martes, 20 de diciembre de 2011

Regala el libro "El Poder Transformador del Fracaso"

Esta obra es para Ti, tanto si te sientes fracasad@, como si sientes que tu vida no te llena -ya seas una persona de la calle, un educador, un emprendedor, un directivo o un empresario que debe hacer frente a los retos de la vida.

Si te encuentras perdid@, pero no puedes volverte hacia atrás, y al mirar hacia los lados y hacia delante sientes vértigo, no eres un fracasado ni estás enferm@, es tan solo que te encuentras en medio del puente de tu transición. Detrás de ti dejaste la naturaleza que ya no eres, y frente a ti, una vez que atravieses el puente, se encuentra tu nueva naturaleza. Tal vez te sientas perdid@, porque aún estás en un punto indefinido del puente. Quizá te sientas inquiet@ y con ciertos temores, porque ese puente es colgante.

Este libro no quiere solo alumbrar la naturaleza de tus experiencias, sino que te da pautas para atravesar exitosamente tu transformación personal y te muestra ciertos secretos del universo con el fin de que puedas alcanzar tus sueños, reencontrarte con tu poder interior y generar tu propia realidad.

Jesús A. Mármol (Tarragona, 1971) es autor del método "El Poder Transformador del Fracaso". Escritor, training coaching seminars, consultor en comunicación y marketing, ex directivo empresarial y ex redactor y director de diversos periódicos económicos.
Autor de diversos libros. De ensayo filosófico: Introducción a Nietzsche. Período Romántico (1993) y La velocidad, señora del espacio-tiempo (1988). De poesía: Asceta Urbà (1995) y Ya te dije que estaba enfermo -con Nani Blasco- (1996). De novela: La reliquia musulmana del Císter (2011). El Poder Transformador del Fracaso (Silva Editorial, 2011) es su primera obra de autoayuda.

El Poder Transformador del Fracaso Jesús A. Mármol
Silva Editorial, 2011
118 p.
PVP: 15€ + gastos de envío

Si estás interesado en adquirir un ejemplar, envía un mensaje de solicitud a: demarmol@tinet.org

lunes, 19 de diciembre de 2011

¿Por qué la mente se convierte en enemiga si forma parte de mí?

Con esta pregunta me levantaba esta mañana en un mensaje privado del facebook. La respuesta, aunque poco conocida, es bien sencilla: 

-Porque los pensamientos de la mente no son tuyos, sino de los otros en ti.

Cuando nacemos salimos al mundo con unas cien mil millones de neuronas, las cuales se organizan en redes neuronales de manera bastante azarosa dependiendo de determinismos genéticos y ambientales, es decir, de los impulsos externos que recibimos ya en el mismo seno materno. Y a medida que vamos creciendo, primero nuestro entorno más inmediato, la familia, y progresivamente el más periférico: la escuela, nuestro círculo de amistades, nuestro ámbito laboral y social, nuestras parejas, etc, van conformando con sus referentes culturales nuestra red neuronal que nos pauta cómo debemos de entender la realidad más inmediata que nos rodea y, por tanto, cómo debemos de reaccionar ante situaciones y experiencias cotidianas. Es decir, nuestra mente se va esculpiendo de manera progresiva y a fuego lento a través de la mente de los demás. En otras palabras, nuestro Yo mental se construye a través del Yo de los otros.

Una pauta mental de comportamiento que, en nuestros primeros años de vida, reforzamos repitiendo aquellas acciones que gustan a los demás. Ya que desde bien pequeños vamos repitiendo las gracias y los comportamientos que son agradables a nuestro entorno, ya que todos deseamos sentirnos queridos y aceptados en el ambiente en el que crecemos como personas.

Así pues, si nuestro Yo mental es el Yo de los otros en el que crecemos, ¿por qué llega un  momento en que sentimos a la mente como nuestra enemiga?... La respuesta la encontramos en el mismo anunciado de la pregunta: porque “sentimos”.

Nos han educado en esta sociedad occidental, hija del pensamiento racionalista cartesiano del s. XVII, que el hombre sólo es mente, intentado negar una parte esencial de nuestra propia naturaleza: nuestro Yo emocional, que es el que siente. Así pues, es nuestro Yo emocional quien, llegado a un punto de nuestra existencia, llega a sentir nuestra propia mente (que es el Yo de los otros) como una enemiga.

Nuestro Yo emocional, cuyo lenguaje son los sentimientos (frente al Yo mental, cuyo lenguaje son los pensamientos), es quien tras un largo período de letargo, fruto de la potente anestesia cultural, despierta y comienza a sentir que la mente le está arrastrando por caminos que no desea viajar.

Es, en este momento de despertar de nuestro corazón, que el Yo emocional siente que, sin darse cuenta, hemos dejado de ser nosotros mismos para ser una réplica de los
demás, que nuestra autoestima está falsamente reforzada al tener una dependencia excesiva de los otros, que nuestra identidad se ha reafirmado de manera peligrosa en la opinión de terceros, y que nuestros miedos, no son más que los miedos de los otros que resuenan con fuerza en nuestra mente.

He aquí, junto al despertar de nuestro Corazón, donde tiene comienzo la verdadera capacidad del libre albedrío.

He aquí, junto al despertar de nuestro Corazón, que redescubrimos el principio del viaje para alcanzar nuestro propósito en la vida: vivir de manera alineada entre mente y corazón. Es decir, existir sintiendo que mente y corazón van a la una.

Llegados a este punto, debemos reeducar nuestra mente, dejando de ser ecos de los otros para vivir en resonancia con nuestro corazón. Sólo así dejaremos de sentir la mente como una enemiga, para reconciliarla como una muy buena amiga.

La buena noticia, es que Tú no eres el/la mism@ desde que comenzaste a leer este artículo (ver: Nunca eres siempre así, así que siempre puedes cambiar). De hecho, nunca puedes pensar dos veces con el mismo cerebro, porque cambia a cada instante. Si algo hay volátil en nuestra estructura biológica, justamente es nuestra mente. Pues las conexiones neuronales no son fijas, sino que se interconectan y desconectan a cada fracción de segundo cada vez que tenemos un pensamiento. Y para modificar esas estructuras neuronales que deseamos desechar de nuestros hábitos mentales, y construir unas de nuevas mucho más acordes y sanas con nuestro momento existencial, tan sólo debemos ponerle atención y voluntad.

He aquí, la receta para convertir tu mente en tu amiga:

1.-No puedes eliminar un pensamiento negativo, pero sí sustituirlo por otro positivo. Como una nube que deja paso a otra.

2.-Para sustituir un pensamiento negativo por otro positivo, debes mantenerte en estado de alerta de conciencia de tus pensamientos a lo largo del día. Es un ejercicio de higiene mental (cuida lo que entra y sale de tu mente).

3.-La mente necesita unos 21 días en modificar una estructura neuronal por otra, así que ponle constancia y verás los resultados.

4.-Cada pensamiento genera un tipo de emoción determinada. Así que si deseas modificar el tipo de sentimiento que tienes ante una situación concreta de tu vida, ya sabes qué hacer: modifica el pensamiento.

5.-Tras ese mes aproximado de práctica mental, mente y corazón estarán alineados, por lo que dejarás de ser víctima del mundo para convertirte en dueño de tu vida, ya que tendrás todo el potencial para alcanzar tus sueños.

Recuerda que tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior, por lo que si deseas cambiar tu mundo exterior, ya sabes por dónde comenzar.

Y ahora que ya lo sabes, sólo cabe darte la bienvenida a tu renacer!  

jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Cómo saber quién soy?

Para saber quién soy, primero debo reencontrame.
Para reencontrarme, debo estar conmigo.
Para estar conmigo, debo dedicarme un tiempo exclusivo.
Para dedicarme tiempo, debo parar.
Para parar, debo dejar de hacer.
Para dejar de hacer, debo Ser.
Para Ser, debo rendirme a mi mism@.
Para rendirme a mi mism@, debo sentirme agotad@.

…agotado de la vida que llevo…

Porque si te sientes agotad@, te rindes a ti mism@.
Si te rindes a ti mism@, Eres.
Si Eres, dejas de hacer.
Si dejas de hacer, es que te has parado.
Si has parado, es que te estás dedicando tiempo.
Si te estás dedicando tiempo, es que estás contigo.
Si estás contigo, te estás reencontrando.
Y si te reencuentras, ya sabes quién eres.

Y una vez que ya sabes quién eres, se produce la triple metamorfosis:

Primera: El mundo a tu alrededor se derrumba como un puzzle de cubos para volverse a construir mostrándote otro paisaje diferente con nuevos horizontes llenos de soles.

Segunda: Tu cuerpo se transforma, hasta tal punto que dejas de ser un ser denso para convertirte en un ser más sutil. Ya no piensas, sino que vibras. Y ese vibrar, que es el canto de tu alma, te permite volar. 

Y tercera: Tu alma renace libre de falsas carencias, y enfermizas dependencias que te hacían ceder tu poder a tercer@s. Porque ahora ya te sientes fuerte y segur@, porque ahora ya sabes quién eres y no permites manipulaciones.

Y en esa triple metamorfosis, ahora que te has reencontrado después de mil viajes existenciales, sientes desde lo más profundo de tu ser que no hay otra manera de vivir que rendirse a la alegría de fluir por la corriente invisible de la vida que resuena con fuerza dentro de ti.

Amig@, ahora que ya sabes quién eres, ríndete a la magia de la vida y vuela sólo hacia aquellos paisajes cuyo eco te acaricien y te hagan sentir.

(Dedicado a quien está desaprendiendo a correr por la vida, para aprender a pasear por la orilla del mar)

jueves, 1 de diciembre de 2011

No existe un futuro absoluto, sólo futuros posibles. Tuya es la elección

Justo ahora estás viviendo lo que deseaste ayer,
y justo ahora estás creando lo que vivirás mañana.

Vivimos en la proyección de nuestra propia creación emocional,
un espacio sin tiempo en el que continuamente nos transformamos,
y en ese vivir, que es eterno cambio, experimentamos.

Este espacio que es la proyección de nuestra creación emocional,
no tiene más tiempo que el aquí y el ahora,
un tiempo que a su vez lleva inherente tanto el pasado como el futuro,
que sin este presente no existen en ninguna otra dimensión espacial.

¿No te has dado cuenta cómo heridas emocionales de hace años que marcan tu vida,
se pueden curar sin volver al pasado sólo operando en tu cuerpo emocional desde este único y actual presente?
¿No te has dado cuenta, ya a estas alturas de tu existencia, que dependiendo de las decisiones que tomes no existen futuros absolutos, sino múltiples futuros posibles?
Esto es, amig@ mí@, porque el pasado y el futuro no existen. Sólo tienes tú, al igual que todo el Universo, el presente.

Vivimos en un espacio creado por nuestra propia proyección emocional,
donde sólo existe el presente, que sana pasados y diseña futuros,
y en el que el pensamiento sólo es un instrumento que ayuda a los sentimientos a esculpir formas definidas, en el rústico mundo de la materia.

No tenemos más líneas de tiempo que la que tenemos,
pero sí otras posibles dimensiones de nuestra propia existencia,
ya que todo en el universo está interconectado,
y el poder del sentimiento que sólo crea en el ahora,
en ese ahora que es tiempo (al ser el tiempo y el espacio una misma dimensión),
ese poder emocional crea en el ahora en cualquier punto del espacio interconectado.

Así pues, amig@,
sé consciente y responsable de tu poder creador,
ya que en éste ahora ya estás creando la realidad de tu mañana.
Y ahora que ya eres consciente,  si no te gusta lo que estás creando,
ya sabes que aún estás a tiempo de cambiarlo, porque no existen futuros absolutos,
sólo futuros posibles. Tuya es, a partir de ahora, la elección!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Deja de Empujar y Fluye

Sólo hay dos maneras de vivir en la vida: fluir o empujar. Incluso una persona que está sentada en su sofá, puede estar fluyendo o empujando, pues esta es una actitud interior, con independencia de cómo se manifieste exteriormente.

Es fácil saber si uno fluye o empuja. Verás, tú mismo puedes hacerte el test:

Si fluyes, vives sin esfuerzo. Si empujas, vives esforzándote.

Si fluyes, estas conectado en el aquí y el ahora, como los niños. Si empujas, vives en el futuro, perdiéndote el presente (que se llama así, justamente porque es un regalo).

Si fluyes, los momentos se hacen intensos y el tiempo se alarga. Si empujas, no hay instantes, pues tu percepción no los retiene, porque te avanzas en el tiempo.

Si fluyes, la vida toma una intensa luminosidad, donde se aprecia lo bello en las cosas más pequeñas. Si empujas, la vida a tu alrededor se vuelve borrosa por efecto de la velocidad.

Si fluyes, creas. Si empujas, trabajas.

Si fluyes, tus sentidos se muestran en alerta y tu conciencia abierta a la sorpresa y la curiosidad. Si empujas, limitas tu campo de visión y puedes llegar a la obsesión.

Si fluyes, vives desapegado de cadenas emocionales y mentales. Si empujas, te mueves por la irrefrenable fuerza de atracción de un apego.

Si fluyes, estás abierto al universo infinito de las posibilidades. Si empujas, te autolimitas impidiendo que el vasto universo se te manifieste.

Si fluyes, trasciendes los límites de tu propia realidad. Si empujas, vives dentro de la jaula de una versión cultural limitada de entender la realidad.

Si fluyes, vives la magia sorprendente, rica y abundante de la incertidumbre. Si empujas, vives bajo la falsa creencia de intentar controlar el flujo de la vida.

Si fluyes, vives desde el corazón, donde habita tu Yo verdadero. Si empujas, vives desde la mente, donde habita el Yo de los otros.

Si fluyes, te alineas con la magia de la vida, conectándote con tu poder interior de generar la vida que deseas vivir. Si empujas, cedes el poder a los otros.

Si fluyes, vives sin miedos. Si empujas, vives lleno de miedos.

Si fluyes, es que crees en Ti. Si empujas, es que no crees en Ti.

Si fluyes, Eres. Si empujas, dejas de Ser.

Si fluyes, crees en la Vida. Si empujas, es que un día dejaste de creer en ella.

Si fluyes, es que tienes alas y por tanto eres un Ser Alado. Si empujas, es que seguramente perdiste las alas, ya sea por distracción, ya sea porque te las amputaron.

La buena noticia es que las alas siempre rebrotan en tu espalda. Pero sólo si estás conectado con el único momento de la vida que tienes: el ahora. Este es el secreto para fluir, y dejar de empujar.

Para fluir debes de cambiar el rumbo de tu viaje. Deja de viajar hacia fuera, y comienza a viajar hacia adentro. Viajar hacia fuera es viajar constantemente deslumbrado por el espejismo del falso profeta llamado futuro. Viajar hacia dentro de ti es conectarte con el momento presente, al encuentro del verdadero maestro: Tú mism@.

Quizás te parezca difícil dejar de empujar y comenzar a fluir, pero todo es cuestión de voluntad y paciencia. Tómate tu tiempo, y sé generoso contigo mism@ en el proceso, ya que tu mente está tan acelerada que, como un coche de fórmula uno, necesita su espacio antes de frenar del todo. Y de manera progresiva, en tu mundo empujado, poco a poco comenzarás a vivir cada vez mayores espacios libres donde fluya la magia de la vida, que reconocerás porque se te mostrará intensamente en ese tu eterno momento presente.

Pero aún te diré más. Quizás no te hayas dado cuenta, pero desde el momento que has comenzado a leer este texto, ya puedes sentir el repunte de unas nuevas y preciosas alas en tu espalda. Cuídalas reaprendiendo a fluir por la vida, y en ese proceso conseguirás reencontrarte contigo mism@ y conectarte nuevamente con tu poder divino de alcanzar tus sueños.

Amig@, deja de empujar y fluye con el flujo mágico de la vida desplegando aquí y ahora tus alas creadoras!

lunes, 14 de noviembre de 2011

Somos emprendedores por naturaleza!

Somos emprendedores desde que nacemos hasta que morimos. Ya de pequeños estamos todo el día emprendiendo cosas nuevas, y muchas veces, varias cosas a la vez. Por lo que a los papás, muchas veces esa energía creadora de los más pequeños no sólo les parece agotadora, sino incluso estresante. Y esa fuerza innata, impetuosa e irrefrenable de la emprendedoría que llevamos todos dentro, ya desde pequeños el entorno lo asocia a la capacidad de tener éxito en la vida. Así, si de edad bien temprana balbuceamos “papá” o “mamá”, seguro que seremos miembros de la Real Academia de la Lengua Española. Si en cambio descuartizamos una muñeca, seremos a todas luces cirujanos o biólogos. Y si se nos ocurre pintar las paredes, los mayores ya verán en nosotros unos Picasso en potencia.

El problema es cuando ese niño o esa niña no alcanzan el éxito previsto en su vida. Es entonces que la sociedad, que no está preparada para aceptar el fracaso, gira la espalda, mira hacia otro lado, y señala a esa persona como una vergüenza familiar y social a la que hay que esconder.

Crecemos y nos desarrollamos en gran parte de nuestra vida como personas con una idea de éxito que los demás tienen, o que los demás quisieran tener. Porque muchas veces el concepto de éxito que aprehendemos no es más que una sombra alargada de las expectativas frustradas de aquellas personas que tenemos en el entorno más inmediato. Y, ¿por qué actuamos así?  Pues porque todos queremos sentirnos queridos por los más próximos ya desde pequeños, aunque estemos debilitando nuestra propia autoestima al hacerla dependiente de la aceptación o rechazo por parte de los demás. Pero, con independencia de este efecto secundario nocivo a largo plazo (la cesión de nuestro poder a los otros en un debilitamiento de nuestro valor más preciado: la autoestima), lo más grave es que el crecer como personas intentando gustar a los demás nos está apartando de quienes somos realmente. Hasta que al final, ya no sabemos quienes somos y, ante una situación de fracaso, la persona se encuentra totalmente perdida porque no sabe ya quién es, ya que su identidad se basaba en exceso en la reafirmación de su entorno.

Llegados a este punto, en una sociedad con una concepción negativa del fracaso, y donde las personas crecen perdiendo su propia identidad –ya que no desarrollan sus propias habilidades, sino las que desean los otros-, y por tanto pierden su fortaleza interna como seres humanos, la experiencia del fracaso ataca directamente la línea de flotación existencial de toda persona: su autoestima. Una situación que desemboca en una tragedia social y humana.

Tragedia social porque la sociedad que no sabe gestionar de manera constructiva la experiencia del fracaso, lo que realmente está haciendo, aunque sea de manera inconsciente, es amputar el activo más valioso de toda sociedad: el emprendedor. Y en una época de crisis socio-económica y de cambios de paradigma políticos y de mercado, una sociedad sin emprendedores está condenada al fracaso. ¿Cómo queremos levantar un país, como es el caso de España, si sólo contamos con una tasa de emprendedores del 5%, de los cuales en un 65% no repiten la experiencia de la emprendedoría tras su primer fracaso por el castigo social que reciben?

Y tragedia humana porque, a día de hoy, en el caso de España, el suicidio es la mayor causa de muerte no natural, por delante de los accidentes de tráfico, provocado por la actual situación económica por la que pasa el país.

Sobre la base que el fracaso es una experiencia de aprendizaje, que un fracasado es aquello dependiendo de la concepción cultural positiva o negativa que tenga la sociedad en la que se desarrolle, y que todos fracasamos porque es Ley de Vida (Las 3 Verdades Fundamentales del Fracaso), y sobre la exigente necesidad por motivos de salubridad social de potenciar una cultura positiva del fracaso en aquellas sociedades más intransigentes con esta experiencia de vida, el fracaso guarda un gran valor: el ayudarnos a reconectar, de nuevo, con quien realmente somos.

La gran enseñanza de la experiencia de aprendizaje vital que es el fracaso es mostrarnos quién somos y quién no somos realmente. Ya que muchas veces fracasamos en nuestro objetivo por dos motivos principales. Uno, porque realmente ese no es nuestro objetivo sino el de los otros, el de nuestro entorno. Y dos, porque es la única manera de aprender a saber quién somos verdaderamente.

Así pues, amig@:

1).-Sé emprendedor porque es condición humana.

2).-Fracasa, porque es un camino de aprendizaje vital para saber quién eres realmente y reconectarte con tu sabiduría personal.

3).-Desapégate emocionalmente de toda concepción cultural negativa sobre el fracaso, pues ataca de manera directa tu autoestima.

4).-Reclama a la vida el Éxito que hay en Ti, pues todo emprendedor alcanza su éxito.

5).-Y, por último, Sé Tú mism@. Sé Tú!, porque así encontrarás la paz de espíritu y la fortaleza de la libertad que tanto anhelas.

Y ahora que ya lo sabes, no permitas que nadie cambie ni falsifique tu verdadera naturaleza: Tú eres un emprendedor por condición humana y en Ti está la semilla del Éxito (de tu concepción personal de éxito que tienes de la vida).

sábado, 5 de noviembre de 2011

Sé Niñ@, sé Guerrer@, sé Maestr@

Amig@, aunque no te hayas dado cuenta, debes saber que tú formas una triada en ti mism@, y que sólo te sentirás realizado en la vida cuando primero percibas, después aceptes y finalmente desarrolles cada una de tus tres facetas: niñ@, guerrer@ y maestr@.

Amig@, sé Niñ@,
porque eternamente hay un niño en ti con independencia de la edad que tengas;
porque ese niñ@ es quien te conecta con tu Yo genuino y auténtico,
mostrándote espontáneamente ante los demás tal y como es tú verdadera esencia;
porque sólo el niño que hay en ti se comunica desde el Corazón,
sin tener en cuenta ese Yo de los otros que es la Mente y que controla y dirige el mundo triste y sin rumbo de los adultos;
porque ese niñ@ sólo sabe expresarse emocionalmente,
no teniendo más lenguaje que la sonrisa, el abrazo, la caricia, el beso y el humor;
porque es el único que conoce en intimidad tu propósito en esta vida,
y su luz te guía para saberte fiel en el camino de tu destino;
y porque ese niño no sabe de tiempo más que la intensidad del momento presente,
desde ese eterno aquí y ahora que lo sintoniza con el flujo mágico de la vida.

Amig@, sé Guerrer@,
porque necesitas ser feroz en el campo de batalla interno del crecimiento personal,
ya que no hay transformación sin lucha ni tregua hacia uno mism@;
porque tienes que mostrarte valeroso frente a la guerra continua que te presenta el miedo y los apegos,
porque debes ser imbatible en la fe hacia ti mism@ para levantarte del suelo una y otra vez más de nuevo;
porque para renacer antes hay que morir, y para ello requieres del coraje del guerrer@;
y porque para alcanzar ese estado de conciencia de paz interna y felicidad serena,
debes ganártelo a pulso sanando las cicatrices que tiene el precio de la fidelidad a tus sueños.

Amig@, sé Maestro,
porque, al igual que una semilla es un árbol en potencia,
Tú eres un maestro a falta de manifestar;
porque debes saber que Tú naciste con maestría por derecho divino,
y ahora sólo falta en ti el Maestr@;
porque llevas impregnado una sabiduría innata, ancestral y universal,
y no tienes más que dejarla fluir como un manantial,
a través de reencontrarte a ti mism@ y mostrarte mediante tu don particular;
porque si ya eres Niñ@, que te conecta con tu corazón y el flujo continuo de la vida,
y ya eres Guerrer@, que arma la fe en el viaje hacia tu destino,
ya estás muy cerca de ser Maestr@ porque es tu siguiente paso por evolución natural;
y porque ese Maestr@ que llevas dentro es único en todo el universo,
y el mundo necesita de él para completar el tapiz de una mejor y renovada humanidad.   

Amig@, sé Niñ@, sé Guerrer@, sé Maestr@,
y tuyo será el reino de los cielos en la Tierra,
pues nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior,
y no hay cambio, ni transformación, ni alquimia en nuestro ser,
sin la poderosa fuerza de la luz de la intensidad emocional del niñ@, la valentía del guerrer@ y la sabiduría del Maestr@, que sólo irradia desde nuestro interior. 

Amig@, no cedas tu poder a terceros,
ya que el poder de la vida reside dentro de ti para generar la realidad que quieres vivir.

jueves, 27 de octubre de 2011

Si eres un culo inquiet@, es que te estás buscando

Alguien me preguntó un día:

-Pero, ¿tú qué eres?, -¡Ja!, como si tener una profesión en concreto sea Ser…

-Soy una persona que busca, crea su realidad, vive sintiéndose libre, se percibe humanista y se muestra polifacético ante el mundo, -le respondo.

Desconcertado, ese alguien al observar mi currículum en el que se refleja una gran variedad de actividades realizadas, sentencia con tono crítico:

-¡Tú lo que eres es un culo inquieto!

-Bueno, he realizado un largo viaje buscándome, -respondo sin sentirme ofendido. –Pero la buena noticia es que ya me he encontrado, -continúo- ¿Y, tú, ya te has encontrado?

Ahí acabó nuestra conversación, como era de esperar.  Si hubiéramos continuado la charla, me hubiese gustado explicarle que los culos inquietos, también llamados de mal asiento, en verdad lo que están haciendo es buscarse. Sí, sí, como lo lees. Las personas que hacen muchas cosas y cambian cíclicamente de actividades, se están buscando a si mism@s auque sea de manera inconsciente, pero instintiva.

Reinventando una frase célebre de Séneca, pero sin dejar perder su esencia, deberíamos admirar a quien se busca, aunque no lo consiga. Porque también es cierto que no todo aquel que se busca, se encuentra, pero seguro que tiene muchas más posibilidades que aquellos no hacen el intento.

¿Por qué nos buscamos?, porqué nos sentimos perdidos, y porque todos buscamos lo mismo: ser felices. El problema es que buscamos en lugares erróneos y allí donde nos han enseñado a buscar, que es fuera de nosotros mismos. Creemos a fe ciega, porque en nuestra búsqueda somos un eco de los otros, que la felicidad pivota sobre un eje exterior que debemos alcanzar, ya tenga forma de pareja, trabajo, coche, casa, familia, éxito social, o cualquier otra ilusión creada. Y en ese viaje, repleto de experiencias de prueba-error, de éxitos efímeros dentro de la vastedad de nuestras vidas (y de la inmensidad del océano del universo), las experiencias de aprendizaje a la que llamamos fracasos nos enseñan, finalmente, que el viaje no es externo, sino interno. Y que la felicidad no pivota sobre un eje exterior a alcanzar, sino sobre un eje interior, personal, único e intransferible, a redescubrir. Es, entonces, cuando uno inicia el verdadero camino de encontrarse a si mism@.

El que viaja hacia fuera al encuentro de si mism@, únicamente corre, alejándose, muchas veces incluso huyendo, de la fuente genuina e ilimitada de la felicidad: su Yo verdadero. El que viaja hacia adentro al encuentro de si mism@, vuela, como ser con alas que ya es, dejándose fluir con plena sensación de libertad por la fuerza magnética del sentimiento amoroso de la fuente de toda felicidad: su Yo verdadero. Y quien no corre, ni vuela, permanece aletargado en un profundo sueño, donde ya no es ni deja de ser.

Amig@, sabrás que te has reencontrado, tras el viaje de tu búsqueda, cuando estés donde estés, y estés con quién estés, seas Tú mism@ , no cedas tu poder ni ante circunstancias ni ante terceras personas, y te sientas segur@, libre y en paz interior contigo mism@ al pivotar sobre tu eje de felicidad que se haya dentro de ti, justo en el interior de tu Corazón.

Amig@, sabrás que te has reencontrado tras un largo viaje, cuando te sientas con la fuerza serena e inquebrantable de serte fiel a ti mism@, y de haber descubierto tu propósito en la vida, que no es otro que vivir desarrollando tus propios dones y habilidades que te han sido otorgados por naturaleza divina, pues ese eres Tú y no otr@.

Así que, amig@, si eres un culo inquiet@ te felicito porque estás viv@ y tienes el valor de buscarte a ti mism@.

(Dedicado a una amiga especial, maestra del aire y del agua, con quien comparto unos maravillosos cosmovinos)

jueves, 20 de octubre de 2011

Si te levantaste más de mil veces cuando eras un bebé, ahora puedes volverte a levantar

Cuando éramos bebés, tuvimos que levantarnos del suelo alrededor de 1.500 veces, antes de aprender a caminar. Sí, de aprender a hacer eso que justamente ahora no le das ni importancia, ya que te resulta tan automático que ni paras atención. Sólo piensas, y sin más, andas. Pero seguro que cuando eras un bebé sí que le ponías toda la atención del mundo, porque resultó ser un reto tan grande y agotador, que si no hubieras tenido fe en ti mism@ y la suficiente fuerza perseverante de voluntad, hoy aún estarías gateando por los suelos. No lo habías pensado, ¿verdad?.

En cambio ahora, quizás estés pasando por un mal momento, quizás la vida te ha dado un revés, quizás estés inmerso en un proceso de cambio donde todo prácticamente a tu alrededor parece desmoronarse. Quizás, sientas que te has caído y en estos momentos te encuentres en el suelo. Si es así, levántate una vez más, porque ya aprendiste la maestría de levantarte mil veces si era necesario cuando tan sólo tenías unos meses de vida.

¿Sabes cuál es la diferencia entre el bebé y tú? ¿Sabes de donde saca la fuerza interior el bebé para volverse a levantar una enésima vez más? Y, ¿sabes por qué tú ahora ya no sientes esa fuerza de voluntad interna? Es muy sencillo. Verás, el bebé actúa por instinto, y el maestro que guía sus pasos es el corazón, que habla mediante el lenguaje de los sentimientos. Este es un maestro fuerte, luminoso, vital, poderoso, que sabe que sí que puedes, que sí que vales y que sí que te lo mereces. Mientras que tú, actúas por raciocinio, y el maestro que guía tus pasos es la mente, que habla mediante el lenguaje de los pensamientos. Este es un maestro débil, obtuso, limitado, donde reinan las sombras del miedo que constantemente te dicen que no puedes, no vales y no te lo mereces. Porque el maestro del corazón es tu Yo verdadero, mientras que el maestro de la mente es tu Ego, el Yo de los otros, forjado a fuego lento a lo largo de los años de tu vida por muchas de las personas que han formado parte de tu entorno más inmediato hasta ahora, inculcándote una percepción del mundo limitada, carente y llena de miedos.

Y estos miedos, aunque son espejismos proyectados sobre las paredes de nuestras mentes, pueden llegar a ser tan poderosos que incluso tienen la capacidad para destruir la propia vida.  (En España, a causa de la crisis económica, los suicidios han aumentado un 25%, y las enfermedades psiquíatricas un 15%.)

Así que si te encuentras en el suelo, amig@ mí@, levántate una vez más. Y cambia las cadenas de los pensamientos viciadamente culturalizados, por las alas de tus sentimientos, pues en ellos te reencontrarás. Y substituye al maestro de la mente, que te dice que no hay salida posible, por el maestro del corazón que te muestra la libertad de un nuevo horizonte. 

Amig@, si te levantaste más de mil veces cuando eras un bebé, ahora que eres mayor puedes volverte a levantar. Porque tuya es la vida, tuya es la libertad y con ella tus sueños para volver a comenzar.

Amig@, no hay más realidad que la que tú quieras proyectar.

domingo, 16 de octubre de 2011

15-0ctubre: Somos la Democracia, dentro de la democracia

Somos la Democracia, dentro de la democracia. Ya que la democracia es cada vez más cracia (krátos): poder; y menos demos: pueblo.

En las manifestaciones del 15 de Octubre se ha puesto de relieve, en miles de ciudades del mundo occidental, la dicotomía existente entre la Democracia del pueblo y la democracia del poder. Entre la esencia de la Democracia Real y la de aquellos que la han secuestrado, por intereses propios, para sustituirla por un sucedáneo.

El alma de la Democracia se ha hecho escuchar, una vez más, con la fuerza silenciosa de la suma de clamores individuales que exigen recuperar los derechos fundamentales a vivir una vida con dignidad. El pueblo reivindica, desde su exilio forzado, que se le devuelva su poder, secuestrado por un nuevo orden mundial al que llaman Mercado, que se alimenta de desahucios, recortes sanitarios, sociales y educativos, y que roba impunemente ilusiones y sueños a los más desprotegidos, que cada vez son más.

La democracia del poder, la que ejecuta los secuaces del dios Mercado, habla con el lenguaje aséptico de los números. La Democracia del pueblo, habla con el lenguaje humano, profundamente humano, de las personas. Para la democracia los cerca de 200 desahucios al día que se producen en España es una operación jurídico-financiera, justa legalmente. Para la Democracia, un desahucio es una tragedia familiar, injusta humanamente. Para la democracia, el hecho que el 25% de los niños españoles menores de 16 años sufra actualmente desnutrición por culpa de la crisis, forma parte de los reajustes necesarios del mercado. Para la Democracia, es una tragedia humana. Para la democracia de unos pocos, que justamente son los más poderosos, no hay otra manera de hacer. Para la Democracia de los muchos, existen mil fórmulas alternativas de hacer las cosas. Porque la motivación de los que forman parte de la democracia es no perder el poder, mientras que la motivación de los que formamos parte de la Democracia es justamente la justicia social.

Para la Democracia, la democracia no es el poder del pueblo, sino el de unos pocos que se enriquecen con las miserias de unos muchos.

Lo que clama al cielo es la ausencia de los políticos en la fiesta de la Democracia del 15-O. ¿Dónde estaban? ¿Por qué hacen oídos sordos? Y, aún más, ¿por qué nos ignoran? ¿No deberían estar trabajando en dar solución al clamor popular? O, ¿quizás es que no trabajan por y para la Democracia, sino para la otra?.

En la calle, a cara y pecho descubierto, porque la dignidad humana -y con ella sus sueños-, es lo único que no puede secuestrar el Mercado, cientos de miles de hombres y mujeres reivindicamos el pasado 15-0 el poder legítimo de la Democracia como garante de los derechos fundamentales de las personas. En la otra cara de la fiesta, escondidos en sus templetes, políticos y banqueros (junto a medios de comunicación mercenarios), se sienten altivamente poderos e inmunes al movimiento popular pacífico, pero fuertemente (r)evolución-ario, a la espera de renovar sus privilegios en la próxima convocatoria a las urnas el 20-N en pos de una falsa Democracia.

Quizás no veamos en España el triunfo de la Democracia, sobre la mal llamada democracia de unos pocos, como ha sucedido recientemente en Islandia que han llevado a la cárcel a políticos, entre ellos al ex primer ministro, y a banqueros por su implicación directa en la actual situación de crisis social, y que incluso han reformando su propia constitución vía Democracia Directa a través de las redes sociales. Quizás no lo veamos,… Pero sí que estamos viendo ya la dicotomía existente entre la Democracia real, la del pueblo, y la democracia artificial, la de unos pocos. Así que, cuando alguien te hable de Democracia, observa si habla como indignado o como complacido, pues por sus hechos los conocerás. Y en el caso que sea un complacido intenta aportarle luz sobre la indignación social, ya que la Democracia es un camino hacia la sabiduría colectiva como sociedad donde todos somos necesarios.

N.A.: El concepto de “(r)evolución” se lo he tomado prestado de mi buena amiga Sarah, con la que compartí una muy agradable fiesta de la Democracia el pasado 15-O.   

miércoles, 12 de octubre de 2011

Si te sientes frágil en tu seguridad, levántate y alza el vuelo

Si te crees segur@, en tu cómoda caja de cartón, estás equivocad@.

Si te crees tranquil@, por comprar tiempo envasado, te han estafado.

Si te crees infalible, por gozar de éxito en la vida social, te has confundido de espejo.

Si te crees protegid@, porque lo tienes todo bajo control, no te has leído las cláusulas de la vida.

Si te crees resguardad@, entre los muros de tu realidad, estás hipnotizad@ por un espejismo.

Si te crees inexpugnable, en tu coraza de hojalata, desconoces el golpe magistral y contundente de la humildad.    

Si te crees sólid@, frente a vientos y mareas, desvaloras la fuerza de la constancia de una gota.

Si te crees inatacable, porque te percibes alto e inalcanzable, olvidaste que tu línea de flotación está más abajo.

Si te crees inamovible, sobre tu baldosa decorada de hormigón, eres un ilus@ en un mundo impermanente donde todo cambia y se transforma a cada momento.

Si te crees segur@, tranquil@, infalible, protegid@, resguardad@, inexpugnable, sólid@, inatacable e inamovible en tu mundo exterior, es que aún no te has dado cuenta que no eres un ser libre, y lo más triste, no puedes volar.

Para volar hay que sentir las ráfagas del viento interno de la libertad.

Para poder volar hay que reencontrarse con uno mism@, rompiendo las cadenas que te atan a tu ilusoria realidad.

Para poder volar hay que despojarse del miedo, que no es tuyo sino de los otros, que no te permite levantar el vuelo.

Para poder volar hay que desapegarse de paisajes, roles y posiciones sociales, pues es la única manera de alcanzar los horizontes.

Para poder volar hay que dejarse fluir por las transformaciones continuas del presente, pues en el fluir está la vida y en ella la magia donde los sueños se crean.

Para poder volar hay que seguir el sendero del corazón, pues las alas sólo se despliegan por la fuerza instintiva de tu sentir.

Amig@, si ya no te sientes segur@, tranquil@, infalible, protegid@, resguardad@, inexpugnable, sólid@, inatacable e inamovible en tu mundo exterior, y comienzas a sentir que cambian tus gustos, percepciones, preferencias y prioridades de prácticamente todo aquello que hasta el momento te rodea, permíteme felicitarte porque tienes la gran oportunidad de aprender a volar.

Y lo que es más importante, no sólo tienes la plena capacidad, como ser humano que eres, de convertirte en un Ser Alado, sino que vas al encuentro maravilloso de reencontrate contigo mism@ y, desde la libertad interior, alcanzar el verdadero propósito de tu vida que ya intuyes en sueños. 

Tuya es la felicidad, tuya es la libertad, tuyos son tus sueños. Amig@, levántate, y alza el vuelo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Nunca eres siempre así, así que siempre puedes cambiar.

¿Sabías que nunca puedes bañarte dos veces en las mismas aguas de un río, porque estás fluyen y se renuevan constantemente?

Pues al igual que un río, tú nunca eres siempre el/la mism@, pues a cada respiración estás cambiando completamente por dentro y por fuera.

¿Sabías que cada veinte días renuevas todas las células de tu piel?

¿Y que cada mes cambias toda el agua de tu cuerpo, siendo consciente que eres un 80 por ciento de agua?

¿Y que cada tres meses renuevas todas y cada una de las gotas de tu sangre?

¿Y que cada año cambias la totalidad de las 60 mil millones de células que componen tu cuerpo?

Así pues, no me digas que siempre eres el/la mism@. Y mucho menos, que no puedes cambiar.

¿Sabías que desde que naciste estás modificando continuamente con tus pensamientos tu cerebro, formado por 100 mil millones de neuronas, y con él la manera de percibir y entender el mundo más inmediato que te rodea?

Y aún más, ¿sabías que con tus emociones y sentimientos estás transformado continuamente tus células y tu ADN a lo largo de tu vida?

Así pues, toma nota, y no me digas que no puedes cambiar.

Para cambiar tu vida debes cambiar por dentro, ya que nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior.

Para cambiar tu vida debes fluir por la vida como un río, sin apegos de paisajes pues solo producen estancamientos.

Para cambiar tu vida debes fluir por la vida como un río, porque no hay espada que hiera el agua por mucha fuerza que intente al cortarla.

Para cambiar tu vida fluye por la vida como un río, convirtiendo a tus sentimientos en el maestro que ilumina y guía el curso de tu destino.

Para cambiar tu vida fluye por la vida como un río, renovando concientemente tus pensamientos sabedor que eres el único responsable de qué conceptos, ideas, valores y percepciones deseas que entren y salgan de tu cerebro, que como piedras del río se modela a lo largo del trayecto.

Para cambiar tu vida fluye por la vida como un río de pensamientos y sentimientos, que fluyen y refluyen depurando todo lo que ya no te sirve en una transformación imparable que iniciaste el día en que naciste.

Amig@, no me digas que no puedes cambiar, porque al igual que el agua del río desde que leíste esto tú y yo ya no somos los mismos.

Y ahora que ya lo sabes, ¿a qué esperas a desestancarte y mostrarte felizmente renovad@ y diferente?

Tuyo es el cambio, porque está en ti, y con él el renacimiento diario.

sábado, 8 de octubre de 2011

Ante las venganzas ajenas, vuela alto porque ellos no saben volar

Amig@, a quienes son seres oscuros que sólo buscan hacer daño,
sé benevolente con su naturaleza, ya que cada cual actúa conforme a su nivel de conciencia.

Amig@, a quienes reafirman su identidad a través de destruir a otros que brillan más,
sé compasivo, porque hacen sólo lo que saben hacer en su nivel de crecimiento personal.

Amig@, a quienes se sienten triunfantes por haber consumado una venganza,
muéstrate desapegado de su éxito ya que no es más que una gota de ilusión efímera en medio del océano de la vida que todo lo recoloca y desdramatiza.

Amig@, a quienes deben sanar con urgencia su mente, su corazón y su espíritu,
muéstrate con humanidad porque se están consumiendo con celeridad por dentro.

Amig@, a quienes alimentan su feroz ego hambriento por destruir la imagen social de los demás,
muéstrate indulgente porque son pobres almas que en verdad se están autodestruyendo.

Amig@, a quienes sólo saben vivir entre conspiraciones y estratégias malévolas,
muéstrate inmune de espíritu porque es la mayor fuerza que los desarma.
   
Amig@, a quienes se deslizan entre el mundo de las sombras,
sé luz para que cuando hagan el cambio puedan ver una salida.

Amig@, a quienes viven en una realidad construida por sus propios miedos y carencias,
déjalos a un lado en su reino irreal y sigue tu camino donde el horizonte se abre a tu paso, el viento acaricia y renueva los paisajes, y el sol de un nuevo día calienta e ilumina tu vida.

Amig@, ante el ataque de seres oscuros, sé fiel a tu naturaleza de luz y despliega de nuevo las alas porque te reconoces libre, fuerte y seguro de construir de nuevo una nueva realidad

Amig@, ante los que sólo destruyen, vuela alto porque sabes que ellos no pueden volar.

lunes, 3 de octubre de 2011

Los finales son una ilusión, fruto de la ceguera de las identidades

Acabo de ver un pequeño video recién filmado en julio de este año en Edimburgo en el que un biólogo se jactaba de conseguir dar vida a un trozo de materia bajo el prisma de un microscopio que, según él, estaba muerta (Lee Cronin: Haciendo que la materia cobre vida). La verdad es que me ha parecido un juego de espejos de niños. Es como señalar un punto en un círculo y afirmar que ese es el final de ese círculo, y a continuación levantar de nuevo el dedo sobre la línea del círculo para volver a afirmar que se ha conseguido volver a dar continuidad a ese círculo cerrado en sí mismo.

¿Cómo podemos afirmar que algo está muerto en un punto de su proceso de evolución y transformación, en un universo infinitamente vivo que se encuentra en un continuo fluir de un eterno cambio de si mismo? A caso, ¿no nos enseñaron ya de pequeños la máxima elemental que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma? ¿No somos nosotros parte de esa energía? Sin hablar ya de la conciencia que forma parte de cada una de las partículas de energía del universo, donde se incluyen las células que conforman toda la materia orgánica, como ya sabían los antiguos y recientemente redescubren los científicos cuánticos.

Este pequeño escenario nos permite extraer dos aprendizajes:

1) Por un lado, que el fin de las cosas es una ilusión humana, ya que siempre, siempre, forman parte de un proceso de transformación de la naturaleza que observamos. A veces más superficial,  a veces más profunda o alquímica.

(Me gusta recordar que los egipcios no contaban en su vocabulario con la palabra muerte, sino que en su lugar utilizaban el concepto de cambio y transformación.)

2) Y, por otra parte, que el identificarnos con sólo una parte del conocimiento de las cosas nos produce ceguera, ya que no nos permite extraernos con la suficiente distancia de lo observado para ver un poco más allá de su estado puntual y concreto de evolución.

(Como las hormigas que no pueden ver desde el suelo el conjunto de la hilera, y con ella el otro lado de los múltiples obstáculos que se encuentran en el camino)

En otras palabras, y recogiendo un conocimiento práctico para la vida diaria, podríamos decir que:

1) Debemos reeducarnos para desdramatizar los finales de los ciclos en nuestra vida, ya que siempre existe un después, al igual que a la noche le sigue el día. Ello nos aporta serenidad de espíritu interior y un sentimiento de mayor libertad, pues al desdramatizar nos desapegamos tanto de lo físico como de lo emocional.

2) Así como debemos desaprender de las identidades que dan sentido y falsa seguridad a nuestras vidas, ya que son parcelarias y sectarias. Al liberarnos de la dictadura de nuestras identidades culturales nos estamos liberando de unas gafas que nos limitan la manera de ver y entender el mundo (biólogos, banqueros, ingenieros, políticos, marketinianos, etc). Para vivir e intuir la vastedad de la vida, y con ella su riqueza de infinitas posibilidades, debemos abrir nuestra mente y nuestro corazón a un espacio interior expuesto a los horizontes de los cuatro puntos cardinales.

Así pues, amig@ mi@, desdramatiza las ilusiones de los finales en tu vida y desaprende lo aprendido para poder intuir la vastedad luminosa de la realidad de las cosas, donde todo está interconectado con todo en un holograma infinito de conciencia que es el universo. Y así, desdramatizando y desaprendiendo, podrás volar!

lunes, 26 de septiembre de 2011

Si te sientes perdid@, es que estás cambiando

Si te sientes inquiet@. Si sientes que tu vida ya no te llena. Si percibes que te falta algo. Si ya no te sientes identificad@ con tus relaciones. Si te sientes desconectad@ de tu trabajo. Si sientes que quieres otra cosa pero no sabes el qué. Si no te sientes a gusto con tus actuales identidades. Si deseas salir de tu zona de comodidad. Si quizás no duermes bien. E incluso tienes ganas de llorar. No te estás volviendo loc@, es que estás mudando la piel. La piel interior de tu propio ser.

Pero aún te diré más. Si te encuentras perdid@, pero no puedes volverte hacia atrás, y al mirar hacia los lados y hacia delante sientes vértigo, no estás enferm@, es que te encuentras en medio del puente colgante de la transición de todo cambio. Detrás de ti dejaste la naturaleza que ya no eres, y frente a ti, una vez que atravieses el puente, se encuentra tu nueva naturaleza en la que te estás transformando. Por eso te sientes perdid@, porque aún estás en un punto indefinido del puente. Y por eso te sientes inquiet@ y con ciertos temores, porque ese puente es colgante.

El puente colgante de la transformación es un trayecto interno, construido por un entramado de peldaños emocionales por los que debes pasar para poder atravesarlo. O, ¿a caso te imaginabas que se puede transformar la energía de cada una de las células de tu ser sin sentir nada? La buena noticia es que, al igual que el proceso de la crisálida por el que pasa una oruga para transformarse en mariposa, tienes todo el potencial para convertirte en un ser con alas.

Ese entramado de peldaños emocionales del que está construido tu puente colgante es lo que posibilita el proceso del aprendizaje personal, único e intransferible, que te otorgará durante el camino un nuevo conocimiento y te permitirá durante el trayecto crecer como Ser Alado. Así que sé valiente y con la conciencia abierta camina hacia delante, hasta alcanzar la plena transformación de tu nueva naturaleza. Por el contrario, cabe la posibilidad que decidas congelarte en tu proceso natural y te quedes perdid@ durante mucho tiempo en medio del puente colgante, viviendo tu vida anterior sin ser ya el/la de antes, ni permitiéndote vivir en una nueva vida como un nuevo ser en el que debes renacer. Tuya es la decisión, y elijas lo que elijas estará bien.

Pero déjame decirte que por evolución natural entraste en el puente como un ser sin alas, y puedes salir de él habiéndote convertido en un Ser Alado. Y en el proceso transformador aprenderás que todo cambia en un eterno fluir, porque la impermanencia es ley de vida. Y que cuando sientes miedo no eres tú, sino los demás en ti, ya que los miedos no son más que sombras irreales proyectadas sobre las paredes de tu mente que solo quieren impedirte que despliegues las alas y vueles. Y aprenderás que Tú sí que puedes, sí que vales y sí que te lo mereces, todo aquello con lo que sueñes. Y descubrirás que el mundo no tiene horizontes. Y gozarás volando sobre mil paisajes. Y sabrás amar sin apegos, porque el amor encadenado es todo menos amor. Y disfrutarás al dejarte fluir intensamente por los instantes del continuo presente, que es la verdadera vida. Y serás feliz compartiendo momentos llenos de luz con otros Seres Alados. Y reconocerás la magia sanadora de un abrazo, una caricia, un beso y una sonrisa. Y te reconocerás dueñ@ de tu propia existencia. Y con las alas bien extendidas bajo un día de radiante sol o de refrescante lluvia, te sentirás viv@, te sentirás originalmente Tú. Y en ese descubrirte reconocerás tus habilidades y dones naturales, y hallarás tu medio natural donde los desplegarás con gracia y sin esfuerzo, porque ya eres Tú mostrándote al mundo con plena genuidad.

Así que ya sabes. Si te sientes perdid@, es que estás cambiando para convertirte en una versión mucho más mejorada de tu propia actual naturaleza. La transformación comenzó, y no tiene vuelta atrás. El paso por el puente colgante es un proceso de aprendizaje que te conduce al reencuentro con tu sabiduría interior, contigo mism@, donde llegarás a reconocerte y aceptarte tal y como eres, sin etiquetas con colorantes ni roles postizos edulcorantes impuestos por los demás. Y la mejor noticia de todas es que, si aún no te has dado cuenta, mírate en un espejo la espalda y verás cómo te están creciendo ya unas preciosas alas que en un día muy próximo te permitirán volar.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Las 3 verdades fundamentales del fracaso

1.-El fracaso es una experiencia de aprendizaje

El fracaso, en letras mayúsculas, tan sólo es una experiencia. Sí, has oído bien: el fracaso sólo es una experiencia. Una experiencia que nos permite adquirir un aprendizaje y, por tanto, forma parte de la naturaleza humana.

La percepción social positiva o negativa de ese aprendizaje está determinada por la cultura, por lo que ésta puede marcar con fuego a aquella persona que pase por dicha experiencia. Es decir, una persona que pase por la experiencia del fracaso, dependiendo del ambiente cultural en la que viva y se desarrolle, ante los ojos de su sociedad puede ser una persona que está aprendiendo o, por el contrario, puede ser calificado como un inútil y una mancha para la sociedad que sólo trae vergüenza y que, por tanto, hay que esconder. Qué posturas tan divergentes, ¿verdad?. Es como si el fracaso pudiera ser un padre intransigente que ante una equivocación de su hijo le gritara:

-¡Eres un inútil! ¡Es que no vales para nada!-, y acto seguido le castigara indefinidamente.

O, por el contrario, el fracaso puede ser un padre comprensivo que ante una equivocación de su hijo, le pone toda su atención para enseñarle de manera paciente cómo se debe de hacer correctamente para que no vuelva a caer en el mismo error.

Así pues, la persona que experimenta el fracaso en una sociedad abierta y comprensiva, que entiende la experiencia como un proceso de desarrollo personal de la propia persona y a su vez enriquecedor para el conjunto de la comunidad, no va a tener mayores problemas que el aprender de dicha experiencia. El problema lo tiene aquella persona que vive en un entorno que concibe el fracaso como una vergüenza social que hay que castigar en el ámbito público y privado, porque a ésta persona le están atacando de manera directa y sin miramientos su línea de flotación personal: la autoestima.

2.-Fracasamos porque es Ley de Vida

¿Por qué fracasamos?, nos preguntamos. La respuesta es bien sencilla: porque es Ley de Vida. Podemos decirlo más alto, pero no más claro. El fracasar forma parte de nuestro proceso de aprendizaje, y es un denominador común y universal a toda la humanidad.

Tanto es así que, en el mundo de los negocios, en cualquier país que se analice, los expertos han llegado a una misma conclusión: el 80% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) fracasan antes de los cinco primeros años, y el 90% del total no llega a los diez años. Y esto pasa en los cinco continentes, sin excepción alguna.

Esta percepción del fracaso como Ley de Vida, y más específicamente como denominador común del ser humano en el ámbito de los negocios por poner un ejemplo, es extensible a cualquier dimensión de nuestra vida, ya sea personal, profesional o social. Podemos estigmatizarnos negativamente ante una experiencia de aprendizaje de fracaso, y congelarnos en ese estado (por imposición cultural, en un ataque frontal directo contra nuestra autoestima), o podemos aprender de la experiencia en positivo para crecer personalmente (trascendiendo esa cultura). ¿Cuántas veces no han escuchado a una persona separada o divorciada, después de varios intentos por experimentar e intentar consolidar una nueva relación sentimental, y con independencia de lo que pueda opinar su entorno: “ahora ya sé lo que quiero y lo que no quiero”?... Eso es sabiduría fruto de la experiencia.

3.-Tú nunca fracasas, sólo te transformas

Si el fracaso es una experiencia que nos permite adquirir un aprendizaje, y a su vez forma parte de la naturaleza humana, la persona que experimenta el fracaso debe trascender de manera individual a esa cultura ambiental que erróneamente le inculca que es un inútil como persona y una vergüenza para su entorno social. El fracaso forma parte de la evolución natural de toda persona, con independencia de las etiquetas que cada cultura intente imponer en un momento histórico concreto, y por tanto limitado.

El primer paso que hay que dar para trascender individualmente a una visión colectiva y cultural sobre el fracaso, es entender que el fracaso forma parte de una transformación personal y natural. Y ese entendimiento, que rompe los muros culturales que nos han impuesto desde el momento incluso anterior a nacer, es una experiencia íntima que la persona inicia en un camino personal en busca de nuevo de la luz de un nuevo día.

Recuerda: Tú nunca fracasas, sólo te transformas en un proceso de crecimiento personal continuo por alcanzar nuevas y mejores versiones renovadas de ti mismo. ¿Cómo no vas a transformarte en un mundo cuya Ley de Vida es la transformación continua, donde nada es siempre igual y todo es impermanente? Así pues, vive fluyendo con los cambios de tu vida, con la libertad y la serenidad de espíritu de un sabio que sabe que todo siempre se transforma y que no existen los fracasos, sólo las experiencias. Ya que conocimiento sin experiencia real solo es inteligencia, algo profundamente humano. Pero conocimiento con experiencia real es sabiduría, algo esencialmente divino. Y quien no experimenta, no se equivoca; por lo que equivocarse, fracasar, forma parte de nuestro camino hacia la sabiduría y la transformación personal.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Las palabras cambian el mundo…, cuando las personas están preparadas

Cuando era pequeño, tenía la profunda convicción que con las palabras se podía cambiar el mundo. Pero a medida que me fui haciendo mayor, esa idea romántica se desvaneció ante la rigidez de la mente y los corazones humanos. Hasta que pasado un tiempo, redescubrí que en verdad las palabras tienen el poder de la transformación en las personas, pero sólo cuando éstas están preparadas.

Al igual que un ciego no puede ver la luz, y con ella su belleza. Una persona dormida interiormente no puede percibir el poder sutil pero profundo de las palabras.

La grandeza del poder de las palabras es que sólo se muestra a aquellos que están preparad@s para recibirlo. No obliga, ni coacciona, ni presiona a nadie. Al contrario, si la persona no está evolucionada en la intimidad de su ser, el poder de las palabras no se muestra, ya que respeta el proceso de crecimiento personal de cada uno.

El poder de las palabras es directamente proporcional al nivel de conciencia de cada persona. Las palabras transmutan la esencia de la naturaleza humana, como parte de la alquimia que transforma al gusano en mariposa, pero su poder sólo se muestra desde la frecuencia del amor. Sin el amor, las palabras son piedras duras, opacas y compactas en las manos de quienes las sustentan, y solo sirven para lanzárselas unos a otros en un juego que sólo distrae, confunde, y no lleva a nada. Pero ya en las proximidades de la dimensión del amor, las palabras irradian una luz que todo lo transforma, adaptando una nueva estética de piedras preciosas y sagradas.

Las palabras son piedras de un profundo saber universal, que sólo muestran su verdadera naturaleza a aquellas personas en cuyo interior prende la llama de la luz de su esencia humana. Los reconocerás porque son Seres Alados, los reconocerás porque en sus espaldas despuntan ya unas alas.

Las palabras tienen el poder de transformar tu vida, porque es el lenguaje de los pensamientos con los que creas tu realidad y cambias, transmutas y sanas tu propia naturaleza molecular. Y no lo digo yo, sino que a estas alturas del siglo XXI lo gritan en voz alta y públicamente la física cuántica, la física molecular y la física biológica. Y si no me crees, pregunta a cualquier científico que te lo constatará con hechos empíricos, algo que los sabios ya conocían desde la antigüedad. Mantenerse en la creencia errónea de que nuestras palabras, como lenguaje de nuestro pensamiento, no crea nuestra propia realidad, es como continuar sosteniendo la máxima de que la Tierra es plana.

Las palabras tienen el poder de transformar el mundo, desde el interior de las personas, cuando éstas están preparadas. Así que ya sabes, sé respetuoso y responsable con las palabras, porque ellas tienen el poder de crearte un nuevo mundo en tu nuevo renacer. Y ahora que ya sientes su poder, y ya te es imposible verlas como simples piedras, despliega tus alas y vuela alto, porque ellas iluminarán tu verdadero camino en un viaje maravilloso por entre mil diferentes paisajes que te llevarán al reencuentro contigo mism@ como Ser Alado.

Que la fuerza luminosa del poder transmutador de las palabras te acompañe en tu nuevo renacer, y que con ellas ilumines el camino de nuevos Seres Alados, para juntos cambiar el mundo ahora que ya somos muchos los que tenemos alas y estamos preparados.

Que el verbo (la palabra), se haga una vez más realidad!