lunes, 24 de diciembre de 2012

Pido a Santa Claus que transforme el dinero en bonos sociales


Seamos lógicos, si existen los recursos necesarios en el planeta con los que elaboramos los materiales para construir todo lo que conocemos, desde un zapato hasta un satélite pasando por un coche hasta la investigación de un nuevo fármaco, ¿para qué necesitamos el dinero?

En otras palabras, ¿por qué no construimos todo aquello que inventa el hombre para su bienestar personal sin necesidad del dinero, si existen los recursos suficientes y la mano de obra cualificada necesaria para hacerlo? Ya que, como bien sabemos en las sociedades autodenominadas como desarrolladas, de recursos para satisfacer las necesidades de todas las personas tenemos en excedencia, por lo que el problema no está en la cantidad sino en su sistema de distribución. A todas luces, vincular los recursos con el dinero resulta, a los ojos de una conciencia no contaminada, retorcido.

-Papá, ¿quién inventó el dinero? –me preguntó ayer noche, vigilia de Noche Buena, mi hija Carlota de nueve años, que no entiende por qué en una sociedad rica que tiene de todo, y que se autopromociona a bombo y platillo como opulenta a través de la televisión, hay quienes viven en las limitaciones de la pobreza material y otros en la holgura de la abundancia.

Si todo aquello que construye el ser humano no tuviera un precio económico sino un valor social, sobre la base del principio de la equidad, podríamos crear un verdadero estado del bienestar social para el conjunto de la humanidad. Porque, siendo sinceros, ¿por qué ponemos hoy en día precio a las cosas?. La respuesta está en la especulación y en la voluntad de poder y de control que derivan de un espíritu profundamente avaricioso y egoísta del ser humano, el cual se camufla y legitima en rocambolescas leyes del mercado financiero que no tienen más objetivo que mantener las diferencias entre los que tienen y los que no tienen. O, ¿a caso un ser humano es menos que otro ser humano?, para según quien la respuesta no tiene lugar a dudas y es rotundamente tajante: sí, hay personas cuyas vidas valen más que otras.

Sustituir el actual Mercado Financiero de Valores por un Mercado Social de Valores no es un debate de neoliberales contra poscomunistas, sino un cambio de mentalidad colectiva en una sociedad global. Sustituir el valor del dinero que divide y excluye por el valor social que unifica y dignifica la vida de todas las personas forma parte de la evolución de la propia humanidad a nivel individual, como único camino posible para eliminar los desequilibrios sociales con nombres y apellidos de los que se alimentan cada día nuestros telediarios.

Los llamados estados de bienestar social, tan en desuso en la vieja Europa actual, implantaron el bien social por encima del bien económico justamente para solventar los desequilibrios de las clases sociales a favor de los más desprotegidos, es decir de aquellos seres humanos que menos poseían materialmente. Y así poder crear sociedades donde la sanidad o la educación, entre otros, fueran derechos fundamentales. Derechos actualmente transgredidos nuevamente por el poder financiero que se niega a redistribuir los bienes comunes del conjunto de la humanidad para uso y disfrute exclusivamente propio.

Estoy seguro, al igual que mi propia hija intuye como cualquier otro niñ@ con su bendita ingenuidad, que existen modelos alternativos de sociedad en los que la moneda de cambio para disponer de bienes de consumo y servicios no produce los desequilibrios a los que tristemente estamos acostumbrados, y que permite continuar alimentando la capacidad de superación personal de seres humanos ilusionados por el ejercicio de su vocación, ya sean médicos, mecánicos, artistas, arquitectos, inventores, carpinteros o maestros para beneficio del conjunto de la sociedad.

Porque estoy convencido, con la misma fe ciega de un niñ@ que cree que todo es posible, que nos sobra inteligencia para redescubrir esos nuevos modelos de sociedad, si nos armamos a su vez de coraje y de una férrea voluntad por construir entre todos un mundo más humano. Porque aquello que el hombre construyó con sus limitaciones históricas podemos desmontarlo para volver a construirlo mejor, conscientes que para ello se requiere del trabajo de generaciones con una nueva conciencia humana. Y porque sí se puede cambiar el futuro, ya que no existen futuros absolutos, para crear una nueva estructura de convivencia benefactora a la que llamemos nueva sociedad.

La buena noticia es que ya hemos comenzado el viaje hacia nuevos, mejores y renovados horizontes para la humanidad, puesto que con la redistribución del conocimiento en esta incipiente era de la globalización no solo se está universalizando el saber traspasando barreras de fronteras, razas y clases sociales, sino que se está sembrando las semillas de esperanza críticas necesarias a la espera que germinen con fuerza en el interior de los hombres y las mujeres de buena voluntad de este planeta. Y, de hecho, ya estamos viendo los primeros efectos: ante una injusticia social, por local y pequeña que sea, surge una espontánea y crítica reacción opuesta de contestación social.

Por todo ello, y porque creo firmemente en la grandeza de la humanidad -que solo necesita del ambiente adecuado para iluminar el mundo con la luz interna propia de todo ser humano-, en estas fechas tan señaladas de magia, deseos y buenas intenciones, pido a Santa Claus que nos traiga no solo la paz, la abolición del hambre y la erradicación de las injusticias sociales en el mundo, sino que con su poderosa magia convierta el dinero en moneda de intercambio de valores sociales para el bienestar de todas las personas que habitamos en este diminuto planeta azul.

Feliz Navidad con sabor a esperanza.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Para innovar en tiempos de crisis hay que salir a tomar el sol


Innovar es un proceso creativo que surge o bien a partir de un espíritu competitivo o bien desde una situación de necesidad, aunque este último escenario es exponencialmente mucho más proactivo que el primero.

En una situación de crisis económica y de valores como la que estamos viviendo en la actualidad en gran parte de la vieja Europa, y especialmente en España, campo de cultivo de vivencias personales y sociales llenas de necesidad, la innovación surge como una respuesta natural de supervivencia individual y colectiva. Es, en este contexto, que el verbo innovar toma una mayor dimensión social:

Innovar significa despertar del letargo inducido por el aturdimiento del bienestar.
Innovar significa desaprender lo aprendido para reaprender nuevas maneras de hacer.
Innovar significa encontrar soluciones a problemas nuevos.
Innovar significa salir del espacio de confort para entrar en un nuevo territorio con los cinco sentidos bien despiertos.
Innovar significa crear nuevos senderos allí donde no existían
Innovar significa crear nuevas reglas para afrontar nuevos retos.
Innovar significa transgredir las viejas prioridades y sus estructuras.
Innovar significa imaginar lo desconocido.
Innovar significa reinventarse como emprendedores.

Pero, ¿cómo se innova?, podríamos preguntarnos. La respuesta al proceso creativo para innovar se fundamenta en cuatro fases de desarrollo por todos conocidas:

Primera fase: Detectamos qué es lo que no funciona en nuestro universo personal o social.

Segunda fase: Imaginamos cómo nos gustaría que fuese esa parte de la realidad que no funciona.

Tercera fase: Como si fuéramos niños en un bosque que deseamos construir una cabaña, buscamos en nuestro propio bosque particular todo aquello que nos ayude para poderla construir.

Y cuarta fase: Una vez con los elementos necesarios, nos ponemos manos a la obra a crear.

Como vemos, este proceso cuenta con cuatro habilidades fundamentales: conciencia de la situación, poder de imaginación, actitud de búsqueda y voluntad de acción.

Sin lugar a dudas, la fase crítica es la de encontrar aquellos elementos que nos permitan construir la solución imaginada, pues se requiere de paciencia y de mantener la mente abierta a nuevas posibilidades. Por ejemplo, si para realizar nuestro proyecto innovador requerimos de un proveedor determinado y no disponemos de dinero, en vez de buscar nuevo capital en un mercado financiero muy complicado, a lo mejor debemos optar por buscar un profesional que colabore en el proyecto formando parte de él, y si no damos con dichos profesionales que participen sin retribución y por objetivos, quizás debamos dejar de buscar en el mercado laboral tradicional para focalizarnos en las universidades que están llenas de jóvenes altamente preparados con ganas de implicarse en un nuevo e ilusionante proyecto innovador como inversión de futuro. Cuando nos encontramos ante un callejón sin salida, debemos explorar nuevos caminos, cambiando nuestra idea inicial rígida por otras posibles soluciones más flexibles. Un proceso de búsqueda paciente que, al final, confirma lo que reza el refrán: quien la sigue la consigue.

Es cierto que buscar nuevas soluciones en tiempos de crisis implica, en muchos casos, desaprender lo aprendido para aprender nuevas maneras de hacer las cosas. Una actitud mental que requiere de un nivel de autoestima sano, ya que en caso contrario la facultad  innovadora puede perderse a lo largo de una generación entera, a la espera de la llegada de una nueva generación libre de determinismos de patrones de funcionamiento caducos que ya no son viables y que pueden ser la causa de bloqueos mentales colectivos.

La crisis, contrariamente a lo que se puede imaginar, es una gran oportunidad para la innovación. Innovar significa emprender. Y emprender, significa tener confianza en un@ mism@ y en el proceso mágico de la vida, por lo que el estado de ánimo personal, la llamada autoestima, es un factor individual clave para avanzar socialmente.

Si no nos gusta lo que tenemos, salgamos a la calle a innovar. Pero, sobre todo, levantémonos de los sofás, apaguemos los televisores y salgamos a la calle a que nos de el sol. Porque en los rayos del sol, como en todo reencuentro con la parte más natural de la vida, están las vitaminas para sentirnos vivos nuevamente. Y si volvemos a sentirnos vivos habremos recuperado el poder, como seres humanos, de crear una nueva sociedad.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Réplica al ministro de Justicia: Gobernar no es repartir dolor


No daba crédito a lo que escuchaba en pleno siglo XXI, concretamente el miércoles 12/12/2012, en uno de los telediarios de nuestro país que difundía las declaraciones del ministro de Justicia en ocasión de una entrevista radiofónica relativa a los temas socio-económicos de rabiosa actualidad: “Gobernar es repartir dolor”, manifestó literalmente y sin inmutarse para justificar su gestión y la del resto de su equipo de Gobierno.

Ante esta declaración de malos principios, no he podido resistirme al derecho de réplica a través de este humilde blog, para expresarle a su señoría a modo de pequeña carta abierta el siguiente decálogo reivindicativo:

1.-Gobernar, señor ministro, no es repartir dolor, es velar por el bienestar colectivo de los ciudadanos.

2.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, atenta directamente contra los principios fundamentales de un Estado de Derecho y de Bienestar Social propio de toda Democracia.

3.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es asumir la premisa de una sociedad clasista en la que existen ciudadanos de primera, que son aquellos que imparten dolor, y ciudadanos de segunda, que son los receptores de ese dolor y que tristemente suman ya 20 millones de personas que viven en el umbral de la pobreza, representando el 44% del total de la población española.

4.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, confirma su deserción a la propia Constitución que defiende que todos los españoles tienen derecho al trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia (art.35), que los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia (art.39), y que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada (art.47), entre otros derechos fundamentales relativos a la sanidad y la educación que no enumero para no parecer cansino. Una deserción que tiene mayor gravedad, si cabe, al ser su señoría el titular de la cartera de Justicia.

5.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es aceptar que la injusticia social es intrínseca a la actividad de gobernar y, por tanto, que gobernar es el arte de gestionar los bienes comunes de manera no equitativa. 

6.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es propio de quienes no creen que hay otra manera de hacer las cosas.

7.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es característico de quienes no tienen capacidad de innovar para construir un mundo mejor.

8.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, forma parte de la naturaleza de aquellos que carecen de imaginación para soñar, pues solo con los sueños se puede crear otra realidad.

9.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es el decreto vital de quien ha perdido toda esperanza, se ha dado por rendido y, por tanto, no es merecedor de la responsabilidad de gobernar.

10.-Gobernar repartiendo dolor, señor ministro, es lo que justamente no se merece ni esta ni ninguna sociedad.

Y para que quede constancia firmo la presente carta a 15 de diciembre de 2012, a sabiendas que -para usted y los suyos-, no soy más que uno de los muchos ciudadanos de segunda susceptibles de ser prescindidos de nuestros derechos fundamentales con agravante de dolor.

martes, 4 de diciembre de 2012

Manifiesto de un Buscador


Yo busco, porque he vivido y estoy viviendo.
Yo busco, para conocer los caminos que no se deben transitar.
Yo busco, porque es el único atajo hacia el éxito con uno mismo.
Yo busco, porque en la aventura de buscar me siento libre.
Yo busco, porque me revelo a verme prisionero.
Yo busco, porque quien no busca no encuentra.
Yo busco, porque quien no encuentra no vive.
Yo busco, porque quien vive se niega a dejar de soñar.
Yo busco, porque siempre te estoy buscando.
Yo busco, porque un día me perdí en tu piel y aún no me he encontrado.
Yo busco, porque por mis venas corre sangre de bucaneros.
Yo busco, porque no sé quien soy, sólo sé que soy porque empaño los cristales con mi aliento.
Yo busco, porque en los espejos no veo mi reflejo, sino el de un extraño.
Yo busco, porque necesito respuestas que en los libros no encuentro.
Yo busco, porque el flujo de la Vida cambia toda la vida en una continua transformación.
Yo busco, porque ya no tiene validez aquello que ayer creía saber.
Yo busco, porque soy un ave fénix que muere cada día para volver a nacer.
Yo busco, porque en esta vida ya acumulo muchas vidas pasadas en una misma.
Yo busco, porque para poder perdonar hay que reencontrarse.
Yo busco, porque para poder continuar el viaje hay que perdonarse.
Yo busco, porque mi espíritu mira las estrellas y reclama trascender.
Yo busco, porque en medio de la expedición me siento menos viejo.
Yo busco, porque me gusta descubrir nuevos horizontes.
Yo busco, porque en la intimidad colecciono experiencias.
Yo busco, porque me consumo en la monocromía de un solo paisaje.    
Yo busco, porque no me rindo a morir sin haber sobrevolado por Ítaca.
Yo busco, porque el camino recorrido por la vida se desvanece tras de mi.
Yo busco, porque he visto morir en vida a quienes dejaron de buscar.
Yo busco, porque recuerdo que solo hay un viaje, más allá de la ilusión de hacia fuera o hacia dentro.
Yo busco, porque sé que la suma de las partes construye nuestro todo.
Yo busco, porque aún sabiendo que poseo magia deseo encontrar al mago que tengo dentro.
Yo busco, porque encontrando uno se convierte, a cada paso, un poco más sabio.
Yo busco, porque es de las pocas cosas que sé hacer. El único camino que sé recorrer.
Yo busco, porque mientras respire sé que estoy aprendiendo.
Yo busco, porque no tengo más legado para dejar al mundo que el aprender conscientemente a vivir siendo.

Yo busco a ese Yo que no sé quién es,
pero sé que siempre puedo encontrarlo buscando,
pues mientras busca Es,
y en ese Ser lo es Todo y es Nada.

martes, 27 de noviembre de 2012

Descárgate gratis mi nueva novela "El Hombre-Semilla"


El Hombre-Semilla, una novela con soluciones ancestrales para problemas modernos

El Hombre-Semilla es una novela, cien por cien digital, que narra la historia de un protagonista que se encuentra inmerso en una crisis existencial a causa del derrumbe de la economía familiar, producida por la pérdida de sus negocios, que le puede llevar incluso al desahucio de su vivienda por parte de los bancos que reclaman los impagos de la hipoteca. Es entonces que aparece Mohamed, un viejo berebere, el último representante de la casta de los Hombre-Semilla, que lo transporta hasta el desierto del Teneré, el llamado desierto de los desiertos, para guiarlo en un viaje iniciático durante un ciclo lunar completo. Allí, en medio del océano arenoso de la nada, el protagonista se enfrentará a sus propios miedos, conectará con las energías más primitivas de la tierra, y descubrirá, a la luz de unas bellas enseñanzas ancestrales, los grandes secretos del universo y el poder que guarda dormido dentro de sí para ser dueño de su destino. 

La obra es mi última novela publicada, si bien fue escrita en el 2008, siendo la propulsora de las teorías sobre el puente colgante del fracaso que desarrollé años más tarde en “El Poder Transformador del Fracaso”, Ed. Silva, 2011.   

La obra, en formato de ebook, te lo puedes descargar gratis en: http://jesusamarmol.bubok.es/
Espero que la disfrutéis!

viernes, 16 de noviembre de 2012

Porque estamos en guerra social, construyamos otra sociedad

Cuando cada día vemos medio millar de familias que son desahuciadas de sus casas, es que estamos en guerra social.
Cuando uno de cada cuatro niños vive bajo el umbral de la pobreza, es que estamos en guerra social.
Cuando se ocupan y queman sucursales bancarias, es que estamos en guerra social.
Cuando el pueblo asalta supermercados, es que estamos en guerra social.
Cuando el desempleo convierte la clase media de un país en nuevos pobres sin futuro, es que estamos en guerra social.
Cuando los comercios cierran porque no hay consumidores que puedan comprar, es que estamos en guerra social.
Cuando el pueblo se suicida por desesperación personal, es que estamos en guerra social.
Cuando los ricos ganan más y los pobres cada vez tienen menos, es que estamos en guerra social.
Cuando se normaliza un estado continuo de enfrentamiento a porras entre la policía y el pueblo, es que estamos en guerra social.
Cuando médicos, profesores, estudiantes, padres, funcionarios, ciudadanos-n, e indignados en general salen día sí y día también a manifestarse en la calle, es que estamos en guerra social.
Cuando las farmacias cierran porque no tienen medicamentos para suministrar, es que estamos en guerra social.
Cuando colectivos de  policías se amparan en la objeción de conciencia en contra de la represión contra el pueblo, es que estamos en guerra social
Cuando el pueblo decide rodear el Parlamento, es que estamos en guerra social.
Cuando los jueces critican las propias leyes que deben juzgar, es que estamos en guerra social.
Cuando las televisiones de un país interrumpen sus emisiones programadas como medida de protesta, es que estamos en guerra social.
Cuando se instaura un ambiente de explosión social por destrucción del estado de bienestar, es que estamos en guerra social. 

Cuando la democracia es más cracia (krátos): poder; y menos demos: pueblo; es que estamos en guerra social. Y ante una guerra social, solo cabe plantar batalla…

Con la batalla de la crítica social, que señala con intensidad las injusticias sociales.
Con la batalla de la desobediencia civil, que anuncia otras maneras posibles de hacer.
Con la batalla de la legitimidad social, que deslegitima toda caducada norma legal.
Con la batalla de la unión voluntaria de personas, que predice una nueva ola transmutadora.
Con la batalla de la solidaridad, que crea muros de defensa colectivos inexpugnables.
Con la batalla de la fuerza de la palabra, que proyecta el sentir del alma.
Con la batalla del poder de la imaginación, que pinta nuevos horizontes.
Con la batalla de los sueños, que construye versiones mejoradas de las realidades.
Con la batalla de la autoridad interna, que nos convierte a todos en personas libres.
Con la batalla de la conciencia, que dispara flechas de humana presencia.

Ante una guerra social, solo cabe plantar batalla,
y ya se sabe que en toda batalla hay que tomar medidas excepcionales,
-y en este caso de urgencia social-,
que devuelva a los hombres y mujeres de buena voluntad
el respeto por una vida llena de dignidad!

Y si tomar medidas excepcionales es cambiar el modelo de sociedad,
comenzando por las castas trajeadas que defienden que lo que sucede es normal,
dejemos que se queden con su vida de normalidad,
y con nuestras propias manos construyamos de cero una nueva sociedad.

Porque aquello que creó el hombre, el hombre puede destruirlo para volver a crear!   


España, 14-N de 2012
Día de la Manifestación General en un país agónico
(1.058 manifestaciones en un solo día)

Cómo superar el fracaso, en el mundo de la empresa actual

Para superar el fracaso en el mundo de la empresa actual debemos seguir tres pasos bien definidos: desestigmatizar la experiencia del fracaso, rearmar nuestro activo más preciado que es la autoestima, y solo entonces y seguidamente, ponernos manos a la obra para redefinir nuestro modelo empresarial.

En primer lugar debemos entender que el fracaso no es una experiencia a estigmatizar socialmente, como aún es concebido de manera generalizada en nuestra cultura, sino que debemos entenderlo como una experiencia de aprendizaje. Así pues, ¿por qué fracasamos?, la respuesta es bien sencilla: porque es ley de vida. Aprendemos personal y socialmente a través de la experiencia, y no hay experiencia sin el proceso de prueba-error. Por ello hay culturas que conciben la experiencia del fracaso desde una concepción positivista (a los países más emprendedores del planeta me remito, con altas tasas de fracaso empresarial), y otros, como en España, que estamos instaurados en una concepción social negativa del fracaso lo que se traduce en una tasa de emprendedoría de tan sólo el 5%. Y de estos, aquellos que fracasan por primera vez no vuelven a repetir la experiencia en un 62% justamente por ese miedo colectivo a fracasar y, por extensión, a ser estigmatizados socialmente. Como se puede entender, así no hay quién levante un país.

Pero aún hay más, no sólo se fracasa porque es una experiencia de aprendizaje, sino que como ley de vida es denominador común al ser humano en todos los países del mundo. Tanto es así, que el 80% de las empresas del planeta, con independencia de su país de origen, quiebran en sus primeros cinco años de existencia. Dato empírico que nos señala en la dirección de que no sólo es importante enseñar en las facultades a perseguir el éxito, sino que también es clave introducir de manera obligada una materia fija sobre gestión de los fracasos. Pues éxito y fracaso, como vemos, son dos caras de una misma moneda.

Si para aprender debemos experimentar, como ya sabemos, ¿por qué este proceso conlleva implícito la dualidad del éxito-fracaso?. La respuesta la encontramos en la realidad de la naturaleza de nuestro propio universo: porque todo está en continuo cambio y nada, nunca, siempre es igual. Así pues, si toda nuestra realidad está en continua transformación, las personas, como individuos en constante experiencia de aprendizaje, nunca fracasamos, sólo nos transformamos. O, ¿a caso fracasa la oruga al transformarse en mariposa? Bien, para un mundo de referencias sólo de orugas, efectivamente fracasa, puesto que muere como oruga, pero no así para el mundo de las mariposas. Y de igual forma sucede en el mundo empresarial, cuyo universo del mercado está en continuo cambio y evolución, por lo que podemos concebir que la percepción de la experiencia de aprendizaje del fracaso es justamente ese intervalo de tiempo que sucede entre la muerte de una vieja naturaleza (donde nos sentíamos cómodos por ser conocida e incluso controlable) y el renacimiento de otra nueva, renovada y actualizada (que al principio nos parece misteriosa y enigmática).

Entender que el fracaso es una experiencia de aprendizaje, que se fracasa porque es ley de vida, que la percepción del fracaso no es un valor universal sino una concepción profundamente cultural, y que nunca fracasamos sino que nos transformamos, al igual que todo el universo en continuo cambio y evolución, nos permite tener las herramientas necesarias para gestionar emocionalmente de manera adecuada la experiencia del fracaso. Ya que en una concepción social negativa del fracaso, el entorno ataca de manera directa y peligrosa la línea de flotación de todo ser humano: su autoestima. Y con esta herida, pocas son las opciones que tiene una persona para construir un nuevo escenario empresarial, fenómeno bien conocido en la actualidad como el bloqueo psicológico que padecen empresarios, directivos, cuadros intermedios, emprendedores e incluso trabajadores. Ya que todo estado febril de bajo nivel de autoestima es inmune a cualquier inyección de titulitis.

Así pues, una concepción positivista, natural y constructiva del fracaso permite al empresario superar la experiencia gracias a salvaguardar y sanar su autoestima mediante la integración personal de dos procesos de aceptación claves: transmutar intelectualmente la visión negativa que la sociedad tiene del fracaso, y desapegarse emocionalmente de aquellos bienes tangibles e intangibles que hasta la fecha reafirmaban su identidad en un pasado ya inexistente. A partir de aquí, la persona ya está preparada, de nuevo, para poder crear la realidad en la que desea vivir. La oruga se ha transformado en mariposa, y ahora solo toca volar y abrir nuevos horizontes.

Llegados a este punto es cuando podemos ponernos a redefinir nuestro nuevo modelo empresarial, con la experiencia del aprendizaje como bagaje y las fuerzas de emprendedoría renovadas. Sabedores que no podemos hacer lo mismo que hacíamos antes, ya que el mundo, y con él su sistema de referencias, ha cambiado por completo. Y que el nuevo paradigma empresarial viene definido por un universo octagonal clave:

1.-Define tu modelo de éxito empresarial. Persigue el tuyo propio, no el estipulado por otros, y seguramente te sorprenderás al incluir otros factores más allá del beneficio económico.

2.-Diferénciate ofreciendo al mundo lo que sientes que quieres hacer, no lo que piensas que debes hacer. Ya que siendo tú mismo, estarás creando una idea de negocio con un alto valor diferencial, especializado e innovador.

3.-Colabora, no compitas. De esta manera podrás crear estructuras de economía de escala enriquecedoras, sin límite ni fragilidad empresarial.

4.-Sé ligero en tu estructura empresarial, así podrás volar alto y surfear los vientos cambiantes de los mercados.

5.-Sé global, ya que ni la promoción ni los puntos de venta tienen limitaciones de epacio-tiempo en el nuevo mundo de las nuevas tecnologías.

6.-Crea tu mapa del tesoro, y ponte a buscarlo. Puesto que el dinero ya no está en los bancos, sino entre las personas y sus colectivos.

7.-Sé persistente y flexible, ya que el éxito sólo es merecedor de quienes persiguen sus sueños de manera sostenible en el tiempo.

8.-Y, por último, entusiásmate en el proceso, porque sólo así sabrás que has encontrado tu camino, y con ello la fuerza y voluntad necesarias para crear la realidad que quieres vivir.

Ahora que ya sabemos cómo superar el fracaso y alcanzar el éxito en el mundo de la empresa actual, nuestra es la tarea de desaprender lo aprendido para reaprender en el proceso del nuevo viaje que debemos iniciar. Siendo conscientes que sólo dejamos de aprender, y con ello de vivir la experiencia del aprendizaje que llamamos fracaso,  cuando dejamos de respirar. Sabiendo que nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior, y que sólo de nosotros depende la construcción de nuestros futuros posibles. Nuestro es el poder, y la responsabilidad, de crear nuestra propia realidad.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Descárgate gratis mi nueva obra "Bitácora de un Buscador"

¿Qué es la vida sino un bello viaje al encuentro de la felicidad en cada momento del camino? Disfrutemos del viaje aprendiendo a vivir con inteligencia, sabedores que no hay nada inteligente en no ser feliz.

Éste es el cuaderno de bitácora de un buscador de 40 años, de espíritu joven y alma vieja, en su travesía entre 2011 y 2012 por un país mediterráneo en decadencia, que con el lenguaje del alma describe en sus notas libres de viaje los secretos revelados para reencontrarse consigo mismo, el redescubrimiento del arte mágico milenario para crear sus propios sueños, y la tenacidad por aferrarse a la fuerza templada vital necesaria para seguir creyendo en un mundo más humano.

Éste es el cuaderno de bitácora de un buscador que sabe que solo se puede encontrar navegando a la deriva por el insondable océano de la vida.

La obra, en formato de ebook, te lo puedes descargar gratis en: http://jesusamarmol.bubok.es/
Espero que la disfrutéis!

jueves, 8 de noviembre de 2012

El cuento del Reino del Pueblo, sin el pueblo

Érase una vez un reino con tres reyes: el Rey Legislativo, el Rey Judicial y el Rey Militar. Pero ya se sabe que tres es multitud y que en todo reino que se precie solo puede haber una corona. Así que el Rey Legislativo, que es quién tiene las llaves de oro de las arcas del reino y la pluma mágica con la que se escribe las leyes, reconquistó todo el reino a lo largo de treinta años, pero no mediante el asalto a castillos sino a través de estrategias de pasillo en los partidos políticos.

Cuentan los cantares juglares que el Rey Legislativo, en primera instancia, ganó el pulso al Rey Militar, pero no en el campo de batalla, sino mediante el asedio económico a los efectivos de sus fuerzas armadas, reduciéndolas hasta niveles testimoniales, y embriagando con retiros dorados a sus viejos generales.

Cuentan los cantares juglares que el Rey Legislativo, en segundo asalto, ganó batalla al Rey Judicial, pero no en los juzgados, sino entre las costuras de sus propias togas con repunte de jurisprudencia constitucional. Así, es el propio Rey Legislativo quién designa los miembros del Gobierno del Poder Judicial, elige directamente al Fiscal General, y crea o revoca las leyes con las que los jueces deben juzgar.

Cuentan los cantares juglares que el Rey Legislativo, posteriormente, se hubo de enfrentar a un nuevo y joven Rey que también quería de facto reinar, el Rey de los Medios de Comunicación. Y la batalla por tercera vez también ganó, gracias a la feroz carga de caballería de radios y televisiones públicas cuyos consejos de administración designa a discreción, y mediante la compra de voluntades editoriales de los mal denominados independientes medios de comunicación.

Cuentan los cantares juglares que no contento el Rey Legislativo con subyugar al Rey Militar, al Rey Judicial y al pretencioso Rey de los Medios de Comunicación, quiso aumentar su poder absolutista convirtiendo en opaca toda su gestión real para amago y desconocimiento de sus súbditos. Y así, el Rey Legislativo no sólo se negó de manera sistemática a modificar el sistema electoral por uno más directo, participativo y transparente, sino que asaltó las direcciones de las cajas de ahorros de su pueblo para controlar en privado las finanzas territoriales y contentar a sus señores feudales, se hizo con el control del Tribunal de Cuentas - que fiscaliza las cuentas públicas de todo el reino- eligiendo a los miembros de su gobierno, prohibió al Banco del Reino  y a la Agencia Tributaria que facilitasen información confidencial sobre la financiación irregular de sus partidos políticos, e impidió la creación de comisiones de investigación parlamentarias contra sus propios intereses, por poner algunos de los ejemplos que cantan los juglares.

Pero aún hay más, ya que cuentan los mismos cantares juglares que el Rey Legislativo, para poder perpetuarse en el poder, se alió en secreto con la Gran Banca que es quien mueve el mundo con su dinero. Y tanto en así que ésta -poderoso caballero es Don Dinero-, condona deudas financieras a los partidos políticos a cambio de privilegios como el beneficio al indulto a ilustres banqueros, o el derecho de poder continuar desahuciando al pueblo con dinero de las propias arcas del reino, que no es otro que el dinero del mismo pueblo. Y he aquí cuando el reino del Rey Legislativo se convierte, según cantan los juglares, de un reino democrático a una dictadura politocrática.

Mientras tanto, en la corte del Rey Legislativo, formado por castas de políticos que se perpetúan como nobles a través del derecho reservado de entrada en los grandes partidos políticos (con normas de régimen interno sectarias y antidemocráticas), se distribuyen gratis entre sus señorías los ipdas que paga el pueblo, el mismo que agoniza de hambre y duerme desahuciado sin techo en las calles del reino.

Cuentan los cantares juglares que la dictadura politocrática del Rey Legislativo se vio un día truncada, cuando el pueblo del reino -que ya no sentía descrédito por sus cortesanos políticos, sino una profunda indignación social-, se alzó contra ellos para acusarles de administración desleal, estafa, falsedad y apropiación indebida. Un hecho histórico que los juglares cantan como el inició de una nueva era en el reino, a partir del cual destacó por su democracia real, directa y más madura en transparencia y control de la gestión pública, y en el que se restableció la independencia de coronas entre los antiguos tres reyes del reino. Pero ya se sabe que los cuentos, aunque cantados por juglares, cuentos son. Por lo que todo parecido con la realidad es una simple coincidencia.

Y colorín, colorado, este cantar juglar se ha acabado. Fin.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Ser emprendedor o morir en la crisis, esta es la cuestión

A estas alturas de un país en economía de guerra, con indicadores socio-económicos arrasados por la destrucción de nuestra capacidad productiva, todos nos hemos dado ya cuenta que en esta crisis existen dos batallas, la de los políticos por intentar que sus propias estructuras de estado y los sistemas financieros no se hundan, y la de los ciudadanos de clase media por sobrevivir en un entorno social sitiado cada vez más por la sombra del umbral de la pobreza.

Dos batallas cuya estrategia es antagónica. Por un lado tenemos a los políticos, esa clase social privilegiada que podemos denominar ciudadanos de primera, que solo apuestan por recortes en el estado del bienestar público y en los derechos sociales del resto de la población, los cuales –no nos engañemos- somos considerados como ciudadanos de segunda o de tercera. En otras palabras, la estrategia de los políticos para salir de la crisis se asemeja a la táctica de una hormiga reina que para ayudar a sacar de la depresión económica a su hormiguero no se le ocurre otra cosa que cortar las antenas al resto de sus hormigas, y empeñarlas como pago en deuda a un hormiguero mayor, a sabiendas que no podrá recuperarlas, pero sí mantener sus privilegios.

Y, por otro lado, estamos los ciudadanos de clase media que, en el límite o bajo el umbral de la pobreza, ya no podemos cobijarnos bajo el insolvente papá-Estado, el papá-Mercado Laboral o el papá-papá, para poder seguir adelante. Así pues, ante un panorama yermo que produce una clara sensación de indefensión, no queda otro camino a tomar que respirar hondo, coger aire e imbuirnos en el espíritu de la emprendedoría. Es decir, salir a la calle a buscarnos la vida por nosotros mismos. Una decisión que tiene dos aspectos: la cruz, ya que es una respuesta forzosa por necesidad social; y la cara, que es una solución natural, ya que toda persona es emprendedora por condición humana.

Pero una vez que una persona supera el miedo a ser emprendedor, como si despertase de un largo letargo mental de coma inducido, se percata que ser emprendedor es respirar aires de libertad, porque nos ofrece la posibilidad de volar hacia nuevos horizontes. Que ser emprendedor es creer en uno mismo, porque nos saca lo mejor de nosotros. Que ser emprendedor es redescubrirnos, porque nos permite saber quiénes somos y qué sabemos y nos gusta hacer. Que ser emprendedor es creatividad, porque nos permite soñar y crear nuevas realidades. Que ser emprendedor es rebeldía, porque huye del conformismo y busca alcanzar una vida mejor. Y que ser emprendedor es insumisión social, porque no acepta un sistema social que aboca, por inhibición, a la indigencia.

Todos somos emprendedores por naturaleza. Y nunca sabemos cuánto de emprendedor somos, hasta que ser emprendedor es la única salida. Y aún hay más: la emprendedoría no tiene edad, así que despierta de tu largo letargo y ponte a crear. 

No obstante, para los emprendedores que aún están despertando –de ese sueño inducido por la cultura de la producción estandarizada en serie de individuos en una sociedad ya inexistente, la anterior a la de la crisis-, he aquí los parámetros claves del universo del emprendedor como breve guía:

1.-Define tu modelo de éxito empresarial. Persigue el tuyo propio, no el estipulado por otros, y seguramente te sorprenderás al incluir otros factores más allá del beneficio económico.

2.-Diferénciate ofreciendo al mundo lo que sientes que quieres hacer, no lo que piensas que debes hacer. Ya que siendo tú mismo, estarás creando una idea de negocio con un alto valor diferencial, especializado e innovador.

3.-Colabora, no compitas. De esta manera podrás crear estructuras de economía de escala enriquecedoras, sin límite ni fragilidad empresarial.

4.-Sé ligero en tu estructura empresarial, así podrás volar alto y surfear los vientos cambiantes de los mercados.

5.-Sé global, ya que ni la promoción ni los puntos de venta tienen limitaciones de epacio-tiempo en el nuevo mundo de las nuevas tecnologías.

6.-Crea tu mapa del tesoro, y ponte a buscarlo. Puesto que el dinero ya no está en los bancos, sino entre las personas y sus colectivos.

7.-Sé persistente y flexible, ya que el éxito sólo es merecedor de quienes persiguen sus sueños de manera sostenible en el tiempo.

8.-Y, por último, entusiásmate en el proceso, porque sólo así sabrás que has encontrado tu camino, y con ello la fuerza y voluntad necesarias para crear la realidad que quieres vivir.

Y ahora que ya estás iniciado en el camino del emprendedor, sabedor que la fuerza inagotable de la emprendedoría no está en otra parte más que en tu interior, consciente que nos encontramos en una nueva era donde el único camino para cambiar el mundo es desde el compromiso creativo individual de todos y cada uno de sus habitantes, sal a la calle y asume tu propia responsabilidad de crear la realidad que deseas vivir. Ya que nadie va a vivir tu vida por ti.

Ahora que ya sabes que tu verdadera naturaleza es la de un Ser Emprendedor, abre la puerta de tu jaula personal y ponte a volar hacia el horizonte a la conquista de tus propios sueños. Ser emprendedor o morir en la crisis, tuya es la elección!

sábado, 3 de noviembre de 2012

¡Papá, tengo hambre!

No, no es el título de ninguna película. Es la realidad de 2.300.000 niños españoles que viven bajo el umbral de la pobreza. Y no, no son cifras de la posguerra, sino de nuestra rabiosa actualidad. Y para que nos hagamos una imagen más exacta de lo que representa la cifra, son tantos niños españoles que a día de hoy no tienen para comer que superan todos juntos la población total que vive en el País Vasco, en las Islas Canarias o en  Castilla-La Mancha. Son tantos niños pobres juntos que superan el doble de habitantes de comunidades como Murcia, Aragón, las Islas Baleares, Extremadura o Asturias. Son tantos niños españoles que malviven en la miseria que cuadriplican a los ciudadanos de Navarra y de Cantabria. Y si aún no te haces la idea de la vergüenza social y la angustia personal que estas cifras representan, mira por un momento a tus hijos e imagínate la desesperación que te embarga al imaginar que, a la hora de desayunar, comer o cenar, no tuvieras nada en la nevera o en la despensa para poner encima de la mesa.

Y no, por desgracia esta ya no es una realidad marginal y escondida que no puedas ver a tu alrededor. Tanto es así que hace solo un par de días, casi a la hora nocturna de cerrar los supermercados, me encontré con un padre de familia bien vestido -como tú y como yo-, y a sus hijos de edad escolar -bien parecidos al igual que los nuestros-, que esperaban al lado de un container de basura a que las empleadas de un supermercado se acercan a tirar la comida caduca del establecimiento para poder seleccionar en bolsas caseras su particular cesta de la compra. Como te puedes imaginar, se me cayó el alma al suelo.

Remordimiento infinito de conciencia tendrían que sentir nuestros políticos, esos que se hacen llamar representantes del pueblo, por colaborar directamente en convertir a la clase media española en indigentes, esa misma clase media que genera riqueza y bienestar en un país. ¿Pero qué se puede esperar de nuestros actuales políticos, si por no sentir, no sienten ni vergüenza propia ni ajena?. Y a sus discursos y elocuencias estériles que hacen ondear banderas, ocupan telediarios y llenan páginas de periódicos me remito. Menos tomadura de pelo y más acción, por favor, que hay muchos padres de familia y con ellos nuestros niños que por no tener no tienen ya ni tiempo de espera.

Ahora más que nunca requerimos imaginación, valentía y emprendedoría al poder!
Imaginación para crear soluciones, donde se recupere el sentimiento por un futuro de un mundo mejor posible.
Valentía para cambiar lo que no funciona, aunque ello represente enfrentarse a los poderosos señores del Mercado.
Y emprendedoría para construir un nuevo sistema económico-social, en el que el derecho a una vida digna sea incuestionable.


Por ello te digo a ti, político, en tiempos de emergencia social como los actuales donde el 27% de nuestros niños –uno de cada cuatro españoles- ya viven bajo el umbral de la pobreza, que si en examen de conciencia interna te percatas que no tienes imaginación, valentía y emprendedoría suficiente para dar soluciones reales al ahogo de miles de familias, sé honesto contigo mism@ y con tus conciudadanos y dimite -¡por Dios, por dignidad personal dimite!-, para que otros mejor capacitados y con aires frescos puedan construir una nueva sociedad más justa humanamente.
-¡Papá, tengo hambre!. –Dice el hijo pequeño, mientras el padre hundido por una desesperada y profunda angustia disimulada, busca en las esquinas de los armarios de la cocina cómo hacer, un día más, de la nada magia.

Mientras tanto, en otra punta de la ciudad se celebra una reunión de políticos en la sala privada de un lujoso hotel para aprobar, siguiendo la llamada previa del Fondo Monetario Internacional, un nuevo aumento de inyección de dinero público a los bancos del país para que estos puedan cubrir sus deudas privadas. Minutos después, el Consejo de Ministros anuncia, como cada viernes, mayores recortes en servicios sociales.   

(Secuencia de la película llamada España, año 2012. Dirección: La clase política. Actores: La ciudadanía. Producción: El Mercado)

España, a 10 de octubre de 2012
Día de la banderita de la Cruz Roja dedicado a recaudar fondos para los españoles en situación de extrema vulnerabilidad.   

No me preocupa la violencia de unos pocos, sino la desesperación de unos muchos

España, a 25 de septiembre del 2012
No me preocupa la imagen internacional del país,
sino la desesperanza de quien ya no tiene para comer o dónde dormir.


No me preocupa si nos manifestamos de lado, de espaldas o frente al Congreso,
sino el descrédito del conjunto de la clase política.


No me preocupa cómo se trata la violencia callejera de unos pocos,
sino cómo se trata la desesperación de muchos.


No me preocupan tanto las cargas policiales,
sino cómo, quién, por qué y desde dónde se legitimiza la orden.


No me preocupa tanto los insurgentes,
sino la manipulación de sus verdaderas identidades.


No me preocupa la complaciente sordera permanente de los políticos,
sino la frustración social que se infecta de rabia.


No me preocupan las quedadas reivindicativas por internet,
sino el miedo irracional a la instauración de una Democracia real.


No me preocupa el desprecio persistente de quienes tienen el dinero y con él el poder,
sino el enraizamiento profundo de la irritación popular.


No me preocupan los procesos constituyentes,
sino la tristeza generalizada por el robo de un futuro ya inexistente.


No me preocupa la arrogancia de quienes defienden el imperio de una democracia judicializada,
sino la salubridad de la generosidad y la solidaridad humana.


No me preocupa la incompetencia de nuestros representantes,
sino la represión a todo planteamiento de modelos alternativos de sociedad.     


No me preocupa que se sitie la Casa del Pueblo por el pueblo,
porque en este pueblo ilustrado reside la soberanía nacional.


Y, no me preocupan las banderas,
sino su uso partidista para camuflar los problemas reales de la indignación general.


Me preocupan los niños que no todos los días pueden desayunar.
Me preocupa el adolescente que no tiene ni para entrar enla Universidad.
Me preocupa el joven sobradamente preparado que no tiene donde trabajar.
Me preocupa la madre que no tiene ni los tres euros diarios para el comedor escolar.
Me preocupa el padre que desesperado espera a que el banco le quite su hogar.
Me preocupa el hermano inmigrante que ya no tiene derecho ni a la enfermedad.
Me preocupa los ancianos que malviven en nuestra tecnomoderna sociedad.   


Y no, no me preocupan sus Señorías,
que viven en una inducida dimensión paralela que no es real, sino soñada,
y ya se sabe que los sueños, al final, sueños son. Feliz despertar!


13 pasos para superar la crisis

1.-Desaprende lo aprendido
Si haces lo mismo que todos han hecho hasta entonces, volverás a repetir los mismos errores que desembocaron en la crisis.


2.-Desapégate de tu vieja identidad
Si continúas reafirmando el valor de la vida en aquello que ya no tienes, bienes materiales o posición social, tu autoestima –y con ella tu salud- se verá hipotecadamente dañada de cara al futuro.


3.-Dejar ir
Por mucho que te aferres, lo que se tiene que ir se va. Para poder abrir una nueva etapa en tu vida, primero tienes que cerrar la puerta de la anterior. ¿Cómo vas a iniciar de nuevo el camino en busca de un nuevo y brillante horizonte, si cargas una pesada mochila que no te deja moverte de donde estás?


4.-Desintoxícate de los informativos
Si continúas engullendo la dramática realidad de los telediarios a través de los ojos, oídos y por cada uno de los poros de tu piel, quedarás incapacitado para poder imaginar y crear otras nuevas realidades.


5.-Practica la higiene mental
Si no cambias los pensamientos tóxicos que falsamente te hacen creer que no puedes, no vales y no te lo mereces, no podrás cambiar tu vida. Ten presente que tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior. Sustituye tus pensamientos negativos por positivos, y abrirás la puerta segura a una nueva vida.


6.-Desconecta tu mente
Por mucho que pienses, no hallarás la solución, ya que tu mente busca en referentes de un pasado que ya no existe, y su intento desesperado por encontrar una salida racional te agotará hasta la extenuación. Además, por mucho que pienses no vas a ser más feliz, siendo consciente que no hay nada inteligente en no ser feliz. Descansa, deja de pensar y comienza a sentir.


7.-Deja de ser víctima
Retroalimentarse en una energía negativa es darse por vencido, y nadie va a vivir tu vida por ti, así que tuyo es el libre albedrío de decidir qué tipo de vida quieres vivir. Tus reacciones ante un obstáculo son tu verdadero enemigo, no el obstáculo en sí. Además, ya sabes que tus pensamientos y sentimientos crean tu realidad, y no a la inversa. Así que levántate y coge las riendas.


8.-Rematricúlate en la universidad de la vida
Tú nunca fracasas, sólo te transformas para crear nuevas y mejores versiones de tu propia naturaleza. El fracaso es una experiencia de aprendizaje vital que nos conduce al camino de la sabiduría personal, iluminándonos de manera intensa el camino equivocado. Sé consciente que el fracaso son las pruebas que nos llevan al éxito, por lo que es Ley de Vida de todo ser humano. La vida es un continuo aprendizaje y nadie continúa respirando sin dejar de aprender. No permitas que, cuando fracases, te hagan sentir un fracasado, ya que tuyo es el derecho natural, como ser humano, a experimentar el aprendizaje en tu vida.


9.-Redescúbrete a ti mism@
Conéctate con tu corazón, ya que es tu Yo verdadero. Él, que habla con el lenguaje de tu alma, te dirá en todo momento sí se siente bien o no ante cualquier situación y decisión en la vida. Este es el camino para volver a saber quién eres en verdad, por encima de cualquier imposición mental, ya que la mente es el Yo de los otros en ti que se ha ido esculpiendo a fuego lento por tu entorno desde que naciste.


10.-Revela tu Autoridad Interna
Vive desde tu autoridad interna, porque si no estarás viviendo la vida que otros te impongan. Vivir desde tu Autoridad Interna significa ser una persona madura, no ceder tu poder a terceros, no dejarse manipular por los miedos de los otros, vivir conforme a los dictámenes de tu corazón, seleccionar los ambientes, compañías y situaciones, mostrarse valiente ante el mundo, ser fiel a un@ mism@ y creer en tus propios sueños. Autoridad interna es conciencia de ser verdaderamente un@ mism@, que es el arte de vivir en presencia contigo y ante el mundo.


11.-No busques trabajo, créatelo
No busques donde no hay, abocando tu esperanza en un espejismo que no existe. Conéctate contig@ mism@, redescúbrete, reconoce cuáles son tus dones y habilidades naturales que tienes por derecho universal y te hacen sentir bien, con independencia de lo que hayas hecho hasta ahora, y ofrécelos al mundo como una oferta profesional con un alto valor añadido: tú mism@.


12.-Convierte tu Hoy en tu mañana
Tu vida comienza hoy, ya que tu futuro será el resultado de tu presente. Convierte cada día en una oportunidad mágica que te ofrece la vida, una vez más, para crearte una nueva realidad. Vive tu hoy con la ilusión y la intensidad del momento de quien sabe que tiene el mundo a su alcance, lleno de horizontes y variados paisajes por descubrir.  


13.-Confía en Ti, confía en la Vida.
T
ú puedes, Tú vales y Tú te lo mereces, y con ese convencimiento innato viniste a este mundo. Vuelve a confiar en el proceso mágico de la vida, que todo lo sana, lo transforma y lo crea. Despierta la fe enla Vida, ya que así despertarás la fe en Ti mism@, y cada día se convertirá en una aventura a celebrar llena de gratitud, entusiasmo y alegría, siendo estos los ingredientes secretos del Universo para crear la realidad que deseas vivir.

Los 10 Mandamientos de los pobres por la crisis

Estos mandamientos son para todas aquellas personas afectadas por la grave crisis del sistema económico y social occidental, que prácticamente lo han perdido todo y que se sienten perdidos y desesperanzados al no saber cómo vivir sin dinero, sin futuro y al desamparo de unos representantes políticos que defienden un nuevo orden mundial esclavista forjado por los grandes poderosos.

Primer Mandamiento: SÍ VIVIRÁS, AÚN SIN DINERO.

El hombre y la mujer pueden vivir sin dinero, porque el dinero ni da ni es la vida. O, ¿a caso no continúas estando vivo aún sin dinero?

Segundo Mandamiento: SÍ VIVIRÁS EN ABUNDANCIA.

En un mundo donde sobran los recursos, materiales y de habilidades personales, no hay cabida para el dinero si prevalece la solidaridad, la generosidad y la equidad social.

Tercer Mandamiento: NO ACEPTARÁS AL DINERO COMO TU CREADOR.

Si el hombre creó el dinero, eres tú su creador y no a la inversa. Así que si ya no te sirve, deséchalo y crea otro sistema de intercambio de productos y servicios.

Cuarto Mandamiento: SÍ ERES RICO, ILIMITADAMENTE RICO.

La pobreza no es un título que da o quita el dinero, sino una actitud y un estado de conciencia del ser humano de sentirse o no rico en su interior, lo que te da el poder de creer en tus propias capacidades y en la vida misma. Conecta con tu riqueza interior, siéntete rico de nuevo, y materializa tus sueños.

Quinto Mandamiento: SÍ TIENES EL PODER DE CONSTRUIR OTRO MUNDO.

Fuera del Dios del Mercado, adorado por los fariseos financieros, existen otros mundos libres y por construir llenos de posibilidades. Súmate al éxodo global, porque en la unión está la fuerza.

Sexto Mandamiento: SÍ TIENES FUTURO, PORQUE NADIE MÁS QUE TÚ PUEDE CREARLO.

Si estás vivo, siempre tienes futuro, ya que tu futuro no es aquel otro que el que cultivas desde el único tiempo que posees: el presente. Que no te vendan futuros paquetizados y a plazo fijo, porque no existen, ya que el único futuro posible es el que te creas tú mism@ desde el aquí y el ahora.

Séptimo Mandamiento: NO DEJARÁS MANIPULARTE MENTALMENTE.

Si el sistema te ha dejado sin trabajo, sin prestación social económica substitutoria y ya te han desahuciado de tu vivienda o estás en las puertas, no permitas ni por un segundo más que continúen controlando tu vida, y menos aún tus pensamientos y con ellos la libertad de tu mente: ¡Apaga el televisor!, es la única vía para desconectarte de su control y que puedas comenzar a crear tu nueva realidad.

Octavo Mandamiento: SÍ DEFENDERÁS TU DERECHO A VIVIR DÍGNAMENTE.

Si las leyes, esas normas de comportamiento social creadas por algunos hombres y de naturaleza caduca, son injustas socialmente porque atacan el derecho a la vida digna de las personas, deben desobedecerse y modificarse. No hay poder en las leyes, si no hay personas que le otorguen ese poder. Ni hay derecho legitimizado en las leyes de ningún tribunal por encima del derecho natural de todo ser humano, otorgado en el mismo momento de su concepción, de vivir una vida digna.      

Noveno Mandamiento: SÍ TE REINVENTARÁS

Tú, como ser humano que eres, no sólo tienes el poder de reinventarte, y con él tu realidad más inmediata, sino que tienes el deber de hacerlo cuando todo tu mundo a tu alrededor se ha derrumbado. Porque de ti dependen, aquí y ahora, el mañana de las nuevas generaciones.

Décimo Mandamiento: SÍ DEBES VIVIR FELIZ

Por que no hay nada inteligente en vivir sin ser feliz. Porque el dinero no es la vida, y tú eres mucho más que los bienes y los roles en los que un día te identificaste. Porque tuyo es el presente, y con él tu futuro. Porque eres un ser libre, poderoso y creador de mundos, y quien te diga lo contrario es que no le interesa que seas de ello consciente. Así que crea tu vida, nuevamente, desde el punto en que te encuentres, y sé feliz, porque la otra opción no es vivir. ¿A caso vas a dejar de vivir por hacer caso a aquellos que desean que seas un infeliz?. Vive, sé feliz, y cambia el mundo!

A nosotros, que sufrimos la crisis

Me digo a nosotros, que vivimos y sufrimos la crisis,
que no hay crisis material sino crisis de humanidad,
que no hay crisis financiera sino crisis de justicia social,
que no hay crisis política sino crisis de integridad,
que no hay crisis de bienestar sino crisis de conciencia social,
que no hay crisis profesional sino crisis de soñadores,
que no hay crisis de emprendedores sino crisis de valientes,
que no hay crisis de futuros sino crisis de nuevos horizontes,
que no hay crisis de salidas sino crisis de ideas alternativas,
que no hay crisis de mercados sino crisis de paisajes,
que no hay crisis de líderes sino crisis de transgresores,
que no hay crisis de poder sino crisis de imaginación al poder,
que no hay crisis de leyes sino crisis de libertades,
que no hay crisis de información sino crisis de informadores,
que no hay crisis de riqueza sino crisis de vergüenza,
que no hay crisis de seguridad sino crisis de aventura,
que no hay crisis de amantes sino crisis de amores,
que no hay crisis de tiempo sino crisis de intensidades,
que no hay crisis de esperanza sino crisis de corazones,
que no hay crisis de empujar sino crisis de fluir,
que no hay crisis de titulitis sino crisis de revolucionarios,
que no hay crisis emocional sino crisis de abrazos,
que no hay crisis de llantos sino crisis de arcoiris,
que no hay crisis…,
más allá de las que compra nuestra mente.


Me digo a nosotros, que vivimos y sufrimos la crisis,
que hoy comienza nuestra nueva vida, porque la amargura de la crisis,
al igual que la dulzura de la alegría, los besos espontáneos, el aire fresco del desapego,
la calidez de las sonrisas, el sabor de las canciones, las fragancias de los colores, la intensidad de la presencia, el aire de la libertad, la pasión del amor, el gozo de la felicidad, el privilegio de soñar y nuestra capacidad de volar,
son un estado de conciencia que yo, tú y él podemos crear.


Me digo a nosotros, que vivimos y sufrimos la crisis,
que a partir de hoy nos declaramos rebeldes de pensamientos colectivos negativos,
para reclamar, por derecho natural y universal, un nuevo mundo donde los sueños se hacen realidad.

Juega con El Cubo de la Autorrealización

¿Te apetece jugar un rato? Venga, vamos a pasárnoslo bien!

Coge papel y lápiz y dibuja un cuadrado de 3×3, como si fuera el tablero del 3 en ralla. Ahora escribe en la parte superior del cubo las palabras: “pasado, presente, futuro”, cada una de ellas encima de cada columna y por orden cronológico. Y, en el lateral del cubo, escribe al inicio de cada línea de cuadros y en orden descendente las palabras: “mente, corazón, resultado”.

Bien, una vez que ya tienes el tablero de El Cubo de la Autorrealización, sólo te faltan las fichas del juego. Al contrario del 3 en raya, este juego tiene un total de 22 piezas que a continuación te facilito:

Piezas:

0.-Iniciar el viaje
1.-Inventar
2.-Introspección y reflexión
3.-Hogar y creación
4.-Poder y fuerza
5.-Frutos y resultados
6.-Pareja y unión
7.-Dirigir tu vida
8.-Justicia
9.-Discreción
10.-Abundancia
11.-Confianza y seguridad
12.-Bloqueo y transitoriedad
13.-Fin de ciclo
14.-Fe y comprensión
15.-Encadenamiento
16.-Derrumbamiento y shock
17.-Esperanza
18.-Obsesión
19.-Felicidad
20.-Renacimiento
21.-Autorealización


Y una vez con tablero y piezas en mano, sólo me cabe explicarte las reglas del juego. Como verás a continuación el juego es muy sencillo, pero a su vez muy pedagógico y revelador, ya que trata de ti mism@.
Comencemos. El juego de El Cubo de la Autorrealización consta de dos partes.

Parte I:

Selecciona las piezas y colócalas/escríbelas dentro del tablero siguiendo las siguientes indicaciones:

1.-En primer lugar escoge  una de las tres facetas de tu vida: Personal, Profesional o Social. Así pues, el juego de El Cubo de la Autorrealización limitará su significado a esa faceta vital que has determinado. 

2.-En segundo lugar, comienza por la columna del “pasado” y coloca una pieza en la casilla de la “mente” de tal manera que represente tu manera de pensar, en aquella etapa del tiempo de tu vida. A continuación coloca una pieza en la casilla del “corazón” de tal manera que represente tu sentimiento en aquél mismo periodo de tiempo. Y, por último, coloca una pieza en la casilla del “resultado” de tal manera que represente lo que realmente pasó o se materializó en ese tu pasado.

3.-Repite el mismo ejercicio, ahora con la columna del “presente”, colocando las piezas de tal manera que indiquen qué piensas, qué sientes y cómo te va en la actualidad con respecto a la faceta de tu vida que has seleccionado.

4.-Y, por último, continúa con el ejercicio seleccionando las piezas que te quedan colocándolas de tal manera que indiquen cómo crees que pensarás, sentirás y te irán las cosas en el mundo físico en un futuro próximo a 3 meses vista.

Bien, ahora El Cubo de la Autorrealización ya te muestra de dónde vienes, cómo estás y a dónde vas en tu faceta de la vida. ¿Te gusta lo que ves?… Tranquil@, si no es así no te preocupes porque para eso tenemos la segunda parte del juego.

Parte II:

Como si del cubo mágico de Rúbik se tratase, la segunda parte del juego consta de rearmar de tal manera el Cubo para que te muestre tu idea personal de Autorrealización. Los pasos son los siguientes:

1.-Vuelve a dibujar el tablero de El Cubo de la Autorrealización en otro folio.

2.-Vuelve a colocar/escribir las mismas piezas en la columna del “Pasado” que seleccionaste en el primer Cubo, ya que el pasado no puedes modificarlo.

3.-Ahora selecciona aquellas piezas que deseas en un futuro próximo a 3 meses y que te dan la percepción de Autorrealización que deseas para aquella faceta de tu vida que has elegido.

4.-Seguidamente, y pon atención a lo que haces, selecciona aquellas piezas restantes para la columna del “Presente” que consideras que te permitirán alcanzar ese “Futuro” que te has dibujado.

5.-Y, por último, compara los dos Cubos de la Autorrealización que has realizado para extraer los 3 valiosísimos regalos que el juego te hace:

Regalo I.-El Cubo te enseña que nuestro futuro depende de aquello que cultivemos en nuestro presente, por lo que si quieres cambiar tu predecible mañana, debes comenzar modificando lo que estás haciendo actualmente. Tu futuro comienza hoy.

Regalo II.-El Cubo te enseña la importancia que tiene el hecho que tus pensamientos y tus sentimientos vayan alineados, pues de ello depende lo que se materializa en tu vida. No pretendas conseguir algo cuando piensas una cosa y sientes otra. Así que sé consciente de lo que piensas y sientes en cada momento, para actuar en consecuencia. Cambia tus pensamientos, alinéalos con tu sentimiento, y construirás tu mundo. Eres lo que piensas y sientes.

Y, Regalo III.-El Cubo te muestra tu mapa personal de ruta marcado –al comparar las diferencias entre los dos Cubos- para modificar aquello que debas modificar en tu plano mental y emocional de tu presente, que te permita alcanzarla Autorrealización de tu futuro. Ahora ya no tienes excusas, así que la decisión es tuya. Tuya es tu vida, y con ella el poder de crear tu propia realidad.

Disfruta del regalo!

¿Eres merecedor/a de alcanzar tus sueños?

Muchos son los que promulgan que se deben perseguir los sueños, pero pocos los alcanzan. El secreto no está en el nivel de coeficiente intelectual de unos u otros, ni en los brindis de suerte que nos puede deparar la vida –y que bienvenidos son-, sino en dos factores clave que son la verdadera prueba que nos pone el Universo para ser merecedores de tal premio: persistencia y flexibilidad.

Soñar, sabemos soñar todos. Y tener la voluntad de sintetizar ese sueño en una idea y pasarla a la acción para materializarla en el mundo de las formas, somos unos cuantos menos. Pero aún son menos quienes, tras iniciar el camino para hacer realidad sus sueños, acaban la aventura emprendida. Ya que, como reza el refranero: del dicho (en este caso el sueño), al hecho, hay un gran trecho.

Vivimos en una sociedad express donde la velocidad, la rapidez e incluso la inmediatez por conseguir las cosas prácticamente en tiempo real son factores tan integrados que se consideran normales, y por ello exigibles, sin tener en cuenta el flujo y el ritmo natural de la propia vida. Por ello, en los anuncios positivistas por alcanzar nuestros sueños no se menciona, ni siquiera en letra pequeña, los ingredientes claves de la persistencia y la flexibilidad, por lo que dicha publicidad social resulta a todas luces engañosa.

Para alcanzar nuestros sueños, es cierto que primero tenemos que soñar y transcribir dicha sensación personal onírica en una idea concreta y definida, así como tener la voluntad de coger esa idea y pasarla a la acción en el aquí y el ahora, y no en el mañana que mayoritariamente no acaba nunca por llegar. Pero ello no significa que nuestro sueño se materialice en cinco minutos, como si de hacer palomitas al microondas se tratase. Sino que la materialización de ese sueño puede alargarse en el tiempo, ya no por semanas o meses, sino incluso por algún que otro año, pues el proceso de maduración de ese sueño va íntimamente ligado al desarrollo de nuestra propia madurez como personas. He aquí, pues, la Persistencia; la primera gran prueba que nos pone el Universo para asegurarse si somos merecedores de alcanzar aquello que tanto anhelamos.

Si a lo largo de esta prueba la acción de persistir te pesa, ten claro que ese no es tu sueño (sino, probablemente, el de alguien próximo a ti que por empatía has compartido), lo que te llevará a abandonar rápidamente la aventura. Ya que los sueños personales se alimentan de la ilusión por alcanzarlos, y la ilusión genera un estado de euforia interna que nutre todo tu ser de energía vital suficiente para recorrer el camino (¿o, a caso, has conocido a alguien que persiga sus sueños con tristeza y pesadumbre?). Pero aún hay más, ya que el Universo es exigente a la hora de concedernos los sueños que pedimos, y junto a la prueba de la Persistencia nos pone la prueba de la Flexibilidad, la cual es tan determinante como la primera.

Está claro que cuando tenemos un sueño es porque soñamos en un futuro mejor. Pero también es cierto que cuando nos imbuimos por la euforia de ese sueño ni nos planteamos, en primera instancia, cómo vamos a materializarlo. De hecho, muchas veces ni sabemos cómo vamos a lograrlo, solo sabemos que tenemos las ganas irrefrenables de dar el primer paso. Y aún más, condicionados por el determinismo cultural de esta sociedad express y profundamente virtual, en muchos casos no somos remotamente conscientes que la naturaleza de los sueños, que provienen del mundo de las ideas, difiere en mucho de su naturaleza posterior resultante en el mundo de las formas en el que deseamos materializarlo. Y justamente el saber discernir entre estas dos realidades, y la consiguiente aceptación de la transmutación natural de la naturaleza de nuestro sueño –que no de su esencia-, es clave para ser flexibles en la consecución de nuestro propósito.  

En otras palabras: en la embriagadez de la emoción generada por la explosión emergente de un sueño en nuestra mente, que nos genera una experiencia que podríamos definir como espiritual, no vemos a priori el conjunto de variables y condicionamientos que conllevará el gestar esa idea en el mundo material. Una visión que, por el contrario, se nos irá revelando progresivamente a lo largo del camino. Por tanto, la prueba de la Flexibilidad representa nuestra capacidad para ir adaptando nuestro sueño al mundo real a lo largo de su proceso de gestación. Una prueba de fuego que muchos no pasan, ya que buscan replicar fidedignamente la imagen soñada del mundo de las ideas en el mundo de las formas. Así pues, la prueba de la Flexibilidad requiere ver más allá de las formas y saber percibir y velar para que la materialización del sueño se mantenga fiel a su esencia original. Por lo que quienes se quedan sólo en la forma son aquellos candidatos por excelencia llamados a abandonar el viaje. He aquí la segunda gran prueba que nos pone el Universo.

Dicho esto, y como podemos observar cotidianamente en nuestro entorno, muchos son los llamados y pocos los elegidos. Pues solo los persistentes y los flexibles alcanzarán el reino de sus sueños. Que tengas un feliz, persistente y flexible viaje en tu conquista personal!

Tranquil@, vive como quieras, ya que tras tu muerte serás olvidad@

Nos creemos tan importantes que pensamos que el mundo no puede existir sin nosotros. Nos creemos tan especiales que pensamos que los problemas cotidianos de nuestra vida son la Vida. Nos creemos tan imprescindibles que pensamos que somos el centro de todo lo creado… Siento decírtelo, pero nada más lejos de la realidad, así que como buen homínido baja de la parra, expande tu campo de visión y mira.

Mira como el hombre sólo ha nacido hace hora y media en el último día del año, si equivalemos todo un año al tiempo de existencia del Universo tal y como lo conocemos. Y mira como la escritura tan sólo la hemos creado hace 9 segundos antes de que haya finalizado ese último día del año cósmico.

Mira como el hombre sólo lleva viviendo en el planeta el equivalente al 0,08% del total de años que vivieron los dinosaurios sobre la Tierra. Así que mira e imagínate que un día no muy lejano –para la historia vital de nuestro planeta-, los restos de nuestra especia serán fruto de estudios arqueológicos por parte de otros seres al igual que nosotros hacemos ahora con los restos arqueológicos de los dinosaurios.

Mira como, antes que tú, sobre la Tierra han vivido más de 100 mil millones de personas, y que ahora mismo eres una más entre casi 7 mil millones de seres humanos que habitamos actualmente el planeta. Y cada uno de nosotros pensamos que nuestros problemas son los más importantes, y que nuestra visión del mundo es la única y certera.

Mira como se recuerda, dentro de tu entorno más inmediato, la vida de tus familiares que fallecieron hace 50 años. Mira qué recuerdos permanecen, si es que aún queda alguno. Así que sé realista, deja de dramatizar tu vida y la de los que te rodean, relájate, respira, y vive como quieras, porque tras tu muerte tu existencia se diluirá como una minúscula gota de agua en el horizonte del inmenso océano.

Ahora que ya sabes que poco importa lo que piensen los demás de ti, porque su pensamiento es infinitamente volátil en la curva del espacio-tiempo de la vida sobre el planeta, no dejes de que otros vivan la vida por ti. Coge las riendas y disfruta de tu efímera existencia, porque en esta vida te has encarnado para poder vivir!.

Así pues,
si te has caído, levántate;
si te has perdido, encuéntrate;
si te has equivocado, corrígete;
si te sientes caducado, reinvéntate;
si has dramatizado, desdramatízate;
si se han roto tus sueños, reconstrúyelos;
si se ha borrado tu sonrisa, redibújatela;
si se ha parado tu corazón, reanímalo;
si has dejado de respirar, inhala;
si te has dormido, por Dios, despiértate!.


Porque que tú nunca fracasas, sólo te transformas en el cambio constante del flujo natural de la vida que, con sus experiencias, te enseña un poco más cada día a saber vivir en el tiempo récord de tu breve existencia.

Tuya es la decisión de aprovechar tu vida.
Tuya es la obligación de vivirla.
Tuyo es el poder, por derecho universal, a ser feliz.


Así que recuerda: estáte tranquil@ y vive como quieras, ya que tras tu muerte serás olvida@.