lunes, 18 de noviembre de 2013

El presente es el único espacio donde reside la Felicidad

La naturaleza de la Vida es como Es, y no de otra manera. Así como si dejo caer de mi mano una copa de cristal al suelo se rompe ahora, y no ayer o mañana, lo mismo sucede con la Felicidad que solo tiene un solo tiempo de manifestación: el Presente.

Pero el tiempo presente es fugaz, como todos sabemos, porque deja de ser presente a cada milésima de segundo. No obstante, si nos focalizamos en ese presente actual y en continuo flujo y transformación, nos daremos cuenta que podemos experimentar ese “continuo presente” que se manifiesta en el entrelazado del ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora… Y así pues, veremos que no sólo podemos experimentarlo, sino que incluso –aunque sea inicialmente por breves espacios de tiempo-, podemos instalarnos en ese “presente continuo”, que no es otro que el espacio natural de tiempo donde viven y disfrutan los niños, así como el resto de seres vivos del planeta.

Esa actitud de focalizarnos en ese “presente continuo” es lo que se denomina estar en Presencia. Así pues, la puerta de acceso a la Felicidad, que tan solo se manifiesta en el espacio-tiempo del presente, es estar en Presencia.

Para estar en Presencia se debe permanecer en una actitud despierta de observación de nosotros mismos con el mundo más inmediato con el que nos interrelacionamos, redirigiendo nuestra observación a la intensidad del momento presente que experimentamos, permitiéndonos así anclar –a la vez que fluir- entre medio de ese río de vida que llamamos “presente continuo”. Esa capacidad de observación, que implica no solo observar nuestros actos, sino también nuestros pensamientos y sentimientos, es lo que llamamos Conciencia.

Presencia es Conciencia, como Conciencia es Presencia. Las dos partes de una misma llave que abre la puerta de la Felicidad.

Presencia y Conciencia son dos partes indivisibles de una misma naturaleza. Al igual que no podemos extraer la cara de la cruz de una moneda, asimismo sucede con la Presencia y la Conciencia.

Llegados a este punto, ya podemos definir qué es la Felicidad:

“La Felicidad es un estado de Conciencia”

Y como estado de Conciencia, que se manifiesta en la actitud de la Presencia, debe trabajarse cada día. Por lo que la Felicidad es un verdadero camino hacia nuestra sabiduría personal, gracias a ese trabajo constante por alcanzar, mantener y persistir en su estado de conciencia natural a lo largo de nuestra vida.

Pero aún más, como ya sabemos Presencia y Conciencia solo se manifiestan, al igual que la Felicidad, en un solo tiempo: el Presente. Un espacio de tiempo que choca de lleno con la propia naturaleza de la mente, esa máquina cuyo lenguaje son los pensamientos y que desea controlar sin tregua ni cesión nuestras vidas, ya que solo se manifiesta alternativamente en dos espacios de tiempo diferentes: pasado y futuro. Así pues, ¿a qué naturaleza pertenecen la Conciencia y la Presencia? La respuesta es bien conocida desde la antigüedad: a la naturaleza del Corazón, allí donde radica nuestro “Yo Verdadero” frente al “Yo de los otros” que controla nuestra mente. Es por ello que quien debe regir nuestras vidas es el Maestro del Corazón, pues es el único que puede abrirnos la puerta hacia la felicidad.

El proceso, visto desde otro ángulo, es muy sencillo: Para ser felices debemos ser nosotr@s mism@s y ante el mundo tal y como somos de verdad. Pero, para vivir tal y como somos, primero debemos saber quiénes somos, es decir, debemos reencontrarnos (ya que seguramente hemos vivido despistados durante muchos años). Y solo hay una puerta que nos permite reencontrarnos con nosotr@s mism@s: el Corazón, allí donde habita nuestro Yo Verdadero. Pero para abrir la puerta del Maestro del Corazón tan sólo existe una llave, la cual está formada por dos partes indivisibles: Presencia y Conciencia.  

Un ejercicio muy sencillo para reeducarnos en el arte de anclarnos en el aquí y el ahora, en el presente continuo, y aprender a liberarnos del ritmo siempre frenético y estresante de la mente cuya naturaleza solo le permite saltar continuamente de pasado a futuro y viceversa, es focalizar nuestra atención en la respiración. Un ejercicio sencillo, pero profundamente sanador y transformador, que lo podemos hacer allí dónde nos encontremos: en la cola de un supermercado, esperando a que salgan nuestros hijos del colegio, lavando los platos, en el metro, el tren o el autobús, sentad@ en tu habitación, etc. Un ejercicio tan sencillo como el hecho de centrarte en tu respiración. Focaliza tu atención en el acto de respirar, observando cómo el aire fresco entra por la nariz o por la boca y sale posteriormente ya caliente por la nariz o por la boca, tras haber hinchado y deshinchado pulmones y abdomen. Céntrate en tu respiración sin necesidad de seguir ninguna técnica preconcebida. Este sencillo ejercicio te devuelve a tu aquí y ahora, ya que no se puede pensar y estar centrado en la respiración a la vez. Tanto es así que, si haciendo el ejercicio te invade algún tipo de pensamiento, esta es la justa señal que te indica que has perdido la atención en tu respiración. Inspira y expira. Inspira y expira. La práctica continua del ejercicio te ayudará a reeducar progresivamente tu capacidad para volver a conectarte con el Presente y, por tanto, reaprender a disfrutar del momento del instante y a poder fluir de manera natural con el flujo propio de la vida. Inspira, expira. Inspira, expira. Presencia es Conciencia, y Conciencia es volver a conectarte con tu Yo Verdadero que te abre la puerta hacia tu propia Felicidad. Inspira, expira…

Así pues, ahora podemos ver con claridad la imposibilidad de ser felices si estamos o bien anclados en un pasado o proyectados sobre un futuro inexistente, o bien desconectados de nosotr@s mism@s a través de múltiples distracciones como pueda ser la televisión, el ordenador, los móviles o incluso la interminable lista de “responsabilidades” sociales que, como padres, abuel@s, o trabajadores, por poner algún ejemplo, nos autoimponemos, dejando de ser nosotros mismos, para ser los otros (es decir, alienándonos en los demás). Puesto que todo lo que sea vivir desde la no Presencia, es vivir desde la no Conciencia, y por tanto nos aleja de la Felicidad.

Amig@s, si queremos disfrutar de una vida feliz, sustituyamos al Maestro de la Mente por el Maestro del Corazón para poder vivir con Presencia a la luz de nuestra Conciencia!        


Enlaces Relacionados:
-Descárgate gratuitamente el “Manual del Guerrero Blanco”, y sigue el sendero de Tu Propia Felicidad.
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lunes, 11 de noviembre de 2013

El Respeto por la Vida nos hace Libres, frente a la competitividad que esclaviza

Si cultivásemos en los seres humanos el Respeto por la Vida, sería inconcebible  el hecho de permitir que haya personas que vivan en la miseria, o incluso mueran a causa de ella, frente a otras que viven en la abundancia, ya que eso no es Respeto.

Si cultivásemos en los seres humanos el Respeto por la Vida, sería inconcebible el hecho de permitir que se maten o maltraten a  los animales, por comercio, ocio, desprecio o simple desidia, porque eso no es Respeto.

Si cultivásemos en los seres humanos el Respeto por la Vida, sería inconcebible el hecho de permitir que se talen árboles, se exploten montañas, se maltrate la tierra, se contaminen los ríos o se adultere el aire, ya sea por inconsciencia o mala fe, porque eso no es Respeto.

Si cultivásemos en los seres humanos el Respeto por la Vida, sería inconcebible el hecho de permitir que ningún ser vivo sufriera sin intentar paliar por todos los medios su sufrimiento. Porque Respetar la Vida en cualquiera de sus manifestaciones es Amor, y no hay Amor sin Conciencia, ni esta sin un conocimiento espiritual y científico del hecho esencial y trascendental de que formamos parte indivisible de un Todo.


Todo lo que sea fraccionar la verdad fundamental del Todo del que formamos parte, todo lo que represente dividir y fragmentar dicha Unidad, fomenta la ilusoria división de hacernos creer seres individuales y desconectados del Todo, donde prima el beneficio personal en detrimento del beneficio colectivo. Es aquí donde tiene cabida el egoísmo, la falta de generosidad y la carencia de humanidad, todo ello bajo el falso precepto social al que llamamos competitividad y que lo justifica todo.

En nombre de la competitividad, cuya razón de ser es la división del Todo, permitimos las mayores atrocidades para la sensibilidad de cualquier ser humano con un mínimo de conciencia despierta. Solo hay que dar un repaso a las noticias de rabiosa actualidad, ya sean de ámbito local o internacional. Allí donde existe dolor, sufrimiento e injusticia humana, social o medioambiental, allí encontramos la huella fría y férrea de la competitividad amparada por la legislación a medida y protegida por el viejo poder económico de turno.  Porque la competitividad es la búsqueda del máximo beneficio económico personal posible, y no puede existir competitividad sin egoísmo, ni este sin una esclavitud hacia los deseos objeto del egoísmo como a aquellas personas, medios o instrumentos que pueden facilitarlos. Y está claro que en esta concepción individualista de mirar exclusivamente por uno mismo no hay cabida para el Amor,  y sin Amor no se concibe el Respeto por la Vida.

La buena noticia es que tanto la competitividad como el Respeto por la Vida son dos cualidades que se pueden educar. Actualmente, como sabemos, se nos educa a todos los niveles desde la competitividad, como máximo valor de las sociedades modernas. Pero si queremos evolucionar como seres humanos, y a la vista de los actuales resultados sociales y medioambientales obtenidos a escala global desde la hegemonía moral de la competitividad, ha llegado la hora que sustituyamos este principio social por el del Respeto por la Vida. Porque la competitividad es egoísmo y esclavitud, frente al Respeto por la Vida que es Amor y Libertad. Porque la competitividad es la búsqueda del beneficio individual, frente al Respeto por la Vida que es la búsqueda del beneficio de, por y para Todos.

Amig@s, el conocimiento, que despierta conciencias, se transmite a través de la enseñanza. Si queremos ayudar a crear un mundo mejor, debemos fomentar una nueva humanidad. Así pues, si nuestros gobernantes no cuentan con la altura de miras y nivel de conciencia suficiente para introducir en nuestros sistemas educativos el conocimiento esencial de que formamos parte de un Todo -porque no les interesa educar a seres humanos Libres, Autorrealizables y Felices que vivan de espaldas a esa competitividad de mercado que solo  beneficia a unos pocos-, seamos nosotros mismos, a nivel local, desde casa y desde nuestras pequeñas escuelas, que enseñemos a nuestros hijos a ver el mundo bajo los ojos de la Unidad de la que formamos parte. He aquí, como seres evolucionados, nuestro compromiso activo y nuestra revolución personal con la humanidad y con el propio planeta.   

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viernes, 1 de noviembre de 2013

Tu herencia familiar no te impide ser quien quieres Ser

De un tiempo hacia aquí me encuentro con el comentario recurrente, a modo de creencia a ciencia cierta, del:

-Yo no puedo ser diferente como soy porque esto o aquello me viene de mi padre, de mi madre, de mis abuelos o incluso de otra vida pasada.

Esta opinión, alentada por la moda generalizada de terapias que rebuscan en el pasado para dar sentido al presente (a imagen y semejanza tuneada del psicoanálisis freudiano de exploración del inconsciente a través de la asociación libre), es una concepción limitada de la propia naturaleza del ser humano que conlleva a que la persona adopte una actitud de victimismo y resignación ante la vida, su vida.

Es cierto que todos, como personas, estamos marcada por tres determinismos bien diferenciados:

1.- El determinismo Biológico/Energético, que es aquel que heredamos de nuestra familia por herencia genética/energética directa (de esta u otras vidas).

2.-El determinismo Ambiental, que es aquel derivado del contexto socio-cultural y económico en el cual crecemos y nos desarrollamos.

3.-Y el determinismo Psico-Emocional, que es la cosecha propia, personal e intransferible de cómo filtramos mental y emocionalmente como individuos la experiencia de ver, entender, enjuiciar y relacionarnos con las vivencias de nuestra realidad más inmediata, de manera directamente relacionada y dependiente con los otros dos determinismos biológico y ambiental.

Claro, si yo he nacido con esta o aquella herencia familiar y me he desarrollado en este entorno, está claro que mi capacidad psico-emocional para enfrentarme a los retos del mundo son limitados. -Yo soy así y no puedo hacer más, -nos decimos. Y en esta falsa creencia, much@s son los que renuncian a sus sueños personales atrapados en el sentimiento de carencia del Yo no Puedo, Yo no Valgo, y Yo no me los Merezco.

Lo que estas personas no saben, porque nadie se los ha explicado –entre otras cosas porque parece que tampoco interese fomentar personas libres, autorealizadas y felices-, es que existe un cuarto determinismo que permite a la persona sanarse y liberarse de las cadenas de los determinismos Biológico/Energético, Ambiental y Psico-Emocional; y este cuarto determinismo no es otro que La Conciencia.

La Conciencia es un determinismo que nos posibilita lograr una mejor, renovada y actualizada naturaleza de nosotros mismos para ser felices con nosotr@s y con la propia vida –puesto que la felicidad es un estado de conciencia-, y por extensión nos capacita para alcanzar nuestros sueños personales.

Y, ¿qué es la Conciencia?, nos podemos preguntar. Sin profundizar en el tema, apuntaremos que la Conciencia es aquello que observa tus pensamientos y sentimientos. Detente por un instante y observa lo que piensas en estos momentos. Eso que observa lo que piensas es Tu Conciencia.  Y esa capacidad de observación no es más que la demostración más sencilla que tiene la naturaleza de Tu Conciencia para poder enseñarte que puede dar el siguiente paso -prácticamente sin esfuerzo-, de controlar y dirigir tus pensamientos y sentimientos. ¿Controlarlos y dirigirlos hacia dónde?, podemos volver a preguntarnos: pues hacia la creación de la vida que deseas vivir.

Sí, sí, ¿pero qué pasa con la carga del determinismo genético  y ambiental?. La respuesta es fácil y alentadora:

A.-Si modificas tus sentimientos, modificas tu determinismo Biológico/Energético (los científicos saben, ya desde el siglo pasado, que nuestros sentimientos modifican hasta en 30.000 variaciones diferentes el código genético heredado a lo largo de nuestra vida. Por lo que no sólo modificas tu propia herencia genética, sino que creas y transmites una nueva a tus descendientes).

Y, B.-Asimismo, si modificas tus pensamientos, modificas tu determinismo Ambiental (Puesto que no hay mejor manera de transgredir la realidad conocida que cambiando el enfoque de tu manera de concebir el mundo profundamente culturalizado que te rodea).

¿Y cómo cambio mi estructura mental y emocional, para poder cambiar mi determinismo Biológico y Ambiental?. Como hemos dicho anteriormente, a través de La Conciencia. (En los Cursos y Terapias Ananda enseñamos de manera muy sencilla y de aplicación muy fácil y práctica cómo logarlo: http://talleresananda.blogspot.com.es/)

-Ya, ya, pero ¿y el subconsciente? Este sí que me determina mucho mi manera de ser y hacer, -diría la persona anclada en la persistente creencia que no puede cambiar. Para poderlo entender de manera rápida, sencilla y gráficamente imaginémonos un iceberg. Todos sabemos que un iceberg tiene una parte visible, aquella que sobresale por encima de la superficie del agua, y una no visible, que es la que está sumergida bajo el agua. A la visible la llamaremos mente consciente, y a la sumergida la llamaremos mente subconsciente. ¿Qué pasaría si la punta del iceberg, la parte visible, la pudiéramos derretir? Pues que la parte sumergida, de manera progresiva, iría ascendiendo haciéndose visible paulatinamente, ¿verdad?. ¿Y si persistiéramos en el proceso?. Pues la lógica y la experiencia nos dice que a medida que fuéramos derritiendo la parte visible, el iceberg iría reflotándose y empequeñeciéndose hasta llegar a desaparecer diluido en la inmensidad del agua del mar. Es decir, trabajando desde la mente consciente podemos actuar de manera efectiva sobre nuestro subconsciente. He aquí un sencillo ejemplo para desdramatizar la excesiva importancia que le damos a nuestra mente subconsciente, la cual puede modificarse por completo mediante la acción directa sobre nuestra parte consciente. 

Como vemos, con independencia de nuestro pasado (ya sea de esta u otras vidas), el secreto para reinventarnos en aquella persona que queremos Ser, para poder Ser nosotr@s mism@s y poder vivir una vida feliz, radica en modificar nuestra estructura mental y emocional a través de La Conciencia.

¡Qué infinitamente sabio es el Universo que nos ha creado de tal manera que no podemos cambiarnos un brazo, la cabeza o el estómago, pero sí que nos ha concebido de tal manera que podemos cambiarnos los pensamientos y los sentimientos, tal si reseteáramos un ordenador para reprogramarlo! Lo más volátil, moldeable y modificable que tenemos los seres humanos es, justamente, nuestra estructura mental y emocional, y en cambio persiste la falsa creencia que es lo más estático e inamovible de nuestra propia naturaleza.

Dicho esto, debemos tener claro que la Conciencia es un determinismo transformador del ser humano, a diferencia del resto de determinismos (Biológico, Ambiental y Psico-Emocional), que tiene tres reglas claves:

1.-Para que haya Determinismo Transformador de Conciencia debe haber una actitud y una participación activa por nuestra parte.
 (Sin Práctica no hay Hábito, y sin Hábito no hay Transformación)

2.-Para que haya Determinismo Transformador de Conciencia debemos dejar de presentarnos como víctimas ante la vida para erigirnos como Responsables de nuestra propia vida.
(Ya que para alcanzar un sueño personal hay que responsabilizarse de nuestros pensamientos-sentimientos-actos que son las únicas herramientas existentes para lograrlo).

Y, 3.-Para que haya Determinismo Transformador de Conciencia debe haber una actitud de Presencia con un@ mism@ y en interacción con la vida.
(Puesto que sin Presencia no hay Consciencia, y sin esta no hay Transformación. ¿Cómo vas a controlar y dirigir tus pensamientos, sentimientos y actos si en vez de estar Presente, estás fuera de ti?).

Así pues, amig@, ya está bien que conozcas de dónde vienes y el porqué de tu situación actual, pero lo importante es que, a la luz del conocimiento –que siempre ayuda a despertar la conciencia-, sepas a partir de este momento que por muchos determinismos que creas tener, tuya es la decisión y el poder de transformarte en aquella persona que quieras Ser y Vivir! Pues todos tenemos la capacidad y el derecho por nacimiento de ser felices, sabiendo que no hay nada inteligente en no ser feliz y que nadie va a vivir la vida por Ti! ¿Te animas ya a Transformarte Conscientemente, desapegándote de tu pasado como mariposa que deja atrás su vieja naturaleza de gusano?


Amig@, Anímate, Redescubre Tu Verdadero Yo, y Vuela Alto en busca de nuevos horizontes!