viernes, 3 de marzo de 2017

Conoce la fórmula de la Innovación: I=PIx(EI+PPI)

La Innovación es el motor del desarrollo y el empuje hacia la competitividad y excelencia en todos los sectores productivos, en un mercado globalizado y muy competitivo. De hecho, aquellas empresas que no consigan diferenciarse de sus competidores, perderán clientes y se verán muy cerca del fracaso, una máxima hecha norma básica en nuestros tiempos. Cuando hablamos de integrar una estrategia de Innovación en las empresas, es ampliamente conocido que nos referimos a la ejecución de una idea verdaderamente inspiradora y que describirá un estado futuro deseable para la empresa; que la idea debe ser ambiciosa en términos de que proporcione las bases para alejarnos de la competencia, vencer a la competencia y crear nuevos espacios; que el proceso de elaboración tiene que ser abierto; que su concepto y ejecución deben ser adecuados para el tiempo y contexto en que se desarrolla, pero que a su vez debe ser adaptable y capaz de evolucionar con el tiempo; que necesita de un buen enfoque y ser realista acerca de cuántas y qué tipo de iniciativas de innovación una empresa puede manejar al mismo tiempo; y que requiere de una óptima gestión de liderazgo y un adecuado ambiente de desarrollo (que no tiene por qué ser dentro de la misma empresa madre). Todo esto lo conocemos, pero ¿sabemos cuál es la fórmula de la Innovación?.

En ocasión de la solicitud que me hizo una escuela de negocios universitaria hace unas semanas para desarrollar la materia de un módulo formativo sobre “Identification of Innovation Challenges (Innovation Strategy)” como parte de un Master International Business Innovation (MIBI), se me despertó la necesidad de conceptualizar la competencia de la Innovación en una fórmula que sintetizase los componentes fundamentales de su nomenclatura, a modo de resumen pedagógico del conjunto de la materia (Toda excusa es buena a la hora de ampliar y desarrollar la apasionante aventura de “Las Fórmulas de la Vida”, que recopila formulaciones de las unidades independientes de conocimiento del Desarrollo Competencial). Veamos, sin más preámbulos, de una manera sencilla, sintética y práctica, la fórmula de la Innovación, con independencia si la Innovación es de naturaleza Radical o Disruptiva o Incremental:

I=PIx(EI+PPI)

La Innovación (I) es igual al producto de las Personas Innovadoras (PI) por la suma de los factores del Entorno Innovador (EI) y los Procesos Productivos Innovadores (PPI).

1.-Personas Innovadoras (PI)

Está claro que no hay Innovación sin Personas Innovadoras. De hecho, la Innovación como gestión de habilidades del Talento es un factor clave que marca la diferencia entre las empresas, incluso más que el factor tecnológico, pues la tecnología por sí misma no es una ventaja competitiva, ya que son las habilidades personales innovadoras quienes la hacen competitiva.

Para definir las características de las Personas Innovadoras, nada mejor que basarnos de carácter general -y de manera redefinida-, en los principios básicos que expone Idris Mootee en su libro Design Thiking sobre innovación estratégica:

1.1.-Están orientadas a la acción:
Aplican un enfoque de actuar para aprender de manera interdisciplinaria frente la resolución de problemas. Toman en cuenta diversos intereses y capacidades por medio de experiencias cognoscitivas prácticas y aplicadas entre los diferentes miembros de un grupo.

1.2.-Están a gusto con el cambio:
Son disruptivas y provocadoras por naturaleza, porque fomentan nuevas maneras de abordar los problemas. Las Personas Innovadoras se salen de los roles convencionales y huyen de los dogmas existentes, para analizar nuevas metodologías para resolver problemas.

1.3.-Son antropocéntricas:
Siempre se centran en las necesidades del cliente o del usuario final, incluyendo las inexpresadas, insatisfechas y desconocidas. Para ello, emplean diversas técnicas de investigación basadas en la observación y la escucha, para informarse sistemáticamente sobre las necesidades, tareas, pasos e hitos del proceso.

1.4.-Integran la previsión:
Imaginan de forma anticipada y disciplinada el futuro. Con previsión afrontan el futuro con incógnitas, y esperan afrontar una información insuficiente durante el proceso de descubrir y crear un resultado tangible.

1.5.-Utilizan un proceso constructivo dinámico:
Son iterativos. Exigen una definición, redefinición, representación, evaluación y visualización constantes. Participan de una experiencia cognoscitiva constante, que surge de la necesidad de obtener y aplicar nuevas percepciones a los objetivos cambiantes. Por este motivo, la definición de prototipos, la creación de artefactos tangibles y compartibles, se convierte en un elemento importante del conjunto de instrumentos de las Personas Innovadoras.

1.6.-Fomentan la empatía:
Colocan al usuario en el centro de todo. Fomentan el uso de instrumentos que les ayuden a comunicarse con las personas, con objeto de comprender mejor sus conductas, expectativas, valores, motivaciones y las necesidades que les impulsan y que mejorarán sus vidas. Usan esta información para desarrollar nuevos conocimientos por medio del aprendizaje y la experimentación creativa.

1.7.-Reducen los riesgos:
Tanto si se trata del desarrollo y el lanzamiento de un nuevo producto como de un servicio, aprenden de los pequeños fracasos inteligentes para crear futuros beneficios. Reducen los riesgos al tener en cuenta todos los factores presentes en el ecosistema de desarrollo, incluyendo la tecnología, el mercado, la competencia, los clientes y la cadena de proveedores.

1.8.-Pueden crear significado:
Las Personas Innovadoras captan y expresan la información necesaria para formar y socializar el significado mediante diversos medios de comunicación. Llegar a este punto les requiere su tiempo, y los van forjando por medio de las múltiples interaciones y conversaciones.

1.9.-Pueden llevar la creatividad empresarial al siguiente nivel:
Fomentan una cultura que valora los cuestionamientos, inspiran la reflexión frecuente mientras se actúa, celebran la creatividad, aceptan la ambigüedad y crean significado visual por medio de interacciones con visualizaciones, objetos físicos y personas.

1.10.-Representan la nueva lógica competitiva de la estrategia empresarial:
Permiten a las compañías crear nuevos productos, experiencias, procesos y modelos de negocio que trascienden lo que meramente funciona. Los convierten en productos deseables, lo cual constituye una ventaja competitiva realmente sostenible por medio de la innovación.

En este punto recomiendo las lecturas de las fórmulas del Pensamiento Computacional, la Creatividad, la Motivación, el Liderazgo y la Inteligencia Emocional recogidas en “Las Fórmulas de la Vida”.


2.-Entorno Innovador (EI)

Tan importante como las Personas Innovadoras es el Entorno Innovador adecuado donde se desarrollan. Dicho Entorno Innovador debe tener en cuenta diferentes aspectos, uno de los más importantes es la estrategia de Innovación, encargada de marcar el rumbo de los esfuerzos de Innovación. Esta deberá estar alineada con la estrategia del negocio, pues ya lo decía Séneca: “si no sabes hacia donde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable”.

Un Entorno Innovador se caracterizan por 8 factores claves:

2.1.-Motivación definida
Cuando una empresa inicia o refuerza su apuesta por la Innovación, lo que está haciendo no es otra cosa que generar cambios (que, como todos sabemos, generan resistencias). Por lo tanto, antes que nada, la empresa debe tener claro cuál es la razón que la impulsa a innovar. Las motivaciones para innovar pueden ser varias: dar respuesta a un entorno cambiante, crecer o crear ventajas competitivas, etc. Sean cuales sean las razones, es conveniente hacerlas explícitas.

2.2-Objetivos definidos
Los objetivos de la Innovación tienen que estar al servicio del plan de desarrollo estratégico de la empresa. Hacen referencia al conjunto de metas que una empresa se propone obtener a partir de los esfuerzos destinados a innovar.

2.3.-Definición Interna
Uno de los pasos imprescindibles para la creación de una cultura innovadora es construir un lenguaje común en la empresa en torno al concepto de Innovación. Especialmente, obtener una Definición Interna de Innovación elaborada por personas procedentes de diferentes áreas, y validada por la alta dirección, que deje muy claro que es y que no es Innovación para cada departamento en particular. Dicha definición deberá ser personalizada, clara, concreta y compartida por toda la empresa.

2.4.-Directrices Innovación
Consiste en el establecimiento de una serie de principios que ayudan a comunicar cuáles son los requisitos que tienen que cumplir los proyectos de Innovación para ser considerados y recibir el apoyo de la empresa. Actúan como restricciones y delimitan, por lo tanto, el espacio de Innovación de la empresa.

2.5.-Retos de la Innovación
Sin Retos no hay Innovación posible. Las oportunidades y amenazas (Retos) son la fuente de la Innovación. Por esta razón, es necesario realizar un análisis interno y externo (DAFO) de los distintos aspectos que han de conducir a establecer una estrategia de Innovación. Uno de los más importantes es definir dónde innovará la empresa.

2.6.-Vectores de la Innovación
Una vez identificado los Retos, se tendrá que decidir cuáles atacar. Es evidente que no se podrán atacar todos. La estrategia implica tomar decisiones, lo que incluye también hacer renuncias, puesto que la Innovación requiere de un elevado grado de enfoque. Dicho enfoque son los Vectores de Innovación, los cuales están formados por distintos Retos relacionados, que pueden ser del tipo: por segmentos de clientes, por necesidades y problemas de clientes, por tecnologías, por productos y servicios, por capacidades y recursos, por geografías, o por modelos de ingresos.

2.7.-Niveles y Riesgos
Los Entornos Innovadores buscan un equilibrio entre proyectos con distintos Niveles de Innovación y, en consecuencia, distintos grados de Riesgo de Innovación. Y, al mismo tiempo, satisfacer los objetivos de ventas a corto plazo sin poner en peligro el crecimiento futuro para sostenibilidad de la empresa.

2.8.-Oportunidades del Entorno
Un Entorno Innovador, a su vez, tiene en cuenta las Oportunidades del Entorno en el que se focaliza, ya sea por criterios de oportunidad de sostenibilidad medioambiental, oportunidad demográfica, oportunidad tecnológica, etc.


3.-Procesos Productivos Innovadores (PPI)

Pero, en definitiva, son los Procesos Productivos Innovadores quienes materializan con éxito las expectativas generadas por las Personas Innovadoras en un Entorno Innovador adecuado, pues sin una metodología y recursos óptimos (Innovación Frugal a parte), no se puede asegurar el éxito del proyecto innovador.

Los Procesos Productivos Innovadores se caracterizan por 4 factores claves:

3.1.-Detectores de Innovación
Tan importante como innovar es buscar fuentes de inspiración para encontrar e identificar nuevas oportunidades de Innovación. Algunas de las herramientas y metodologías de los Detectores de Innovación, las cuales son complementarias entre sí, son:

-Identificar y clasificar tendencias: Los cambios sociales, demográficos o tecnológicos acostumbran a crear oportunidades de innovación. Especialmente cuando se busca en sus intersecciones.

-Explorar múltiples futuros: Imaginar diferentes escenarios de futuros, y las implicaciones que se derivarían de cada uno de ellos.

-Equipo de exploradores: Crear un equipo de personas que sea responsable de identificar nuevas oportunidades.

-Trabajar con usuarios activos: Los usuarios con necesidades más extremas o avanzadas, llamados “lead users”, pueden ser una fuente de inspiración para descubrir soluciones que en el futuro puedan satisfacer a un número mayor de usuarios.

-Inmersión profunda: Utilizar técnicas, como la etnografía, para comprender el comportamiento de los clientes y lo que desean, en lugar de preguntarles que hacen y que quieren.

-Experimentar y aprender: Pasar a la acción para aprender de primera mano, a través de la construcción de prototipos de baja resolución, en lugar de dedicar demasiado tiempo a analizar y planificar.

-Concursos de ideas: Fomentar la participación activa de los miembros de la organización a partir de la convocatoria de concursos en los que se pidan ideas o áreas de oportunidad.

-Movilizar actores externos: Organizar talleres con personas externas a la empresa, como por ejemplo proveedores, clientes o expertos en una temática concreta.

-Conectar sectores: Desarrollar mecanismos para adaptar elementos de otros sectores al sector en el que opera la empresa.

-Talleres de generación de oportunidades: Utilizar técnicas creativas para generar nuevas oportunidades de crecimiento.

-Intraemprendedores: Permitir que personas que tienen interés en proyectos específicos, puedan dedicar una parte de su tiempo a desarrollarlos hasta que se decida si es conveniente que se transformen en proyectos formales de Innovación.

-Diversidad: Establecer políticas de contratación basadas en buscar la máxima diversidad, de modo que se disponga de puntos de vista muy distintos dentro de la propia organización.

-Innovación abierta: Incorporar estrategias de Innovación abierta en la fase de identificación de oportunidades, un ejemplo sería cooperar con start-ups, escuelas de negocio o universidades.

-Importar innovación: Importar y adaptar innovaciones lanzadas por empresas pequeñas en mercados lejanos a aquellos en los que está presente la empresa. Para hacerlo es conveniente establecer mecanismos de inteligencia competitiva.

-Utilizar las redes sociales: Crear comunidades online de personas que compartan intereses relacionados con las diferentes áreas que la empresa desea explorar.

3.2.-Metodología de Innovación
Una vez que se han implementado los Detectores de Innovación, la Innovación como Proceso Productivo sólo tiene lógica de ser cuando mejora el desempeño de un negocio en aspectos que están alineados con su estrategia empresarial. De hecho, esta congruencia es esencial para lograr el cambio radical en la empresa, por lo que se requiere de una metodología de trabajo bien definida.

La metodología de los Procesos Productivos Innovadores contempla los siguientes pasos:

-Establecimiento de la visión de negocio.
-Establecimiento de políticas y valores.
-Identificación de objetivos.
-Selección de procesos para innovar.
-Identificación de agentes de cambio.
-Desarrollo de una visión de proceso.
-Entendimiento de los procesos existentes.
-Desarrollo e implantación de los nuevos procesos.

3.3.-Fuentes de Innovación Técnica
No obstante, para aplicar cualquier tipo de Metodología se requieren de recursos, tanto técnicos como humanos. Las Fuentes de Innovación Técnica comprenden los nuevos productos y procesos y los cambios significativos, desde el punto de vista tecnológico, en productos y procesos, que permiten ejecutar los Procesos Productivos Innovadores en el siglo XXI y que sin las mismas no se concibe hoy en día la Innovación empresarial. Así, dichas fuentes de recursos permiten:

-Introducir nuevos o mejorados productos en el mercado.
-Introducir nuevos o mejorados servicios.
-Implantar nuevos o mejorados procesos productivos o procedimientos.
-Introducir y validar nuevas o mejoradas técnicas de gerencia y sistemas organizacionales que se aplican en fábricas y empresas.

3.4.-Fuentes de Recursos Humanos
Por su lado, las Fuentes de Recursos Humanos es el activo intangible de toda empresa que crea Innovación a través de la Gestión del Talento. Pues a día de hoy, y parafraseando a Einstein, las personas son las que imaginan y movilizan el conocimiento: “(...) la creatividad genera las ideas, la invención construye con ellas un prototipo, la innovación lo lleva a la práctica”. Es la Innovación quien hace competitivas las empresas, pero son las personas quienes generan la Innovación. Una materia que desarrolla la Gestión del Talento, pues el talento humano es un enfoque estratégico innovador de dirección cuyo objetivo es obtener la máxima creación de valor para la empresa, a través de un conjunto de acciones dirigidas a disponer conocimientos, capacidades y habilidades necesarios para ser una empresa competitiva. En este punto, recomiendo el Business Model of Talent, como instrumento de gestión empresarial clave para la innovación y la competitividad.


N.A.: Este artículo forma parte de la serie de “Las Fórmulas de la Vidaque tienen como objetivo conceptualizar las unidades nucleares de conocimiento independientes sobre las que se construye la materia del Desarrollo Competencial, para de este modo -como si se tratasen de piezas de lego- poder configurar a medida la estructura didáctica para cualquier caso teórico o práctico del Management.



viernes, 10 de febrero de 2017

Conoce la fórmula de la Actitud: A=(F.M)E

Hablando hace unos días con un directivo de una empresa vinculada al mundo de los grandes grupos financieros, éste me comentaba que los trabajadores seniors de la banca se hayan inmersos en un “estado de crisis de Actitud” ante la incertidumbre de poder ser despedidos en cualquier momento frente a la restructuración que está sufriendo el sector. Una crisis de Actitud que afecta, de manera directa, a su nivel de productividad y valor proactivo hacia la compañía, y que podemos hacer extensivo a cualquier otro sector bajo los efectos directos de una crisis económica. Y es que, como todos sabemos, la Actitud no tiene nada que ver con el conocimiento y las habilidades que pueda tener una persona, sino con su predisposición más o menos positiva a la hora de actuar y afrontar los retos diarios que nos depara la vida frente a una situación determinada.

La crisis de Actitud se puede gestionar de diversas maneras en una organización mediante las herramientas que nos ofrece el Desarrollo Competencial (materia que desarrollamos en “Las Fórmulas de laVida”), pero previo a su gestión debemos conocer la propia naturaleza de la Actitud para saber a qué nos estamos refiriendo y a qué nos estamos afrontando. Así pues, veamos seguidamente de manera conceptualizada la unidad de conocimiento independiente de la Actitud -como materia del Desarrollo Competencial-, bajo la técnica pedagógica de su formulación:

A=(F.M)E

La fórmula de la Actitud (A) es igual al producto de los factores de la Focalización (F) por la Motivación (M), elevado al Esfuerzo (E).

1.-Focalización (A)

El primer factor de la formulación de la Actitud es la Focalización, que no es más que la atención que ponemos hacia algún aspecto de la vida, con independencia del nivel de interés que nos pueda suscitar. Esta Focalización, no obstante, es intrínseco al componente cognitivo de la nomenclatura, pues nos permite emitir de manera consciente un valor determinado sobre aquello que ponemos la atención.

La Focalización dirigida es un elemento nuclear clave en la Actitud, pues determina nuestro estado de conciencia con nosotros mismos y en relación a la realidad más inmediata que nos rodea, como ya hemos visto con anterioridad en otras formulaciones como la Fórmula del Pensamiento Positivo o la Fórmula de la Felicidad. Puesto que de nuestra Focalización se deriva la acción consiguiente que vamos a manifestar en nuestra vida. Dime en qué te focalizas, y te diré cuál será tu próximo acto. En otras palabras, la Focalización no es más que la predefinición de un objetivo potencial a conseguir, cual arquero fija el punto de mira de su flecha.

2.-Motivación (M)

Pero no hay proceso cognitivo de Focalización sin su componente afectivo, que nos genera un sentimiento a favor o en contra de aquello en que ponemos la atención, el cual no es otro que el factor conocido como Motivación. Un proceso indisociable en la naturaleza humana, ya que pensamiento y sentimiento son dos caras de una misma moneda, pues mientras el pensamiento es la conceptualización racional de nuestro mundo, el sentimiento es la carga emocional de dicha conceptualización. Sí, somos seres pensantes-sintientes, a diferencia de la inteligencia artificial.

Para no extendernos en los factores que determinan la Motivación de toda persona (búsqueda de la Seguridad, la Afiliación, el Reconocimiento, la Autorealización, etc), nos derivaremos a su propia nomenclatura desarrollada en el artículo de la Fórmula de la Motivación. No obstante, destacaremos que la Motivación, dentro del contexto específico de la Actitud, se caracteriza por tres rasgos de comportamiento:

1.-Ilusión.
Una persona motivada es una persona ilusionada por conseguir el objetivo que se ha fijado, lo cual se manifiesta en un estado emocional complementario de alegría frente al nuevo reto.

2.-Acción.
Una persona ilusionada busca pasar a la acción -sin dilaciones- para conseguir el objetivo que se ha fijado, lo cual se manifiesta en un estado emocional complementario de optimismo frente al nuevo reto. (En este punto, recomiendo las lecturas de la Fórmula de la Creatividad y la Fórmula de Gestión del Conocimiento).

3.-Autoestima.
Una persona ilusionada y activa por conseguir el objetivo que se ha fijado fortalece su autoestima, lo cual retroalimenta la propia Motivación (En este punto, recomiendo la lectura de la Fórmula de la Autoestima).

3.-Esfuerzo (E)

Pero como todos sabemos, la Actitud requiere de un tercer factor clave para conseguir cualquier objetivo en el que estemos focalizados y motivados por alcanzar, y este no es otro que el factor -tan desvalorado en nuestro tiempo- del Esfuerzo. Sí, debemos reivindicar una vez más la cultura del Esfuerzo para poder autorealizarnos personal, social y profesionalmente como individuos. Pues nadie consigue nada desde el sofá de su casa.

El factor del Esfuerzo es el componente conductual de la Actitud, el componente activo por excelencia de la Actitud, que nos permite reaccionar de una determinada manera frente aquello en lo que estamos focalizados (componente cognitivo) y motivados (componente afectivo). Y que se caracteriza por tres rasgos de comportamiento:

1.-Persistencia.
Para alcanzar un objetivo se requiere de una Actitud persistente, ya que todo proceso en la vida cuenta con un desarrollo natural de las cosas marcado por los vectores de velocidad (movimiento), espacio (cambio de puntos de referencia del escenario en el que nos situamos) y tiempo (cronología de la dirección en la que nos movemos y cambiamos de escenario).

2.-Flexibilidad.
Para alcanzar un objetivo se requiere de una Actitud flexible, lo que significa capacidad de adaptabilidad frente a los nuevos retos que se nos presentan en nuestra empresa personal. Una Actitud del Esfuerzo flexible significa, a su vez, que si bien tenemos definido nuestro objetivo a alcanzar, no podemos ser intransigentes en las expectativas (planes estratégicos de desarrollo) de cómo vamos a realizar dicho viaje, conscientes que transitamos por un mercado volátil en continuo cambio y transformación.

y, 3.-Compromiso.
Para alcanzar un objetivo se requiere de una Actitud comprometida con nosotros mismos y con la nueva realidad que queremos conseguir. Pues sin Compromiso no hay Persistencia ni Flexibilidad, ya que la plena implicación con nuestra empresa personal viabiliza la sostenibilidad en el tiempo del Esfuerzo necesario para obtener el éxito esperado. (En este punto, recomiendo las lecturas de la Fórmula del Engagement y la Fórmula del Business Model of Talent, donde empresa y trabajador tienen implicaciones claves por igual).

Resumiendo, en la vida la Actitud es prácticamente todo. Un valor que debemos poner en alza, más si cabe, en momentos de dificultad. Pues solo con una buena gestión de la Actitud se consigue superar los retos que nos depara la vida, lo contrario es la aceptación de una derrota anunciada. Frente a ambientes en crisis de estado de Actitud, tengamos la Actitud inteligente de reactivar los factores claves de su nomenclatura. Fiat lux!


N.A.: Este artículo forma parte de la serie de “Las Fórmulas de la Vida” que tienen como objetivo conceptualizar las unidades nucleares de conocimiento independientes sobre las que se construye la materia del Desarrollo Competencial, para de este modo -como si se tratasen de piezas de lego- poder configurar a medida la estructura didáctica para cualquier caso teórico o práctico del Management.

lunes, 6 de febrero de 2017

Ante la Incertidumbre de la vida: Actitud, Adaptabilidad y Gestión Emocional

Que toda acción tiene una reacción de igual magnitud y dirección pero en sentido opuesta a la primera, como anunció Newton hace ya más de tres siglos, solo existe en una realidad constante y determinada propia de los libros de la física clásica. En nuestra realidad cotidiana multidimensional, propia de un mundo globalizado en la suma de microrealidades a velocidades diferentes que interactúan entre ellas sin consideraciones de espacio-tiempo, una acción puede tener una reacción de menor, igual o mayor magnitud y dirección y en cualquier sentido posible a la primera. En otras palabras, que si bien todo efecto tiene un causa, la dimensión de esta causa es, a todas luces, incierta frente a todo pronóstico. Y si no que se lo pregunten a los protagonistas de la caída del Muro de Berlín, a los sabios de la política de austeridad económica de la UE como fórmula anti-crisis, a los británicos con el juego electoral de mesa del Brexit, a las recientes elecciones norteamericanas y los mandatos ejecutivos de Trump, o al propio proceso del auge soberanista catalán en España. Un cúmulo de reacciones posibles inciertas frente a acciones muy concretas. Y es que, en un mundo complejo e impermanente con múltiples variables, la incertidumbre se impone (Un principio que los físicos ya conceptualizaron a principios del s.XX dentro de la lógica cuántica: Principio de Heisenberg).

Pero no nos vayamos a escalas socio-políticas o subatómicas, la incertidumbre determina nuestras vidas cotidianas con cada una de las acciones que realizamos en nuestras decisiones diarias (La vida es una continua decisión). A cada acción que protagonizamos, ya sea pasiva o activa, desde hacer una simple cosa u otra diferente en nuestra libre elección (ya sea en el seno de nuestra familia, con los amigos, o en lo que respecta a nuestro mundo profesional), desencadenamos un hilo de acontecimientos de reacción incierta que modifican nuestra realidad más inmediata para crear otra diferente en magnitud, dirección y sentido que determinan una nueva posición en nuestra vida presente. Y es así, a diferencia de otros posibles tiempos pasados más serenos y predecibles, porque el mundo de referencias del siglo XXI es volátilmente inconstante en su fugacidad de cambio y transformación, y complejo en su poliédrica estructura socio-económica.

Sí, es como si viviéramos en el interior de un juego de Tetris tridimensional o de un gran cubo de Rúbik cuyas piezas, que componen y determinan la forma de nuestra realidad, estuvieran en incesante movimiento. Y ante este hecho solo cabe la aceptación. Aceptar que el paradigma de vida que nos enseñaron (y no nos prepararon) en la escuela, y del que proceden nuestros padres, ha cambiado: De una previsión de vida certera hemos pasado a la experiencia de una vida incierta, donde las reglas de la lógica clásica ya no sirven y donde nada se puede dar ya por sentado. Una característica que los budistas denominan -y que toma mayor sentido si cabe en los tiempos actuales-, Principio de Impermanencia: nada es nunca siempre igual, todo está en continuo cambio y transformación. Un principio que solo los gurús del “Big Data” o de las “Machine learning” podrán controlar, y cuyo privilegio está claro (porque la información es poder) no es ni será accesible para el resto de los mortales.

Mientras tanto, para el resto de personas de a pié, queda claro que una mala gestión de la incertidumbre que genera la experiencia de la impermanencia en nuestra vida nos puede llevar a estados de ánimo agobiantes propios de un desequilibrio emocional. Pero bien gestionada podemos encontrar en la incertidumbre el redespertar de la curiosidad por observar, a veces con cierta diversión e incluso ilusión, cuál va a ser la siguiente novedad en nuestro impredecible mundo cambiante (lo que bien mirado, no nos va a permitir aburrirnos, haciendo de la vida misma una experiencia entretenida). Es por ello que más importante que el destino, al final donde debemos poner la atención de nuestra actitud vital es en la calidad personal de cómo afrontamos el viaje que, queramos o no, vamos a tener que recorrer en nuestra aventura singular e intransferible. Un viaje donde actitud, adaptabilidad y gestión emocional son elementos básicos para nuestro quid de supervivencia personal.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

A. Machado, 1875-1939



Nota 1: Sobre Actitud, Adaptabilidad y Gestión Emocional recomiendo los artículos recogidos en “Las Fórmulas de la Vida”, donde conceptualizo las unidades de conocimiento independientes de la materia de Desarrollo Competencial (Gestión de Habilidades)

Nota 2: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano


lunes, 23 de enero de 2017

Conoce la fórmula de Gestión de la Diferencia: GD=E.R.I.

En un mundo globalizado como el actual, la Diversidad no solo constituye la realidad social del tejido de nuestras ciudades, sino que representa el reactivo que nos hace evolucionar y progresar como seres humanos, pues a través de la multiplicación de las diversas singularidades que representamos las personas enriquecemos el flujo de nuestra inteligencia colectiva como especie.

No obstante, la Diversidad, que es una cualidad propia de los colectivos, conlleva la Diferencia, que es una cualidad específica de las personas como individuos de dichos colectivos. Y si bien la Diversidad puede parecernos un concepto más abstracto y amable, la característica que hace que una persona (y su manera de entender, enjuiciar y actuar frente al mundo) sea diferente a otra, se nos muestra en la vida cotidiana como algo mucho más tangible que requiere de una gestión activa, concreta y positiva por nuestra parte, ya que por norma general y de manera primigenia suele generar estados individuales y colectivos de recelo e incluso de rechazo propios de la emoción básica ancestral del miedo a lo desconocido, a perder un espacio de confort controlable, e incluso al cambio que conlleva la misma evolución siempre en continua transformación.

La mala Gestión de la Diferencia nos aboca históricamente de manera irremediable a la confrontación, al sometimiento y al empobrecimiento, mientras que una buena Gestión de la Diferencia nos conduce al entendimiento, la cooperación y al enriquecimiento. Una máxima que el mundo económico, que siempre busca el beneficio de sus acciones, sabe rentabilizar. Tanto es así que, en un Mercado global donde el conocimiento se transmite en tiempo real, el mundo empresarial entiende que la suma de diferencias produce el inestimable activo al que denominados innovación, el cual es sinónimo de competitividad. Por lo que la Gestión de la Diferencia, junto a la Gestión del Cambio Relacional y la Gestión de la Actitud son los ejes fundamentales de desarrollo de los Recursos Humanos en pleno siglo XXI. Unos parámetros de actuación plenamente extrapolables, dimensionados en su justa medida, al ámbito estrictamente social. Si la Diferencia genera beneficios en el ámbito económico, ¿porqué no los va a generar en el ámbito social?. Una de las causas divergentes principales entre ambos ámbitos, es que mientras que el Mercado ha dado valor a la Diferencia como un activo empresarial, socialmente aún no se ha encontrado la fórmula para revalorizar la Diferencia entre individuos (aunque la tímida integración al universo de las Inteligencias Múltiples es un primer paso).

Introducción al tema y tendencias sociológicas a parte, veamos a continuación de manera sintetizada la fórmula de la Gestión de la Diferencia:

GD=E.R.I.

La Gestión de la Diferencia (GD) es igual al producto de los factores de la Empatía (E), el Reconocimiento (R ) y la Integración (I).

1.-Empatía (E)

El primer factor para tratar la Diferencia es contar con la sensibilidad suficiente para poderla gestionar. Esta habilidad humana la denominamos Empatía, que nos capacita para ver las situaciones o problemas desde la perspectiva de otra persona. Una cualidad propia de las Habilidades Sociales que, por su relevancia para el éxito de las relaciones interpersonales, destaca con personalidad propia dentro del ámbito de la Inteligencia Emocional, ya que permite que las demás personas se sientan comprendidas, escuchadas y apoyadas emocionalmente.

Destacaremos tres factores claves de la Empatía:

1.-Que la Empatía es una habilidad, no un rasgo genético de personalidad, por lo que se puede aprender para integrarlo como un hábito de conducta más en nuestras vidas.

2.-Que la Empatía, al tratarse de una habilidad social cuyo objeto son las emociones humanas, requiere de un conocimiento, formación e integración previa en materia de Gestión de las Emociones y en Inteligencia Emocional.

y, 3.-Que la Empatía, entre sus características principales, cuenta con la actitud del Respeto, que es aquella consideración que nos permite concebir que toda persona tiene un valor humano y social por sí mismo

(Se recomienda la lectura del artículo "Conoce la fórmula de la Inteligencia Emocional" de la serie de unidades de conocimiento conceptualizados de la materia del Desarrollo Competencial recogidos en "Las Fórmulas de la Vida").


2.-Reconocimiento (R )

Una vez que tenemos la sensibilidad empática necesaria para gestionar positivamente la Diferencia, ésta requiere seguidamente de un proceso de Reconocimiento hacia la singularidad de la persona como individuo y como parte natural de un colectivo propio diverso al nuestro.

Todo proceso de Reconocimiento social cuenta con dos fases de actuación:

1.-Reconocer como acción de obtener un conocimiento sobre el objeto de estudio (Conocer).

Es decir, estudiar las características diferenciales de la persona y su colectivo que nos permitan comprender su cosmología existencial. En este punto, tanto la sociología, como la antropología social y la comunicación interculltural se nos presentan como herramientas imprescindibles. Ya que si no conocemos la singularidad de la Diferencia, no podremos entenderla y, por tanto, no podremos relacionarnos con éxito.

y, 2.-Reconocer como acción de dar valor a la Diferencia (Valorar).

Es decir, tras conocer y entender la singularidad, podemos otorgarle un valor social dentro de nuestra comunidad conforme a las cualidades de la persona y teniendo en cuenta diversos elementos o juicios de valor determinados, siempre buscando el beneficio del bien común. Dicha revalorización social de la persona como individuo diferencial debe realizarse desde la lógica de las Inteligencias Múltiples, puesto que una sociedad no es más que el engranaje armonioso de múltiples singularidades que enriquecen al conjunto del sistema como estructura orgánica. Si entendemos, a la luz de las Inteligencias Múltiples, que toda persona tiene un valor social en su justo encaje, estaremos aprovechando la singularidad como activo humano que nos va ha permitir crecer socialmente desde el enrequecimiento de la suma de activos diferentes (principio natural de la propia Vida), precepto que la Economía de Mercado ha entendido a la perfección e integrado ya en su metodología funcional en busca de la anhelada innovación continua que le permite ser sostenible en el tiempo.

(Se recomienda la lectura del artículo "Conoce la fórmula de Gestión de las Inteligencias Múltipes" de la serie de unidades de conocimiento conceptualizados de la materia del Desarrollo Competencial recogidos en "Las Fórmulas de la Vida").


3.-Integración (I)

Y tras haber dado valor a la Diferencia, solo cabe integrarla en la comunidad para poder rentabilizar su activo social. No obstante, cabe remarcar que si bien integrar es lo opuesto a descriminar, tampoco significa substituir. Debemos entender la Integración como aquella acción que genera espacios comunes de enriquecimiento a través de cuatro principos básicos:

I.-Diversidad, porque la suma de dos o más personas diferentes crean un espacio común diverso. (Teoría matemática de la Intersección de espacios tangentes)

II.-Co-Pensamiento, ya que la diversidad en un espacio común conlleva a co-pensar desde las singularidades los mismos problemas que afectan a todos en el espacio que se comparte.

III.-Colaboración, puesto que sin una actitud proactiva de colaboración entre las diferencias no puede existir la Integración. En este punto, la pedagogía multilateral es esencial para alcanzar un ambiente colectivo donde prime la voluntad de colaborar, y donde la Confianza Básica Mútua se convierte en la piedra angular de toda Colaboración.

y, IV.-Co-Creación, puesto que la Colaboración Co-Pensante de la Diversidad siempre conduce a la Co-Creación de una realidad nueva a la existente (Principio básico de la Innovación).

(Se recomienda la lectura del artículo "Conoce la fórmula de Gestión del Talento en las Empresas" de la serie de unidades de conocimiento conceptualizados de la materia del Desarrollo Competencial recogidos en "Las Fórmulas de la Vida").

En un mundo donde la diversidad no es una opción, sino una realidad cotidiana, aprendamos a gestionar la Diferencia de manera inteligente y siempre desde el respeto mútuo por todas las partes. Ya que no hay nada inteligente en desaprovechar la riqueza de elementos singulares que nos ofrece la variedad. Fiat lux!




N.A.: Este artículo forma parte de la serie de “Las Fórmulas de la Vida” que tienen como objetivo conceptualizar las unidades nucleares de conocimiento independientes sobre las que se construye la materia del Desarrollo Competencial, para de este modo -como si se tratasen de piezas de lego- poder configurar a medida la estructura didáctica para cualquier caso teórico o práctico del Management.

domingo, 15 de enero de 2017

Desde las Escuelas de Negocio, redefinamos el management desde el liderazgo ético

Sincronicidades de la vida, ayer por la noche veía en televisión un documental sobre los jóvenes líderes con éxito empresarial y el papel que juegan las escuelas de negocio (despertando mi interés como docente y ex CEO), donde se ponía de relevancia principalmente dos características claves para ser una persona exitosa a nivel profesional: tener una sed insaciable de ambición (que premia la consecución del objetivo del status por encima de cualquier otra consideración en la vida), y contar con una excelente red de relaciones VIP (que posibilitan las Business School de élite, donde los más privilegiados se relacionan solo entre los de su misma clase social -efecto burbuja-). [Ver programa tv].

Y esta mañana, de vuelta de la calle tras realizar unas pequeñas gestiones, me encuentro en el buzón de casa la nueva revista de la Hermandad del Monasterio Cistercense de Santa María de Poblet, donde el Dr. Francesc Torralba, catedrático de la Universitat Ramón Llull y hermano laico, publica un excelente artículo sobre el liderazgo benedictino como modelo de management extraportable, destacando tres cualidades claves: la ética, la ejemplaridad y la justicia distributiva.

Dos modelos contrapuestos entre sí: el primero propio de la filosofía imperante del Mercado, el segundo propio de la filosofía Humanista. Dos modelos que si bien hoy en día nos parecen antagónicos, no son en absoluto incompatibles.

Si bien las características de la ética, la ejemplaridad y la justicia distributiva ya lo he tratado con anterioridad y con otros términos en el artículo “La Fórmula del Liderazgo” -de la serie de unidades de conocimiento independientes del Desarrollo Competencial que expongo bajo la marca de “Las Fórmulas de la Vida”-, poniendo de manifiesto que el Liderazgo (L) es igual a la suma de los productos de la Autoridad Moral (AM) por la Inteligencia Emocional (IE) multiplicado por el Pensamiento Positivo (P+) y la Motivación (M), dividido por el factor de la Estrategia (E) y elevado todos ellos al valor del Bien Común (BC), creo interesante hacer una mención especial al principio de Justicia Distributiva del que se hace eco el modelo de liderazgo benedictino -que no deja de ser una herramienta de gestión del Bien Común-, y que tanta necesidad del mismo tiene nuestro maltrecho Estado de Bienestar Social.

El principio de Justicia Distributiva benedicino viene, ni más ni menos, de la Regla monacal que San Benito, patrón de Europa, escribió para los monjes de su Órden. Regla que los monjes-guerreros Templarios hicieron suya, adoptando asimismo el hábito de los cistercenses pero con la inclusión de la cruz roja de ocho puntas -que representan ocho beatitudes, entre ellas la de amar la Justicia (quinta beatitud)-, aunque este es otro tema. Un concepto y una práctica de Justicia que, a la luz de una lectura actualizada de la Regla Benedictina por parte del Dr. Torralba, representa “una de las virtudes claves a la hora de liderar una comunidad”, pues “el abad no puede hacer excepciones, pero, a la vez, no puede tratar homogeneamente lo que es diverso” “(..) La virtud de la justicia (distributiva) juega un papel decisivo en el desarrollo del liderazgo ético”.

Así pues, hecha la breve referencia contextual socio-histórica como apoyo pedagógico, entendemos que la Justicia Distributiva no es repartir todo entre todos en partes iguales (como clama el Comunismo), pero tampoco significa repartir o concentrar todo o la mayoría de ese todo entre solo unos pocos (como sufrimos hoy en día con el Capitalismo), sino encontrar el punto medio en relación a las necesidades y las virtudes existentes entre las personas que conformamos la diversidad. In medio virtus

¿Y cómo conseguimos ese punto medio que busca la Justicia Distributiva? Sin ética ni ejemplaridad, imposible. Pues la ética comporta “hacer” siempre velando por el bienestar (psicológico y físico) de la comunidad (que está formada por personas a título individual, cosa que a veces se nos olvida), pero no hay ética sin una ejemplaridad previa de quien o quienes la imparten (lo que hoy entendemos como autoridad moral). Es por ello que no existe Liderazgo Ético o Humanista sin la combinación indisociabe de las tres cualidades claves: ética, ejemplaridad y justicia distributiva. Y aunque no voy a entrar en el tema, porque debe explicarse bien en forma y contenido, la Regla monacal ofrece la clave para encontrar el justo equilibrio en la práctica de la Justicia Distributiva por parte de quien ostenta el liderazgo del bien común: la caridad (que podemos traducir laicamente como empatía, sentimiento que impulsa a las personas a solidarizarse con sus semejantes).

En este sentido, podemos entender que cualquier planteamiento de un Estado de Bienestar Social -que no es más que la redistribución equitativa de los recursos públicos-, será una quimera si no se imponen los valores del liderazgo ético, lo que implica una actitud ejemplar entre los legisladores (lo que antaño se denominaba “Visión de Estado”). Y no hay mejor manera de revalorizar en positivo el modelo social de liderazgo público, que revalorizando en positivo el modelo social de liderazgo privado -pues es el Mercado quien marca el paso de nuestros tiempos- a través de Facultades, Escuelas de Negocios y Centros Formativos de management varios. Es decir, el Bienestar Social pasa irremediablemente porque al Mercado le instauremos un alma humanista.

Si queremos un mundo cada vez mejor, debemos comenzar a redefinir el modelo de líder y éxito social. Junto a las aptitudes necesarias para alcanzar objetivos empresariales para ser competitivos, debemos introducir en el rol del management habilidades irrenunciables de responsabilidad social como es la práctica de la Justicia Distributiva, lo que nos permitirá trascender el impulso humano de la ambición del ámbito exclusivamente personal al ámbito colectivo. Fiat Lux!


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Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano




lunes, 9 de enero de 2017

Educar hoy en valores sin injerencias mediáticas es como poner puertas al campo


La top model Karlie Kloss en el spot "Bad Girl" de la fragancia de CH
Hace un par de semanas, en ocasión de un artículo que escribí sobre educación en gestión emocional como receta para los males en las relaciones interpersonales, ya apunté la importancia de unos valores positivos como refuerzo para el desarrollo de una sociedad sana. Pues toda conducta caracterizada por el buen juicio es de naturaleza doble: su estructura se fundamenta tanto en la inteligencia emocional como en los valores sociales positivos. Una reflexión que despertó una pequeña tertulia doméstica con mi pareja Teresa sobre quién tiene la responsabilidad de educar dichos valores a los más pequeños, llegando a la conclusión que en un mundo tan complejo como el actual padres y escuela tenemos un alcance limitado. Días más tarde, y al hilo de la tertulia ociosa de media tarde con la que nos habíamos entretenido, Teresa me reenvió un mensaje anónimo en formato imagen que corre por las redes sociales, que reza: “No puedes educar a tus hijos como lo hicieron tus padres contigo, pues tus padres te educaron para un mundo que ya no existe”.

Sí, lo cierto es que el mundo evoluciona a una velocidad de vértigo, creando nuevas referencias sociales que dejan obsoletas a sus predecesoras, lo cual es causa de los cotidianos desencuentros entre generaciones de una misma familia (Incluso las palabras cambian de significado en cada nuevo salto generacional). Pero con independencia del continuo cambio y transformación del mundo, que es ley de vida (aunque el ritmo es cosa de los hombres), la pregunta de rigor es ¿quién tiene potestad en nuestra sociedad de crear y promover los valores?. Esos valores que determinan cómo debemos de entender, enjuiciar y actuar frente a la realidad más inmediata que nos rodea.

Los que somos padres lo tenemos claro: los valores sociales vienen determinados por los medios mediáticos, cuya fuerza tiene la potencialidad de arrollar cualquier esfuerzo en sentido contrario que se haga desde el seno familiar o desde la comunidad educativa. Una fuerza mediática que se caracteriza por cuatro factores claves:

I.-Es Multiformato (plurilenguaje): Ya que se comunica vía películas, series y programas televisivos, anuncios publicitarios, letras de canciones, vídeos musicales, vídeos ociosos de internet, mensajes en caracteres, imágenes de marcada intencionalidad, etc.

II.-Es Multicanal: Ya que se transmite en cualquier dispositivo basado en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como pueda ser el cine, la televisión, la radio o cualquier soporte conectado a internet: ordenadores, teléfonos móviles, tablets, relojes y cámaras de última generación, etc.

III.-Es Omnipresente: Ya que los TIC's son la base de nuestra sociedad actual de la era tecnológica y la gestión del conocimiento, cuya información se transmite a tiempo real y de manera global.

Y, IV.-Es Emocioadictivo: Ya que su mensaje se fundamenta en la exaltación sensitiva del placer (hedonismo), mediante experiencias cortas e intensas (uso del lenguaje visual y musical, mayoritariamente), con una clara vocación de generar un hábito de consumo continuo de nuevos mensajes (directamente relacionado con los hábitos de conducta de consumo de productos y servicios en la vida real).

Bien, una vez que somos conscientes de quién tiene a día de hoy la potestad de imponer los valores sociales, la consiguiente pregunta que nos debemos hacer es si estos valores que generan, promocionan e instauran los medios mediáticos -con casi plena impunidad y descontrol-, son los más adecuados para crear una sociedad basada en los valores positivos de corte humanista que posibilitan la convivencia armoniosa de cualquier comunidad. A todas luces, y remitiéndonos a las tendencias de comportamiento sociológico (que constatamos en nuestras propias ciudades), podemos decir que no. Lo cierto es que la fuerza mediática no es más que un instrumento de gestión del Mercado, y los valores de éste se centran en la obtención de resultados económicos, excluyendo cualquier interés de beneficio social, cuyo objetivo contrariamente persigue el humanismo.

Así pues, ardua se presenta la tarea de los padres y los centros educativos responsables en educar a las nuevas generaciones en valores sociales contrarios a los que dicta el Mercado, pues es como poner puertas al campo, colocar señales de tráfico a los pájaros en cielo abierto, o intentar controlar el aire que respiran nuestros hijos. Es por ello que cuánto más difícil resulta la tarea, mayor esfuerzo, responsabilidad y diligencia se requiere de nuestra parte como tutores, pues no hay padres (equilibrados emocionalmente) que no quieran ver crecer a sus hijos con unos sólidos valores sociales positivos.

No obstante, si bien hacemos en trabajar el control sobre la educación de valores sociales positivos en el seno de nuestro hogar y escuela, bien haríamos, a la vez, en trabajar el control sobre los valores sociales que promueve la nueva religión conocida como economía de libre mercado. Todo es cuestión de desdramatizar y de legislar poniendo énfasis en el equilibrio entre beneficio social y beneficio económico (donde no todo vale ni se puede permitir). En caso contrario, padres y escuelas responsables nos vamos a convertir en la Resistencia del humanismo, y ya sabemos que las Resistencias -que siempre son minoría- solo ganan las batallas en las películas. Además, y por otro lado, deberíamos reflexionar seriamente sobre la siguiente pregunta: ¿vale la pena el coste social de un Mercado sin humanismo?.



Nota: Este y otros artículos de reflexión se pueden encontrar recopilados en el glosario de términos del Vademécum del ser humano

lunes, 2 de enero de 2017

El Viaje del Héroe moderno: el Desempleado

Cuando hacemos referencia a los héroes nos retrotraemos a la época de los mitos clásicos, y más específicamente a los tiempos de los héroes griegos en el contexto de nuestra tradición cultural. Unos héroes exuberantes en aventuras apasionantes, todas de ellas catársicas con mensaje moral incluido, que tanta tinta han hecho correr en epopeyas varias a lo largo de la historia, alimentando el imaginario artístico de pinturas y estatuas, y que en la actualidad son fuente de inspiración para argumentarios de éxito como pueda ser la propia saga de Star Wars.

Sí, toda sociedad necesita de héroes como espejos icónicos sobre los que reflejarnos para poder reunir el valor suficiente que se requiere para afrontar las dificultades y los retos que nos vamos encontrando a lo largo de nuestro viaje existencial como mortales. Y sí, hoy en día también contamos con héroes. Pero en vez de tener que lidiar con los caprichos de los dioses del Olimpo, nuestros héroes se enfrentan a los dioses -igualmente inaccesibles y omnipresentes- que viven en el Mercado. Y en vez de tener que combatir feroces monstruos, su lucha encarnizada se centra en el cuerpo a cuerpo con la Economía, la hidra de mil cabezas cuya fuerza es invisible, pero no por ello menos mortífera. Héroes de la actualidad que conocemos bajo el nombre de Desempleados.

El héroe Desempleado es aquel que, aun queriendo trabajar, está fuera del mercado laboral, pero que lucha con todas sus fuerzas por conseguir su propósito de volver a conquistar un puesto de trabajo que lo dignifique como ser humano. Un mortal que, en su periplo de héroe, inicia la aventura de conseguir trabajo recorriendo el mismo viaje que, en antaño, recorrieron los héroes clásicos: iniciar la aventura, superar retos y tentaciones, caer en el abismo social para posteriormente alcanzar la revelación, transformarse como persona, sanar y purgar los asuntos vitales no resueltos, y regresar a su hogar ya como vencedor (en este caso con la victoria de un trabajo digno y dignificante, en contraposición a la estafa de los trabajos precarios). Todo un proceso de iniciación y transformación personal que, a diferencia de los héroes mitológicos, los héroes de la actualidad no cuentan con ningún mentor o ayudante (en la gran mayoría de los casos), y mucho menos con ninguna ayuda de naturaleza sobrenatural, por lo que muchos son los héroes que perecen durante el viaje quedando atrapados en el abismo de la marginalidad social.

Si tuviéramos que definir las cualidades del héroe Desempleado que finaliza con éxito su aventura casi titánica, está claro que más allá de la preparación profesional (pues no caben más títulos ni currículums experimentados en las paredes de los pasillos y salas de espera de las oficinas del paro), destacaríamos su habilidad por superar los diferentes obstáculos con esfuerzo, persistencia y capacidad de reinvención. Pero además, como buen héroe, hay que sumar a su aventura episodios de suerte, oportunidad, ayuda de terceros e incluso de la injerencia del destino. Pues no hay héroe que no necesite, a lo largo de su experiencia iniciática, de una ayuda in extremis para continuar su viaje. Por lo que, tristemente, muchos son los Desempleados llamados a ser héroes, pero pocos los héroes Desempleados tocados por la gracia de la Fortuna.

A todos los héroes Desempleados de buena fe, personas sin nombres y apellidos a los ojos de la Historia (pero con historias familiares reales), mi mayor respeto y mis mayores deseos para que en este año nuevo se les conceda el éxito del trabajo digno conquistado.

Fortuna iuvat audaces


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