estadístico, sino que también -y de manera substancial-, nos permiten obtener un Aprendizaje continuo fruto de la experiencia práctica para mejorar y afinar nuestras acciones comerciales frente a nuevas oportunidades. Sabedores que no hay análisis de lo aprendido sin reflexión, ni esta sin un espacio de búsqueda de cierta distancia para observar dónde estamos, qué hemos conseguido hasta la fecha, y qué debemos corregir para alcanzar nuestra meta.

4.-Tiempo (T)

Una búsqueda de un objetivo de manera persistente y mediante una adecuada autogestión emocional que, en un mundo en continuo cambio y transformación, interconectado a nivel global y en tiempo real, no es un proceso eterno sino que queda limitado y determinado a un Tiempo prefijado. Y si no que se lo pregunten a los equipos comerciales, cuyo trabajo reside fundamentalmente en conseguir un número mínimo de ventas en un Tiempo máximo (para viabilidad de sus compañías). Siendo el factor Tiempo un coste económico en el mundo empresarial, y un coste vital en el mundo personal; sabedores que tanto el coste económico como el coste vital son limitados por naturaleza.

Así pues, a la hora de plantear la Gestión de No Recibido debemos plantear, a su vez, la gestión del factor Tiempo. Y cuando hablamos de Tiempo, echando mano de la física clásica, debemos tener en cuenta el espacio y la velocidad (t=e/v) como parte de su naturaleza indisociable, de la que se deducen los dos elementos fundamentales como procesamiento del Tiempo dentro de la Gestión del No Recibido:

I.-Agilidad de Acción y Reacción, como actitud clave derivado de la velocidad, frente al cumplimiento de un timming predeterminado.

y, II.-Espacio de Desarrollo, como conocimiento esencial derivado del espacio. Pues toda referencia de un estado o circunstancia de coordenadas en el espacio-tiempo requiere de un espacio de desarrollo propio para poder evolucionar a un nuevo estadio de sí mismo en relación a otros puntos de referencias. En otras palabras, que para alcanzar algo en la vida, debemos contar de manera realista con su proceso natural de desarrollo espacio-temporal, al igual que un arroz requiere de su tiempo de ebullición, un árbol de su tiempo de crecimiento, o un producto comercial de su tiempo de posicionamiento en el mercado. Un conocimiento cuya aceptación nos permite respetar el ciclo evolutivo del NO/ON, gracias a la actitud de la Persistencia.

Un apunte relevante en unos tiempos que destacan por la paradoja de la ausencia de la cultura del esfuerzo y por el auge de la cultura del microondas: todo lo queremos ya y en minuto y medio, lo que genera personas incapaces de gestionar las negativas recibidas (a las que denomino amablemente “espíritus de mantequilla”). Pero tan importante es para la Gestión comercial del No Recibido lo expuesto, como un planteamiento realista por parte de las direcciones comerciales del Tiempo que requiere un Espacio de Desarrollo para la consecución de los objetivos planteados, pues una planificación irrealista no solo lleva al estrés y la frustración de los comandos de ventas (lo que aumenta el nivel de rotación de personal y el coste estructural para la empresa), sino que inutiliza la fórmula de Gestión del No Recibido por defecto de forma desde su inicio al no hacer un uso correcto del factor Tiempo. En resumen, que en ocasiones no es que los equipos comerciales no sepan vender, sino que la estrategia temporal por objetivos está mal diseñada desde un principio por elementos distorsionadores ajenos a la acción propiamente comercial, como pueda ser la presión financiera (aunque este es trigo de otro costal).

5.-Motivación (M)

Y volviendo a la exposición que nos ocupa, el quinto elemento que potencia los diferentes factores de la nomenclatura es la Motivación. Sobre la Motivación ya hemos hecho referencia en muchas otras fórmulas, ya que es un componente esencial del Desarrollo Competencial como motor de la actividad humana, por lo que no me extenderé. En definitiva, podemos sintetizar la Motivación como aquella situación, relación o circunstancia que busca un estado de quid pro quo. Sin una contrapartida que premie el esfuerzo, en este caso de Gestionar el No Recibido, no hay motivación que se valga. En este punto, recomiendo la lectura de la Fórmula de la Motivación dentro de la serie de artículos de “Las Fórmulas de la Vida”.

Espero que esta formulación sobre la gestión de los no recibidos sea de ayuda a aquellas personas, principalmente vinculadas al mundo comercial, que deben enfrentarse diariamente al desgaste de las negativas continuas para alcanzar un objetivo. Para todos ellos, Fiat Lux!



miércoles, 1 de junio de 2016

Conoce la fórmula de Gestión para Mejorar: GM=(A/A)M

El deseo de mejorar es innato a cualquier especie viva, pues forma parte del adn de la evolución. En nuestro caso, deseamos mejorar frente a una situación que nos desagrada (de rabiosa actualidad por los fracasos personales y profesionales derivados de la crisis socio-económica) o, incluso, frente a una situación que nos puede llegar a generar apatía con independencia de si partimos de un espacio de confort (como pueda ser el caso de una persona adinerada que busca nuevos alicientes vitales). No obstante, en ambos extremos de motivaciones posibles, el deseo por mejorar requiere de una actitud activa por nuestra parte.

Veamos a continuación, de manera sintética y práctica, los elementos que conforman la formulación de la Gestión para Mejorar:

GM=(A/A)M

La Gestión para Mejorar (GM) es igual a la Acción (A) dividida por el Aprendizaje (A), multiplicado por el producto de la Motivación (M).

1.-Acción (A)

Toda Acción no es más que la materialización de una intencionalidad previa, la cual conlleva cuatro fases de desarrollo claves:

I.-Propósito, que no es más que marcar el objetivo que deseamos alcanzar en nuestro anhelo por mejorar una situación.

II.-Planificación, que es la estrategia que nos marcamos en el mundo real para alcanzar dicho propósito, idea u objetivo.

III.-Persistencia, que es la constancia que permite a la acción ser sostenible en el tiempo hasta alcanzar su objetivo.

y, IV.-Flexibilidad, que es la actitud necesaria e imprescindible para adaptar y corregir con inteligencia nuestra acción a lo largo del proceso que nos ocupa.

Una Acción que, en su práctica, se convierte en una experiencia personal; sabedores que toda experiencia es de naturaleza bipolar, donde éxito y fracaso, en una fuerza constante entre opuestos -como un motor de dos tiempos-, generan el movimiento de la propia Acción. Pero movimiento no es per se igual a desarrollo, pues esta necesita de una actitud de aprendizaje. Así pues, para poder mejorar se necesita de una relación estrecha y codependiente entre la Acción y el Aprendizaje derivado de la misma.

2.-Aprendizaje (A)

Aprender no es más que experimentar (I) mediante un tipo de conocimiento (II) concreto, dando como resultado la oportunidad de crear un nuevo yo, o lo que es lo mismo, de reinventarnos (III). Es por ello, que en un Aprendizaje activo que nos conduzca a la Mejora de nosotros mismos realizamos un proceso, que podemos rentabilizar si lo hacemos de manera consciente, de triple gestión personal:

I.-Gestión del Fracaso, pues el fracaso no es más que una experiencia de aprendizaje -en un mundo altamente impermanente- que nos ilumina el sendero haca el éxito, sabedores que no hay éxitos sin fracasos previos, y que en toda gestión del fracaso hay dos factores claves:

a.-Aceptación, de la realidad fracasada. Pues sin aceptación no hay desapego, y sin esta no existe posibilidad de reinventarnos, que es lo mismo que continuar hacia delante.

i, b.-Tiempo, para gestionar emocionalmente la experiencia de aprendizaje del fracaso y poder volver a vislumbrar nuevos horizontes.

En este punto, recomiendo la lectura de la Fórmula de Gestión del Fracaso dentro de la serie de artículos de “Las Fórmulas de la Vida”, así como la revisión de mi obra “El Poder Transformador del Fracaso”, Ed. Silva, 2011; o la visualización de la conferencia sobre la materia impartida en la Universidad de Barcelona en 2014.

II.-Gestión del Conocimiento, pues el conocimiento no es más que una información aprehendida puesta a la práctica, que mediante su experimentación nos posibilita el aprendizaje. Un aprendizaje, que desde el enfoque del conocimiento, cuenta con tres factores claves:

a.-Orientación, de hacia dónde debemos ir y buscar. En este sentido es importante en la Gestión para Mejorar el dejarnos orientar por el conocimiento de especialistas, pues nadie nace aprendido y es una manera inteligente de reducir esfuerzos y tiempo.

b.-Análisis, de la multiplicidad de información recabada que mejor se ajuste a nuestras necesidades y propósito, con el objetivo de ser lo más pragmáticos posibles y de realizar acciones efectivas en nuestro camino hacia la Mejora.

i,c.-Adaptabilidad, que no es más que la capacidad de amoldar el conocimiento a nuestra vida diaria de manera práctica y con una clara intencionalidad de Mejora.

En este punto, recomiendo la lectura de la Fórmula de Gestión del Conocimiento dentro de la serie de artículos de “Las Fórmulas de la Vida”.

i, III.-Gestión de Reinventarse, pues el fin último de aprender no es otro que reinventarnos continuamente -en una mejor, renovada y actualizada versión de nosotros mismos-, en la búsqueda de la Mejora anhelada. Una capacidad de Reinvertarse desde el Aprendizaje, que tiene tres factores claves a destacar en su proceso de gestión:

a.-Mejorar las Competencias, pues la actualización, refuerzo y/o integración de nuevas aptitudes derivadas de la Gestión del Conocimiento es imprescindible para reinventarnos en un mundo en continuo cambio y trasformación.

b.-Relaciones Sociales, pues en un mundo social las oportunidades que nos conducen a la Mejora no vienen caídas del cielo, sino vehiculadas a través de personas que nos las ofrecen, o de circunstancias brindadas gracias a la entrada de terceros.

i, c.-Movilidad, pues no hay reinvención sin una acción activa y consciente de movernos -ya sea mental, social, profesional o geográficamente- hacia el propósito de la Mejora. Lo contrario es estancamiento.

En este punto, recomiendo la lectura de la Fórmula para Reinventarse dentro de la serie de artículos de “Las Fórmulas de la Vida”, así como la revisión de mi obra “Cómo Reinventarse en Tiempos de Cambio (y sin dinero)”, Ed. Supérate, 2014.

3.-Motivación (M)

Asimismo, todos sabemos que nadie desea mejorar sin una motivación previa. La motivación es el impulso básico, la fuerza motriz que nos induce a querer transcender nuestra realidad conocida en busca de un estadio superior y, conceptualmente, mejor. Una motivación donde la Seguridad, el Reconocimiento, la Autorealización o la Felicidad son factores claves intrínsecos. En este punto no me extenderé, recomendando la lectura de la Fórmula de la Motivación dentro de la serie de artículos de “Las Fórmulas de la Vida”.

En un esfuerzo de sintetizar la nomenclatura propia de la fórmula de Gestión para Mejorar, espero que la misma ilumine el sendero de aquellas personas que desean mejorarse en cualquier aspecto de sus vidas, conscientes que en la Gestión para Mejorar el 70 por ciento son actitudes, frente al 30 por ciento que son aptitudes. Fiat Lux!