jueves, 28 de julio de 2011

21 cosas que tengo claras de la vida, … a mis casi 40 años

1.-El mañana no existe, sólo tenemos el hoy. Así que vive el presente y fluye.

2.-El futuro varía continuamente, depende de nuestras decisiones en cada momento. No existen futuros absolutos, sólo futuros posibles y tú tienes la elección.

3.-Todo cambia, en un eterno fluir. Todo es impermanente, e intentar luchar contra ello es de locos.

4.-Tus reacciones ante un obstáculo son tu verdadero enemigo, no el obstáculo en sí.

5.-La felicidad no es un don innato, sino que es un estado de consciencia que se debe de trabajar cada día. Así pues, felicidad o desdicha son dos actitudes ante la vida. Y no hay nada inteligente en no ser feliz.

6.-Lo semejante atrae a lo semejante, es cuestión de vibrar en igual frecuencia, así que si atraes algo a tu vida que no quieres o por el contrario deseas atraer aquello que quieres, ya sabes qué hacer: cambia de sintonía, vibra diferente.

7.-Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior.

8.-El maestro que debe guiarte en tu vida no es la mente, sino el corazón. El corazón reina en tu mundo interior, y la mente pertenece al mundo exterior.

9.-Modifica los pensamientos y modificarás los sentimientos, y éstos modificarán tu manera de hacer y actuar en la vida. Así se inicia todo cambio.

10.-El hombre no tiene sólo un cuerpo, sino cuatro indisociables: el físico, el mental, el emocional, y el espiritual. Todos ellos deben de estar en equilibrio para llevar una vida sana contigo mismo y los demás. Que no te digan que sólo eres cuerpo o mente.

11.-La mente está dominada por el ego, y su mayor arma para llevarte al engaño de que eres un ser carente, limitado y atacar así tu valúa y tu autoestima, y por tanto controlarte, es el miedo. Tú eres un ser eterno e ilimitado, y por ello vales mucho, que no te digan lo contrario.

12.-El miedo, que lucha con su ejército de fantasmas de los celos, la rabia, el control, la tristeza, el apego, los complejos y la violencia, se diluye con la luz del amor a uno mismo. Sólo tienes que entrar en tu interior, y encender la luz, y ten por seguro que se verá desde fuera.

13.-Vive y después crea tu existencia de etiquetas mundanas. No creas tu existencia, para después intentar mal vivir.

14.-Para conectarte con tu destino, primero debes conectarte contigo mismo, aquí y ahora, y dejarte fluir por el torbellino mágico de la vida.

15.-Sabrás que has conectado con tu destino cuando sientas una sensación de felicidad prolongada en el tiempo, si no es así, sólo se trata de caprichos pasajeros creados desde la mente, no desde el corazón.

16.-Lo que tenga que ser, será. No estás aquí para entender los planes divinos de la vida, sino para conectarte con ella.

17.-El espacio y el tiempo son una ilusión, por lo que puedes viajar más allá de ellos en todas direcciones. Pruébalo y me cuentas.

18.-Existen las almas gemelas, pero si encuentras a la tuya recuerda que no implica obligatoriamente compartir juntos la vida. Y si te has reencontrado con una, que sepas que tienes muchas posibilidades de reencontrate con otra, porque de almas gemelas no hay sólo una, sino varias.

19.-Estamos aquí para aprender. Así que aprendamos a aprender lo que tenemos que aprender. Abre los ojos y tu consciencia.

20.-El poder del amor comporta que te crezcan unas preciosas alas, como ser de luz que eres, y volando alto cambiarás seguro tu percepción limitada de las cosas mundanas.

21.-Y por último, y por ahora, decirte que no hay mayor poder, que el poder del amor.

lunes, 25 de julio de 2011

Enciende la luz y pongámonos a construir

Quién me iba a decir que vería cómo los ricos ya no compran empresas, sino países, con el consentimiento público de todos.

Quién me iba a decir que vería cómo los poderosos alargan pobrezas, para comprar servidumbres, con grandes titulares de telediarios.

Quién me iba a decir que vería cómo se recortan derechos, sólo entre los más débiles.

Quién me iba a decir que vería cómo el Estado de Bienestar Social es cada vez menos social y se vive con mayor malestar.

(Recuerdo cuando era más joven que estudié en Derecho ese estado idílico, así que propongo, ahora que aún lo guardamos en la memoria, que pase a estudiarse en las Facultades de Historia).

Quién me iba a decir que vería cómo las penalidades de muchos, por poder sobrevivir en el día a día, es inversión financiera segura de unos pocos.

Quién me iba a decir que vería cómo los medios de información ya no informan, sino que adoctrinan.

Quién me iba a decir qué vería cómo las estrategias de las políticas internacionales ya no son, aún por muy argumentadas, creíbles ni aceptables por inhumanas.

Quién me iba a decir que vería cómo nuestros abuelos tiemblan, por temor a perder la pensión mínima que les sustenta.

Quién me iba a decir que vería cómo una familia se prejubila resignada a los cincuenta, en plena flor aún de su vida, por imposibilidad de encontrar un nuevo puesto de trabajo e ilusionarse por un nuevo día.

Quién me iba a decir que vería cómo los jóvenes, sobradamente preparados, aún permanecen en casa de sus padres cumplidos los treinta y largos.

Quién me iba a decir que ya no debo correr porque ya no hay urgencias, ni siquiera médicas.

Quién me iba a decir que vería cómo las columnas de la sociedad que me resguardan se deshacen a trozos, y con ellas su castillo de creencias.

Quién me iba a decir que vería cómo hay que ver de otra manera.

Quién me iba a decir que vería cómo hay que pensar de otra manera.

De sentir de otra manera.

Porque necesitamos nuevas ideas. Nuevas manera de ver, de pensar y de sentir.

Porque necesitamos volver a construir, para volver a ilusionarnos.

Saquemos los sueños de nuestro baúl olvidado, y arrinconando el miedo, los prejuicios y las bajas autoestimas (todos ellos engaños de algún reciente y malicioso pasado), volvamos a reinventar el mundo porque necesitamos un nuevo día.

Allí donde se hace la luz, ya no hay cabida para las sombras del egoísmo, la manipulación y la codicia de creencias marchitas que sólo limitan.

Allí donde se hace la luz se abre el horizonte, donde las personas tienen alas y vuelan alto con los vientos dulces que soplan desde los cuatro puntos cardinales.

Allí donde se hace la luz, todos nos sentimos libres e ilimitados. Todo es posible, incluso alcanzar el sol del cielo con la mano.

Pero no busques la luz en el exterior, porque reside en tu interior. Tu poder no está fuera, sino dentro de ti. Por eso tú vales mucho, que no te digan lo contrario.

Y ahora que ya lo sabes, no pierdas ni un segundo, enciende amig@ tu luz y cambia el mundo.

Hágase la Luz, porque necesitamos juntar las manos para volver a construir.

martes, 19 de julio de 2011

Desahuciar una familia en paro y con un niño autista es legal, pero inhumano

Acabo de leer horrorizado que la banca quiere desahuciar a una familia en paro con un niño autista. Será legal, sí, pero es inhumano.

El grande, ostentosamente fuerte y poderoso, hace de Estado y envía a su guardia (que la pagamos con los impuestos de todos) para quitar al pobre aquello que ya no tiene. Será legal, sí, pero es inhumano.

Me pregunto qué hay detrás de los ojos del banquero que mira cómo su propia mano firma el desahucio.

Me pregunto qué hay detrás de los ojos del juez que mira cómo su propia mano firma la autorización del desahucio.

Me pregunto qué hay detrás de los ojos del policía que mira cómo su propia mano ejecuta el desahucio.

Me pregunto qué hay detrás de esos ojos…

Me pregunto qué hay detrás de los ojos de los políticos que no miran cómo se firma, autoriza y ejecuta el desahucio, porque miran hacia otro lado.

Será legal, sí, pero es inhumano.

Lo grave no es que la Justicia esté ciega, porque hace mucho que los ojos se los vendaron, sino que –sin que nadie nos hubiéramos dado cuenta-, ahora ya es cierto el rumor de que el corazón hace tiempo que se lo robaron.

Necesitamos menos leyes, frías e insensibles como el fino cuchillo de un cirujano, y más corazón, dulce, cálido y amoroso como un agradable abrazo en un día soleado.

Necesitamos menos piratas, como aquellos que nos atracan con altos intereses sin arrugar la corbata, y más personas francas, sencillas y solidarias que les guste compartir su mochila alrededor de una espontánea fogata.

Necesitamos menos policías, hipnotizados bajo las órdenes de sus amos que han perdido la cordura de la vida por la droga de la codicia, y más voluntarios que planten flores y las rieguen cada día para regalarlas a los insumisos de las injusticias.

Necesitamos menos políticos, engominados hasta las sienes, malabaristas de los engaños y de opacos intereses, y más ciudadanos despeinados y comprometidos con una gestión pública sensible, solidaria, humana, cooperativa y transparente.

Necesitamos más corazón, y menos leyes. Más corazón, y menos economía.

Necesitamos más corazón para gritar bien fuerte que a mi ésta legalidad, por injusta e inhumana, no me sirve y la creo ilegítima.

Necesitamos más corazón y más valentía.

Me pregunto qué mundo ven  los ojos de la familia en paro con un niño autista, al ver que son desahuciados. Me pregunto qué ven…, en un mundo donde sobran casas vacías y los bancos siguen ganando beneficios multimillonarios.

Y entre las preguntas que me hago y un sentir profundo de injusticia humana que me eriza la piel, por mucho que las leyes y la economía me intenten convencer de lo contrario con sus doctos catedráticos que complican lo simple para parecerse más sabios, sólo estoy convencido de una cosa: y es que necesitamos más corazón, más sentimiento, más emoción, si queremos limpiar nuestras retinas para poder ver la esperanza de ser cada día más humanos.

Necesitamos más corazón para iluminar un nuevo día donde soplen vientos alegres, de sabores de mil colores y besos llenos de risas.

Necesitamos más corazón, porque en él habita la valentía.

martes, 12 de julio de 2011

Nos han hecho creer… que no podemos soñar.

Nos han hecho creer que la economía es Dios incuestionable y rige desde el Reino de los Mercados nuestros destinos.

Nos han hecho creer que vivir y ser feliz es incompatible con ser libre.

Nos han hecho creer que sin los bancos no podemos tener dinero.

Nos han hecho creer que el que más tiene, más vale.

Nos han hecho creer que lo defectuoso es ser diferente.

Nos han hecho creer que los fracasos no forman parte del camino hacia la sabiduría, sino de la marginación social.

Nos han hecho creer que cambiar es malo, y que la inmovilidad –aunque marchite- es lo bueno.

Nos han hecho creer que el intercambio de habilidades y servicios es una utopía.

Nos han hecho creer que sólo existe una manera de amar, que es estar encadenado.

Nos han hecho creer que no somos naranjas completas, sino medias naranjas llenas de carencias.

Nos han hecho creer que no podemos crear mundos futuros y alternativos.

Nos han hecho creer que no podemos imaginar lo que no existe.

Nos han hecho creer que los políticos no son gestores públicos, sino engominadas columnas que sustentan el sistema.

Nos han hecho creer que los sueldos de sus señorías son justos y equilibrados, aunque no haya ni nivel profesional ni humano.

Nos han hecho creer que más vale un trabajo con mal ambiente y mal pagado, que no tener trabajo.

Nos han hecho creer que los bancos tienen pleno poder e inmunidad judicial y que nada podemos hacer ante tal divinidad el resto de humanos.  


Nos han hecho creer que para que nosotros tengamos, hay millones de otros que deben morir de hambre.

Nos han hecho creer que no hay otra manera de vivir.

Nos han hecho creer que no existen soles de mil colores, ni dulces e impulsivos abrazos express, ni besos con cientos de sabores.

Nos han hecho creer que uno no puede dejarse fluir, para conectarse con la magia del regalo de la vida: el Presente.

Nos han hecho creer que no existe el Hoy, sino el Ayer y el Mañana.

Nos han hecho creer que es de locos perseguir los sueños.

Nos han hecho creer…

Y tú, ¿eres de los que te lo crees?