domingo, 24 de abril de 2016

Conoce la fórmula de la Felicidad: F=[(A.HM)/E]S

¿Quién no quiere ser feliz, verdad? De hecho nos pasamos toda la vida buscando la felicidad, como si fuera algo externo a nosotros que debemos alcanzar, conseguir o incluso comprar. Pero lo cierto es que no es así, sino ya hubiese sido monopolizada, paquetizada y comercializada en alguna que otra cadena de tiendas exclusivas como uno de los mayores bienes preciados de este mundo (a precio de oro, eso sí!). Aunque esta ilusión –por no denominarla estafa- tiene su lógica dentro de una sociedad como la nuestra donde vivimos, respiramos y damos sentido a nuestras vidas de puertas hacia afuera a nosotros mismos, sin ser conscientes que, paradójicamente, la llave de la felicidad se haya en nuestro interior. Por lo que el camino para alcanzar la felicidad, que no es más (pero tampoco menos) que un estado de conciencia, no lo hallaremos dominando y controlando el mundo –una acción por sí misma fugaz, titánica, insaciable e impermanente-, sino dominando y controlando nuestra mente.

Vamos a ver ahora, de manera sencilla y práctica, los componentes que conforman la fórmula de la Felicidad:

F=[(A.HM)/E]S

La Felicidad (F) es igual al producto del Agradecimiento (A) por la Higiene Mental (HM), dividido por el Enfoque (E), elevado al valor de Sonreír (S)

1.-Agradecimiento (A)

El Agradecimiento, tan en desuso en nuestros tiempos de competitividad, envidia y recelo, es una actitud altamente poderosa de transformación personal. Agradecer, al igual que criticar, quejarse o discutir, por poner algunos ejemplos antagónicos, más allá de presentarse como reacciones puntuales y caprichosas, son verdaderos hábitos de comportamiento que moldean el carácter de una persona y definen su tipo de relación y calidad de vida diaria con el mundo más inmediato que les rodea, lo que les aboca a sentirse más o menos felices con ellos mismos y sus vidas.

El Agradecimiento, como hábito de comportamiento, es pues una conducta que puede y debe cultivarse conscientemente para la salubridad de una vida feliz. De igual manera que podemos adoptar e integrar el hábito de hacer ejercicio, del estudio o de una dieta equilibrada, podemos adoptar e integrar en nuestras vidas personales el hábito del Agradecimiento.

Además, el Agradecimiento –que es la manifestación de un espíritu en paz con el mundo- es en sí mismo de una poderosa triple naturaleza transformadora:

I.-Aceptación, (que no tiene nada que ver con sumisión) de lo que hay y se nos presenta como medio de desapego y liberación personal,

II.-Aprender, frente a lo que nos enseña la vida en cada momento, nos guste o no, como medio de humildad y generosidad con un@ mism@,

y, III.-Fluir, con el único instante de la vida que tenemos que es el momento presente como medio para poder reinventarnos en pos de un futuro mejor.

2.-Higiene Mental (HM)

Pero el Agradecimiento tan solo es una de las dos caras de una misma moneda, en cuyo reverso o anverso –según como se mire-, está la Higiene Mental. En este sentido, podemos decir que el Agradecimiento es la manifestación externa de la Higiene Mental, así como la Higiene Mental es la manifestación interna del Agradecimiento.

La Higiene Mental no es más que la práctica que lleva al hábito de dominar y controlar nuestra mente, allí donde se haya ubicada nuestra conciencia, un apunte de relevancia al ser la Felicidad un estado de conciencia.

Al igual que estamos educados en la higiene física personal (lavarnos), en la higiene de vestimenta personal (ropa limpia), y en la higiene social personal (comportamiento social adecuado), para ser felices en nuestras vidas debemos integrar la Higiene Mental personal (que no es otra que la higiene de nuestros pensamientos). Pues, al final, somos aquello que pensamos (en el sentido más estrictamente literal de la frase).

En este punto, para ser fieles al formato sintético de estos artículos, derivaremos al lector la explicación práctica de la Higiene Mental al artículo “Conoce la fórmula del Pensamiento Positivo: P+=(P+/S+.CD)LLC” dentro de la serie de artículos de Las Fórmulas dela Vida.

3.-Enfocar (E)

Y llegados al tercer elemento de la nomenclatura de la fórmula de la Felicidad, permitidme que me introduzca en el factor del Enfoque mediante una anécdota que nos servirá de apunte pedagógico: Ayer mismo, Teresa, mi pareja, en ocasión de una conversación sobre fotografía, me decía: “(…) lo importante es la mirada… Un artista ve cosas que no puede ver el resto.” Pues al igual que en la fotografía, uno de los aspectos importantes para ser felices en nuestras vidas es el enfoque de cómo vemos, apreciamos y enjuiciamos los acontecimientos que nos suceden. Puesto que la Felicidad no es objetiva, sino subjetiva, personal e intransferible –aunque sí contagiosa-; y esa subjetividad viene dada por nuestra particular percepción del mundo que nos rodea. Depende de cómo nos enfoquemos en nuestras vidas diarias, percibiremos uno u otro tamiz diferente de la realidad. Como en un cuadro sombrío de una calle abandonada cualquiera de nuestras ciudades, del que podemos dejarnos arrastrar por su ambiente lúgubre y sucio, o enfocarnos en aquel detalle que produce belleza, esperanza, regocijo, paz y calidez en el interior de nuestra alma.

Es por ello que el Agradecimiento y la Higiene Mental vienen asimismo determinados por cultivar nuestro enfoque en aquellos aspectos de la vida, ya sean pequeños o grandes, que nos permiten ver la belleza que nos rodea y que, por tanto, nos genera un estado de conciencia de felicidad.

Enfocarse en los aspectos positivos de la vida nos ayuda a trabajar por un lado, en:

I.-La Sensibilidad, de gozar y disfrutar de la intensidad, belleza, luminosidad y bondad de los pequeños instantes que conforman la vida,

y II.-La Presencia, que nos permite anclarnos en el presente continuo (único momento) donde la vida se manifiesta y transcurre, y único tiempo donde se manifiesta la Conciencia (Conciencia es Presencia, Presencia es Consciencia).

4.-Sonreír (S)

Y junto al Agradecimiento, la Higiene Mental y el Enfoque, que son manifestaciones de actitudes propias del mundo mental, nos encontramos con el cuarto elemento clave de la fórmula de la Felicidad que potencia todos ellos como ingrediente secreto e enriquecedor de un suculento plato: la Sonrisa, una manifestación más propia del mundo emocional.

Sonreír no solo ayuda a nivel biológico a aliviar el estrés, mejorar nuestro sistema inmunológico, bajar nuestra presión sanguínea y funciona como analgésico natural al cambiar la química de nuestro cuerpo por aumento automático de endorfinas, sino que también nos ayuda a ser positivos, sentirnos más vitales y cambiar nuestro humor (además de ser contagiosa).  Puesto que la sonrisa es la manifestación de una de nuestras emociones primarias, la Alegría (en oposición a la tristeza, la rabia y el miedo). Y no hay mejor manera que despertar la Alegría en nuestras vidas, puerta de entrada hacia un estado de conciencia de Felicidad personal, que adquiriendo el hábito de Sonreír. Sabiendo que no hay hábito sin práctica, ni práctica sin disciplina.

En este punto, un ejercicio muy sencillo y transformador es practicar el acto de sonreír mirando hacia el cielo, pues está demostrado que no se puede sonreír en esa posición y estar triste a la vez. Un pequeño ejercicio para despertar e ir integrando de manera natural el hábito de Sonreír en nuestras vidas que nos conducirá a sentirnos alegres y, por extensión, a profundizar en los hábitos del Agradecimiento, la Higiene Mental y el Enfoque como camino hacia un estado de conciencia sostenible cada vez más cercano a la felicidad. Sabedores que, la Felicidad, es en sí misma un camino de sabiduría personal. Fiat Lux!

jueves, 14 de abril de 2016

Conoce la fórmula de la Creatividad: C=(I2.T)S

Cuando se habla de creatividad tendemos a reducirlo al ámbito artístico y cultural en un mundo altamente tecnificado y autómata, cuando de hecho sin creatividad la humanidad no avanzaría, pues la creatividad no es más que la facultad de crear algo nuevo allí donde no existía transgrediendo así la realidad conocida en pos de mejorar lo presente. Una facultad humana, profundamente humana, cuyo enorme potencial se encuentra sin rentabilizar aún hoy en día tanto en el competitivo mundo empresarial, como en el complicado engranaje social, así como en el inestimable mundo del desarrollo personal para beneficio de nuestra calidad de vida.

Mucho se ha expuesto sobre los beneficios de un pensamiento creativo, así como de sus procesos cognitivos y su determinismo cultural. En este breve artículo no trataremos las dinámicas o metodologías varias de estimulación de la creatividad, teniendo en cuenta sus parámetros de funcionamiento, fases de desarrollo, y resolución de posibles barreras (de tratamiento más extenso propio de un curso), sino que el objetivo es presentar, de manera sintetizada y práctica, los diferentes elementos que conforman la formulación de la creatividad. Veamos:

C=(I2.T)S

La Creatividad (C ) es igual a la Inspiración y la Interrelación (I2) por el producto de la Transpiración (T) elevado al factor de Soñar (S).

1.-Inspiración (I1)

La inspiración es el acto biológico de inhalar el aire que necesitamos para vivir, y asimismo para pensar (pues sin oxígeno las neuronas se mueren), pero a su vez es el estímulo o lucidez repentino personal –pero transferible por contagio- que siente toda persona en la búsqueda de encontrar soluciones a un problema o en el proceso de creación de ideas que nos permiten emprender un proyecto que favorecen lo que denominamos creatividad.

La Inspiración como primera fase del proceso creativo requiere de cuatro factores clave:

I.-Motivación, que es el motor de toda creatividad profesional y personal que une nuestro mundo emocional con el racional para llevar a cabo una tarea a realizar;

II.-Autoestima, que nos otorga la confianza y fortaleza (voluntad y persistencia) para llevar a cabo nuestra motivación;

III.-Independencia, imprescindible para lanzarnos a una aventura creativa por iniciativa propia con libertad y autocrítica;

y IV.-Sensibilidad, que es la capacidad necesaria para percibir, expresar y empatizar con el mundo en cualquiera de sus múltiples dimensiones. 

En este punto recomiendo la lectura de los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: Aburrimiento (“El aburrimiento es un reactivo para la evolución humana”), Caos (“Dime en qué caos estás, y te diré qué patrón de futuro te espera”), Final (“Los finales son una ilusión, fruto de la ceguera de las identidades”), Innovar (“Para innovar en tiempos de crisis hay que salir a tomar el sol”), Movimiento (“No existe el no-movimiento, pero sí el no-progreso sin una dirección”), Realidad (“Si quieres ver, desfocalízate de tu realidad”), Vacío (“Sólo desde el vacío generamos nuevos mundos”).

2.-Interrelación (I2)

Pero no hay Inspiración en el proceso creativo sin Interrelación de ideas y conceptos que nos permitan crear algo nuevo a partir de los diferentes elementos (espacio-temporales), a priori inconexos entre sí, de los que disponemos en nuestra realidad más inmediata.

Un factor de Interrelación cuya naturaleza se manifiesta de manera triple:

I.-Fluidez, produciendo ideas de manera ágil, permanente, variadas y de forma espontánea;

II.-Divergencia, que es propio de nuestro pensamiento lateral, reflexivo y crítico, capaz de analizar lo opuesto y visualizar lo diferente para encontrar nuevas vías de tránsito alternativas a las establecidas;

y III.-Flexibilidad, para adaptarnos con versatilidad a los retos que nos depara el apasionante viaje de crear algo nuevo desde la nada.

En este punto recomiendo la lectura los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: División (“Todo lo que nos separa son partes de lo que nos une”), Inteligencia colectiva (“La inteligencia colectiva crea millones de combinaciones de mejores realidades posibles”), Velocidad (“La historia de nuestra vida viene determinada por la velocidad”).

3.-Transpiración (T)

Y tras la Inspiración, con su correspondiente proceso de interrelación de ideas y conceptos, viene la Transpiración, que no es más que pasar de los pensamientos a la acción, o como diría Platón, transitar del mundo de las ideas al mundo de las formas. Una materialización de nuestro sentimiento-pensamiento creativo de la que se derivan tres fases de actuación correlativas entre sí:

I.-Iniciativa, que es la voluntad y la disposición personal de protagonizar, promover y desarrollar la idea creativa que tenemos en mente;

II.-Elaboración, que es la formalización de la iniciativa, es decir la planificación del desarrollo de la acción que iniciamos, recurriendo a la ayuda de la metodología y las técnicas necesarias para llevarla a cabo. Aquí la persistencia y la flexibilidad son factores clave, derivados de la motivación por llevar a cabo nuestra idea creativa;

y, III.-Racionalización, que derivado del vector elaboración, nos permite aplicar la idea creativa para un uso y beneficio personal y social. Pues además de seres idiosincráticamente creativos, somos por naturaleza seres racionales y sociales (Homo sit naturaliter animal sociales).

En este punto recomiendo la lectura los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: Empresa (“Cómo montar un negocio sin dinero en 5 minutos”), Ser Tecnológico (“Somos seres tecnológicos cuya evolución se basa en el conocimiento”).

4.-Soñar (S)

No obstante, en el acto creativo no hay Inspiración y Transpiración sin la capacidad de Soñar, entendiendo el soñar como la voluntad íntimamente sentida de transgredir la realidad conocida ante el vislumbrar de una nueva, futura y mejorada versión de la misma. Aquí, debemos diferenciar entre imaginar y soñar, pues la primera se reduce al ámbito del pensamiento, mientras que en la segunda se amplia al ámbito de nuestro mundo emocional, haciendo vibrar todas y cada una de las células de nuestro cuerpo ante la idea de llevar a cabo nuestra idea creativa. Una experiencia humana más propia del enamoramiento que del discernimiento intelectual.

Como la actividad de Soñar es personal e íntima –aunque también contagiosa-, esta se define per se como Original, porque no hay dos mentes-corazones que sueñen igual, cuya singularidad –por ser uno de los grandes misterios de la vida-, la hacen única. Aunque Originalidad no debe confundirse con Innovación, pues una creación puede ser original y no innovadora, a pesar de todo un mundo de matices que difieran dos creaciones entre sí, ya que la innovación tiene connotaciones de uso y utilidad social.

En este punto recomiendo la lectura los siguientes artículos del glosario de conceptos de mi obra abierta “Vademécum del Ser Humano”: Soñar (“Sueña y activarás la magia para crear tu vida”); Sueños (“¿Eres merecedor/a de alcanzar tus sueños?”).

A la espera que el esfuerzo de síntesis de la formulación de la Creatividad pueda serte de ayuda, siendo consciente que la fórmula en sí misma resulta incompleta sin una técnica y metodología práctica que ayude a desarrollarla e integrarla en nuestras vidas (para ello se requiere de las sesiones formativas correspondientes, como en cualquier otra materia), deseo que la conceptualización de los diversos elementos que configuran la fórmula te beneficien –como lumbre que ilumina el camino en la noche- en la creación de tu vida diaria. Fiat lux!