miércoles, 30 de marzo de 2016

Conoce la fórmula de Gestión del Miedo: GM=R/T.AI

El miedo es el mayor paralizante del ser humano, y por tanto uno de los inhibidores principales a la hora de intentar alcanzar nuestros sueños. Muchas veces, el miedo se nos presenta tan solo como sombras proyectadas en la pared, sin consistencia real alguna, pero aun así su influjo tiene la capacidad de dominar nuestros cuerpos y almas. Cada persona tiene una manera diferente de reaccionar ante el miedo, pero al final tan solo hay dos reacciones posibles: huir de él o enfrentarse a él. La mayoría de las personas optan por la primera opción, si bien es cierto que nadie, a lo largo de su vida, está exento de enfrentarse al miedo en una u otra ocasión.

Cabe apuntar, antes de comenzar, que el miedo forma parte de las cuatro emociones básicas que determinan los pensamientos y sentimientos de todo ser humano, y en consecuencia tiene un efecto directo en la manifestación de nuestros actos en la realidad más inmediata que nos rodea, lo cual, asimismo, producirá un efecto consiguiente en nuestro entorno. Es por ello, que gestionar adecuadamente el miedo es un factor de autogestión emocional relevante para la calidad de vida de toda persona.

Vamos a ver a continuación, de manera sintetizada y práctica, la fórmula de Gestión del Miedo:

GM=R/T.AI

La Gestión del Miedo es igual al valor de la Respiración (R ) dividido por el valor de la Templanza (T), multiplicado por el producto de la Autoridad Interna (AI).

1.-Respiración (R )

El primer elemento de la formulación es una acción mecánica biológica, ya que el miedo como emoción primaria produce alteraciones biológicas en nuestra fisonomía. Así pues, el primer paso para gestionar el miedo es relajarnos, un efecto que conseguiremos mediante la práctica de la respiración, al aumentar el nivel de oxígeno en nuestro sistema sanguíneo. (1.1.Relajación)

Pero la respiración no puede ser abrupta, hiperventilada, o de cualquier otra manera descontrolada. Al contrario, la respiración debe ser consciente, lo que significa una acción mecánica natural y sosegada, poniendo nuestra atención en la respiración en sí misma. Una atención focalizada que nos ayuda a anclarnos en un solo tiempo: el presente, desapegándonos de un (inminente o no, posible y real o no) futuro angustioso. Un presente que, a su vez, representa el espacio de reencuentro con nosotros mismos. (1.2.Presencia)

Y en tercer lugar, justamente esa focalización de nuestra consciencia en un acto mecánico tan básico como el respirar (observando cómo entra el aire fresco por boca o nariz, llena nuestros pulmones, y es expulsado ya caliente por boca o nariz), produce un efecto milagroso que es el de despejar, acallar y, por tanto, relajar nuestra mente. Ya que el ser humano no puede pensar y estar concentrado en su respiración a la vez. Si al realizar el ejercicio pensamos, es que nos hemos desconcentrado de nuestra actividad, y nuestra atención ya no está focalizada en la respiración sino en algún otro lugar (pensamiento). En este punto, no pasa nada, tan pronto nos percatamos volvemos a poner la atención en nuestra respiración, conscientes que no hay maestría sin práctica, ni práctica sin disciplina. El miedo reside en nuestra mente, por lo que una manera muy eficaz para quitarle poder al miedo es, justamente, reducir el volumen de la actividad mental. (1.3.Dejar de pensar)

2.-Templanza (T)

No obstante, de nada nos servirían los beneficios internos que nos aporta la Respiración sin una actitud externa en consonancia que nos refuerce nuestro control sobre el miedo, una actitud que no es otra que la Templanza.

Para entender la actitud de la Templanza debemos saber que  todo lo conocido y por conocer de este mundo se encuentra en continuo movimiento pendular, donde lo existente está sometido a periodos cíclicos de contraste de expansión y contracción de igual intensidad, así sucede tanto para el proceso natural de nacimiento y muerte de una estrella, como para el desarrollo y desenlace de una pelea o la evolución del simple llanto de un niño. El entendimiento de este comportamiento en todo lo existente, por un lado nos permite desdramatizar las situaciones concretas al poder concebirlas dentro de un patrón de funcionamiento mayor al hecho concreto, pero por otro lado nos capacita para ser simples observadores del entorno a la espera del mejor momento para actuar de acuerdo a nuestros intereses personales. Esta predisposición de observador paciente e inteligente, que no se deja arrastrar por las circunstancias ambientales, no es más que la manifestación de la actitud de la Templanza: el arte de encontrar la moderación en medio de una situación percibida como extrema (In medium virtus).

Así pues, y sin extendernos, remarcaremos que Respiración y Templanza van íntimamente ligadas, ya no solo porque al respirar nos relajamos y potenciamos nuestro estado de moderación, sino porque al respirar de manera conscientes nos anclamos en el momento presente, el único espacio desde donde podemos actuar con Templanza.  Y como la finalidad de ésta no es otro que el obtener un control sobre nosotros mismos frente a un ambiente hostil, la Templanza es un factor clave en todo proceso de gestión del miedo, pues el miedo siempre busca el efecto contrario: la pérdida de control.

En resumidas cuentas, para trabajar la Templanza no hay mejor camino que practicar el anclarnos en el presente mediante la sencilla y transformadora técnica de focalizarnos en nuestra respiración, y desdramatizar el acontecimiento concreto de nuestra vida que genera el miedo mediante el ejercicio intelectual de ampliar el campo de visión del movimiento en su conjunto al que pertenece dicha singularidad perturbadora.

3.-Autoridad Interna (AI)

Pero a parte de la Respiración y la Templanza, no habría gestión del miedo eficaz si no fuéramos capaces de imponernos a ese miedo, ya que de lo contrario las decisiones que tomásemos no serían libres y propias, sino condicionadas y muy probablemente ajenas. Una actitud de no ceder nuestro poder personal al hecho objetivo o subjetivo que nos genera el miedo al que llamamos Autoridad Interna.

La Autoridad Interna es la fortaleza personal e íntima de mostrarnos a nosotros mismos y ante el mundo tal y como somos, lo cual implica una actitud activa de lucha firme y decidida contra aquellos aspectos de la vida, como el miedo, que buscan doblegar nuestra voluntad como individuos.

No voy a entrar aquí a desarrollar la Autoridad Interna, ya que es un factor muy extenso y profundo propio del proceso de madurez de evolución personal de todo ser humano, tan solo apuntaremos que su fortaleza es directamente proporcional a la fortaleza de los principios y valores en los que nos reafirmamos como individuos. Es por ello que, para imponer nuestra Autoridad Interna frente al miedo, nada mejor que reivindicar con justa indignación nuestros credos personales, pues son las convicciones las que posibilitan que las personas nos superemos.

Asimismo, cabe subrayar que no hay Autoridad Interna sin Templanza, ni Templanza sin Presencia, ni Presencia sin Consciencia; pues Conciencia es Presencia, Presencia es Templanza, y Templanza es Autoridad Interna. Y que todos y cada uno de ellas, asimismo, no existen sin la Respiración. Así pues, si quieres gestionar el miedo, no te olvides de respirar de manera consciente en el aquí y el ahora. En este punto, nos remitiremos a la fórmula de la Autoridad Interna de la serie de artículos de "Las Fórmulas de la Vida".

A la espera que la síntesis de la formulación de la Gestión del Miedo sea de tu utilidad, espero que cada día seamos más los valientes que luchemos contra nuestros miedos propios y ajenos, ya que la Vida es para los valientes. Fiat lux! 

martes, 29 de marzo de 2016

Conoce la fórmula del Pensamiento Positivo: P+=(P+/S+.CD)LLC

Por todos es conocido, o intuido, los beneficios de los pensamientos positivos en nuestras vidas. De hecho, muchos son los que hablan de los pensamientos positivos, pero pocos saben cómo producirlos más allá de la ineficaz y extendida técnica de reducirlo a la repetición de un mantra positivo durante varias veces a lo largo de diversos días.

Antes de ver la fórmula y desglosarla entre los factores que la componen, cabe apuntar que pensamiento y sentimiento son dos caras indivisibles de una misma moneda, y mientras el pensamiento es una estructura neurolingüística, el sentimiento es la carga emocional de esta. No obstante, el pensamiento –un tamiz de enjuiciamiento de la realidad profundamente cultural-, es quien crea el sentimiento –que al ser producto del pensamiento, es así mismo cultural y no universal-. Si bien, para modificar un pensamiento, hay que comenzar primero por modificar el sentimiento.

Dicho esto, vamos a ver a continuación, de manera sintetizada y práctica, los factores claves de la formulación del Pensamiento Positivo. Veamos: 

P+=(P+/S+.CD)LLC

El Pensamiento Positivo (P+) es igual a los factores del Pensamiento Positivo (P+) dividido por el Sentimiento Positivo (S+), multiplicados por el producto de la Conciencia Despierta (CD), elevados al valor de la Llave de Cambio (LLC) .

1.-Pensamiento Positivo (P+)

Todo pensamiento es una estructura neurolingüística que traducimos en una relación de palabras que conforman una frase. Así pues, esas frases que podemos denominar positivas o negativas no son más que un reflejo directo de nuestro pensamiento positivo o negativo.

Cabe destacar que cuando tenemos un pensamiento negativo no podemos eliminarlo, porque ya ha sido creado en nuestra mente, pero sí que podemos substituirlo por otro pensamiento positivo, para que su recorrido y efecto en nuestra mente (y por extensión en nuestra vida) sea corto y efímero.

Substituir un pensamiento negativo por otro positivo es tarea fácil, tan solo debemos estar alerta (Conciencia Despierta) cuándo producimos un pensamiento negativo y, automáticamente, pronunciar (en silencio o voz alta) un pensamiento positivo. A esa reacción, frente a un pensamiento negativo invocar otro de carácter positivo, le llamamos substitución. Para que dicho proceso se convierta en un hábito, y finalmente nuestra mente deje de producir pensamientos negativos a favor de solo producir pensamientos positivos, nuestra estructura mental necesita de una práctica diaria y continua de cerca de un mes (21 días).

2.-Sentimiento Positivo (S+)

No obstante, muchos “positivistas” tan solo se quedan en el paso anterior, y por tanto su frustración es máxima cuando observan, al paso de un tiempo, que la repetición como un mantra de un pensamiento positivo no les ha llevado a ningún cambio en su vida. ¿El por qué?, sencilla y llanamente, porque no se lo creían. Actuaban solo sobre la estructura neurolingüística del pensamiento, pero no así sobre su carga emocional, el sentimiento. Por mucho que repitamos una frase positiva, si no nos la creemos (que es igual a sentirla), no hay nada que hacer.

Es por ello que en materia de gestión de pensamientos positivos, el sentimiento positivo es un factor clave. Ahora bien, veamos, ya que los sentimientos negativos –que provocan que no nos creamos lo que nos decimos-, no pueden ni eliminarse ni substituirse como en el caso de los pensamientos. Así pues, ¿cómo convertimos un sentimiento negativo en un sentimiento positivo?: la respuesta está en transmutarlo.

No obstante, antes de mostrar cómo transmutar un sentimiento negativo en otro positivo, primero debemos conocer que todos nuestros sentimientos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado en un mundo dual. Es decir, al igual que variando el grado de intensidad de la temperatura podemos sentir frío o calor, lo mismo sucede con la dualidad de todos sentimientos conocidos y por conocer como: amor-odio, valor-miedo, culpable-inocente, bueno-malo, éxito-fracaso, etc.

El conocimiento de esta característica nos permite cambiar aquello que sentimos frente a las  circunstancias de nuestra vida no transmutando su naturaleza sino cambiando el grado, una acción a la que llamamos transmutar. Una acción muy práctica ya que no hay que ir en contra de nada, sólo buscamos la polaridad opuesta del sentimiento negativo que se nos presenta y la aumentamos.

La clave para conseguir la transmutación en la polaridad de un sentimiento la veremos seguidamente en el factor la “Llave de Cambio” de la fórmula. No obstante, cabe remarcar que para crear y gestionar los pensamientos positivos hay que comenzar primero por transmutar los sentimientos negativos derivados del pensamiento que deseamos cambiar en nuestra vida. Y, posteriormente, ya entramos en la substitución de pensamientos negativos por positivos. Ese es el orden a proceder. Si en este artículo lo hemos expuesto en orden contrario es simplemente para facilitar la comprensión del funcionamiento pensamiento-sentimiento.

3.-Consciencia Despierta (CD)

Como hemos visto hasta ahora, tanto para poder substituir los pensamientos, como para poder transmutar los sentimientos, hay que estar en un estado de vigía activa de lo que pensamos y sentimos en cada momento, para así poder actuar sobre ellos, y con la práctica convertirlo en un hábito en nuestras vidas (No hay hábito sin práctica, ni práctica sin disciplina: regla número uno de todo proceso de cambio).

Ese estado de vigía activa es lo que denominamos Consciencia Despierta. De hecho, si paramos en aquello que hacemos por un instante, y observamos lo que estamos pensando en este momento, vemos que hay algo por encima de nuestros pensamientos que puede observarlos. Ese observador es lo que llamamos Conciencia. Pero esa Consciencia (que es mía e intransferible) solo puede observar en un solo tiempo: el momento actual y presente. Por eso se dice que Presencia es Consciencia, y Consciencia es Presencia.

Como la Consciencia forma parte de nosotros, de hecho es nuestro Yo más auténtico y verdadero (aunque este es otro tema), solo con que nos propongamos la intencionalidad de que nos avise cada vez que tenemos un pensamiento/sentimiento negativo concreto, de manera fácil y sin esfuerzo nos lo indicará tantas veces como sea necesario a lo largo del día, por muy abstraídos que estemos en el mundanal ruido. Esa actitud de alarma permanente interior es lo que denominamos Consciencia Despierta. Y, como todo, cuanto más se practique, más integrada la tendremos de manera natural en nuestra vida cotidiana.

4.-Llave de Cambio (LLC)

Pero por mucho que tengamos Consciencia Despierta en nuestras vidas, así como la habilidad para substituir unos pensamientos por otros que nos hagan mejores, si no somos capaces de transmutar los sentimientos negativos (yo no puedo, yo no valgo, yo no me lo merezco) que nos lastran e imposibilitan avanzar, por otros de naturaleza positiva (yo puedo, yo valgo, yo me lo merezco) que nos permitan reinventarnos en una mejor y renovada versión de nosotros mismos, no iremos muy lejos en nuestra práctica sobre gestión de pensamientos positivos.  Es por ello que la transmutación de los sentimientos es clave en este proceso. Una transmutación que logramos a través de lo que denominamos aquí la “Llave de Cambio”.

Hay varias técnicas para descubrir la Llave de Cambio de cada persona, pues esta es personal, íntima e intransferible, aunque puede ir cambiando a lo largo de la vida de una persona. La Llave de Cambio es aquel secreto personal que tiene la motivación suficiente para ayudarnos a cambiar la polaridad de un sentimiento, y que es capaz de cambiarlo de manera prácticamente ipso facto: recordar un ser querido, recrear una canción, evocar una imagen, focalizarnos en nuestro sueño vital, hacer uso de un amuleto, invocar una espiritualidad, evocar a nuestro avatar o animal de poder, etc. Sabemos cuándo hemos encontrado nuestra Llave de Cambio, cuando la invocación de ésta es capaz de hacernos cambiar la vibración de un sentimiento, pudiéndolo transmutar de negativo a positivo con fuerza, sin concesiones y de manera inmediata. Una facultad que cada persona debe redescubrir en su propio caminar. No hay que decir que la ayuda de una tercera persona experta ayuda en el proceso y acorta los tiempos. 

Y sin más intención que el de sintetizar los elementos clave para la gestión de los pensamientos positivos (consciente que la brevedad de tiempo y palabras siempre limita), que siempre son beneficiosos tanto a nivel personal como colectivo, espero que la exposición de dicha formulación ayuden a quienes lo requieren y se dejen ayudar, pues nadie puede vivir la vida por otro. Fiat Lux!

jueves, 24 de marzo de 2016

¿Un cristianismo sin Jesús?

Ayer por la noche, tras coger el último tren del día, llegué a mi ciudad natal. Una capital de provincia de segunda, como otras tanto hay en España, en su tiempo -no tan lejano- ciudad de militares, clérigos y funcionarios. La noche era limpia, y en el cielo se podía ver entre los edificios una preciosa luna llena en su máximo esplendor. Cansado, arrastraba la maleta de viaje por las milenarias calles de mi ciudad con paso decidido a la búsqueda del último autobús de servicio del día que me llevase a casa. Cuál fue mi sorpresa que en mi caminar, a esas horas de la noche, me encontré con grupos de personas vestidos con hábitos de cofrades de Semana Santa que regresaban de alguna procesión. Unos haciéndose selfies solos o en grupos, otros haciéndose notar para que los transeúntes nos fijásemos en quiénes eran, y unos terceros eternizando conversaciones a la entrada del portal de sus casas como quien se resiste a volver al anonimato que precede al desvestirse de unos harapos pomposos. Lo cierto es que, a ojos extraños, el ambiente era más propio de una noche carnavalesca que de un tiempo de recogimiento espiritual. Sin duda, me decía para mis adentros, el día tenía que haber sido de un gran evento social.    

En mi transitar nocturno por la ciudad que se resistía a descansar, no podía más que preguntarme en qué diría Jesús de Nazaret al ver por un lado las procesiones de Semana Santa, inmortalizadas en selfies que serán colgados como trofeos en los perfiles personales de facebook, y por otro lado observar la inhumana represión contra los más necesitados que consentimos (y coparticipamos) tanto dentro, como en el umbral, y fuera de nuestra propia casa. Creo que todos sabemos la respuesta, y aun así nos hacemos llamar cristianos... Y si esta reflexión puede herir sensibilidades, o parecer radical, recomiendo volver a leer los evangelios. Pues si algo es radical en este mundo es, justamente, el mensaje de amor y fraternidad del maestro Jesús.

Menos postureo, menos mirarnos al espejo a ver qué tal nos queda el hábito postizo que nos enfundamos –como quién se disfraza a consciencia para representar un personaje ficticio en una obra de teatro popular-, y más autenticidad humana. O eso, u optemos por convertir la Semana Santa en una festividad social más, sin ningún tipo de trascendencia ni personal ni colectiva, y todos tan tranquilos. Lo contrario, a la luz de la filosofía de vida de Jesús de Nazaret, no tiene sentido, a no ser que estemos hablando de otro credo. Este mundo ya es suficientemente falso, como para falsear un ideal tan bello como es el Amor entre las personas: «“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe otro mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 29-31).

Sobre la base que nadie obliga a nada en una sociedad laica y democrática, al menos seamos coherentes con nuestras múltiples deficiencias e imperfecciones como seres humanos. Si somos unos falsos, al menos no nos convirtamos en cínicos ante el sufrimiento propio y ajeno en nuestro comportamiento –sin hábito de temporada por medio- durante el resto del año.

Personalmente, como persona sencilla y humilde de grandes defectos y contradicciones humanas, me quedo con la espiritualidad de Jesús antes que con la religión sin Jesús.

+ Fr. Jesús, hermano laico benedictino
Un humanista convencido

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domingo, 13 de marzo de 2016

Conoce la fórmula de Gestión del Estrés GE=(I.T.)AI/P

El estrés, ese estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, que puede provocar diversos trastornos físicos y mentales, lamentablemente es más común de lo deseable en una sociedad altamente competitiva y donde los recursos se encuentran mal redistribuidos. El problema se haya, como todos sabemos, cuando el estrés hace estragos en la salud de una persona, al sentirse ésta sobrepasada y sin control por la tensión vital que experimenta en sus propias carnes.

Sin entrar en cuáles son los perjuicios del estrés y los beneficios de su gestión, por todos conocidos aunque sea intuitivamente, el motivo de este breve artículo es mostrar, de manera sintetizada y práctica, los factores clave de toda gestión del estrés que puede aplicarse tanto a nivel personal como de estructura orgánica. Veamos:  

GE=(I.T.)AI/P

La Gestión del Estrés (GE) es igual al producto de la Impermanencia (I) por la Templanza (T) elevado a la Autoridad Interna (AI), dividido por el valor del Pragmatismo (P).

1.-Impermanencia (I)
En primer lugar tenemos que tener claro que sufrimos de estrés cuando deseamos controlar algo que se nos escapa de las manos, ya sea por recuperar un pasado ya inexistente (que puede llevarnos a la depresión), ya sea por alcanzar un futuro inexistente (provocándonos una angustia grave que puede colapsar en brotes de ansiedad). Y que ese control de las cosas o situaciones es, per sé, contrario a la propia ley natural, ya que no existe nada en la vida que sea siempre igual de manera permanente, pues todo está en continuo cambio y transformación tanto en la naturaleza natural como artificial que conocemos (lo contrario no es de este mundo). Un principio de alterabilidad continúa de todo aquello que nos rodea al que denominamos impermanencia, por lo que –de igual manera que no podemos separar la noche del día-, no es nada inteligente el no aceptar la impermanencia de la vida.

Armonizarnos con el flujo en continuo cambio y transformación de la vida, que nos produce paz interior, comporta una actitud de Aceptación con lo que hay y es en cada momento, desapegándonos de pasados inexistentes, y permitiéndonos Fluir con los Cambios hacia el futuro que nos encaminemos (conscientes que fluir no es igual que caminar sin rumbo ni dirección, sino adaptarse a las diferentes situaciones que nos depare el trayecto del viaje hacia nuestro destino prefijado).

2.-Templanza (T)
No obstante no es posible la actitud de Fluir con los Cambios sin un estado de Templanza, que nos permite ver los diferentes Ritmos de las situaciones de la vida, para saber de manera inteligente cuando debemos parar, proseguir o modificar el rumbo de nuestro viaje personal. Pues de igual manera que la vida está en continuo cambio y transformación en su impermanencia, esta a su vez tiene un Ritmo de flujo y reflujo (un principio de movimiento alternante existente en todas las cosas y situaciones de la vida). Un Ritmo de tipo pendular que podemos observar tanto en el oleaje del mar, como en los ciclos de la economía, como en las relaciones de pareja, en los movimientos planetarios o en nuestra propia evolución personal. Por lo que la actitud de Templanza nos permite tomar las decisiones más correctas dependiendo de las circunstancias de nuestro entorno –como un caballero templario o un samurái que mantiene la Templanza en medio de una batalla antes de iniciar un movimiento-, sabiendo que toda acción tiene una reacción y por ende una consecuencia directa en nuestra vida más inmediata (Principio de Causalidad).

Por otro lado, no hay Templanza sin una actitud de Presencia, que significa estar alerta en el aquí y el ahora (lo contrario a permanecer anclados en el pasado o estar proyectados hacia el futuro), pues el Ritmo pendular de la vida sucede en un único tiempo: el presente. Si no estamos en Presencia con nosotros mismos y nuestro entorno, ¿cómo vamos a Fluir con los Cambios de manera inteligente ante un movimiento de la vida impermanente y rítmico?

3.-Autoridad Interna (AI)
Asimismo, no hay gestión de la Impermanencia ni de la Templanza sin Autoridad Interna, que no es otra actitud activa que la de no ceder nuestro poder personal a terceros. La Autoridad Interna implica mostrarnos tal y como somos con nosotros mismos y ante el mundo, con el objetivo de seguir nuestro propio camino, no el de otros. ¡Es tan fácil perderse por caminos ajenos por cuestiones de responsabilidad mal entendida o del qué dirá el entorno social!, cuando lo cierto es que nadie puede vivir la vida por otro. Por otra parte, uno de los factores claves del por qué se fracasa es, justamente, perseguir éxitos ajenos.

La Autoridad Interna nos posibilita el definir, iniciar y perseguir nuestro viaje personal prefijado, sabedores que –conforme al principio de impermanencia-, nuestros gustos y prioridades en la vida van cambiando a lo largo de nuestra existencia, por lo que aquello que ayer considerábamos importante hoy ya no lo es, y viceversa. Una impermanencia en nuestra evolución personal que redefine a lo largo de nuestra historia vital el destino a alcanzar.

Por otra parte, también hay que apuntar que una característica principal de la Autoridad Interna es un estado emocional saludable, es decir, disponer de una autoestima reforzada. Por lo que no hay Autoridad Interna sin una buena autogestión emocional (materia para otro artículo). En este punto, nos remitiremos a la fórmula de la Autoridad Interna de la serie de artículos de "Las Fórmulas de la Vida".

4.-Pragmatismo (P)
Y por último, para gestionar adecuadamente el estrés, debemos tener una actitud basada en el Pragmatismo, que no es más que la elección activa inteligente en cada uno de los pasos de nuestro viaje personal. Una actitud que se basa en el principio de Polaridad de todo aquello que existe en la naturaleza conocida: acción-inacción, derecha-izquierda, positivo-negativo, bueno-malo, miedo-valentía, éxito-fracaso, alegría-tristeza, causa-efecto, etc. Solo siendo Pragmáticos ante el continuo cruce de caminos que nos reta el principio de Polaridad a la hora de tomar cualquier decisión en nuestra vida (ya sea personal, social o profesional), podremos reforzar nuestra Autroridad Interna -capaz de controlar el estrés- desde el estado de Presencia que nos otorga la Templanza y el estado de Aceptación que nos viene dado de la gestión inteligente de la Impermanencia.

Esperando que esta fórmula sintetizada sirva para dar paz mental, estabilidad emocional y salud física a quienes padecen los estragos de una inadecuada gestión de las circunstancias personales de su vida, solo cabe acabar subrayando que toda Gestión del Estrés requiere de una actitud activa por parte de la persona, conscientes que no hay cambio e integración de un nuevo hábito saludable sin práctica, ni práctica sin disciplina. Solo el movimiento –en este caso consciente e inteligente-, genera movimiento, cambio y transformación a una mejor, renovada y nueva versión de nosotros mismos. Fiat lux!